sábado, 11 de septiembre de 2010

DEDICADO A "PLATANITO", EL TORO QUE SERÁ ALANCEADO EN TORDESILLAS

 

 Nunca he estado en Tordesillas, aunque han sido muchas las veces en que he transitado por el tramo de la carretera desde la que se accede a la localidad.

 Hace muy pocos días, paramos en un bar a escasos kilómetros del pueblo en donde cada mes de septiembre desde el siglo XVI, según cuentan las crónicas, un día, el de la Virgen de la Vega, se procede a la suelta un toro de lidia, que es perseguido y acosado a campo abierto por los llamados torneantes y  lanceros de a pie y a caballo, con el único fin de clavarle sus armas hasta herirle de muerte.

 Este acontecimiento, tiene hasta una teoría antropológica: un estudio llevado a cabo por un aristócrata inglés de nombre Julian Pitt-Rivers, considerado como el impulsor de la llamada “antropología de la comunidad”.

 Incluso el Torneo ha servido para crear frases tan complicadas de digerir como éstas:

 “El rito del Toro de la Vega ofrece un ejemplo de violencia localizada, socialmente productiva (produce cosas que no fabrica el capitalismo ni el mercado: buenos vecinos, y hombres y mujeres dispuestos a procrear); aplaza la labor de la muerte ofreciéndola el sacrificio de un animal totémico y el de aquellos que se juegan la vida enfrentándolo”

 Hay muchas más interpretaciones que podría citar, pero creo que, con la que he reproducido, y otra que podrán ustedes leer más adelante, es suficiente. Aún así, si es amante de lo inescrutable que resulta a veces la mente humana, aquí puede ampliar el catálogo de justificaciones a tan interesante fenómeno social.

 Pero volvamos al bar de carretera: tras la barra, en la que los empleados se afanaban en atender a los clientes, y sobre una estantería de madera, se podían ver diversas figuras esculpidas: la silueta de un toro de lidia, junto a otra que representaba a un jinete conduciendo 3 o 4 toros con la garrocha bajo su brazo, y  la de un torero realizando un pase de muleta. Numerosos carteles taurinos colgados de las paredes, y por si fuera poco, una enorme cabeza de toro que parecía observar el trajín del establecimiento.

 Pensé en sacar el iPhone para inmortalizar la esperpéntica visión, pero después de mirar a mi alrededor, y analizar la situación, decidí que ya era bastante duro el trance de dar por finalizadas las vacaciones y volver a la rutina, cómo para encima meterme en “camisas de once varas”.

 Evidentemente tenía la opción de “salir por patas”, y buscar otro lugar un poco más acogedor, pero eran ya más de las tres de la tarde, “Gatunita” llevaba un rato maullando en su trasportín, y las piernas estaban un poquito entumecidas. Imaginé, además, que en la zona en la que estábamos, la Meseta Castellana,  la decoración de los locales más próximos dedicados a la restauración, no iba a diferir mucho de la que tenía ante mis ojos.

 Afortunadamente había en el exterior una terraza con varias mesas, y decidimos que era el lugar ideal para comer, lejos de la mirada del toro que un día pasó por las manos de un taxidermista. Comeríamos, eso si,  en compañía de las simpáticas moscas a las que yo siempre he calificado como “cojoneras”. Tampoco era ésta una cuestión relevante, ya que si hubiera hecho un recuento de los dípteros presentes que volaban sobre nuestras cabezas, y que de vez en cuando se posaban en la comida, seguro que había más dentro del pequeño museo gastronómico taurino que fuera de él.

 Pedí un pincho y un bocadillo de tortilla, que por cierto resultó ser enorme, una coca cola, y una jarra de cerveza. Ésta tuvo que ser de medio litro, porque sólo había dos opciones: o era de esa capacidad o era del doble-- según me informó la camarera. Tampoco era importante: tengo la “suerte” de no haberme sacado jamás el permiso de conducir, y en cualquier caso, si así fuera, siempre me hubiera quedado el recurso de decirle al guardia civíl de turno lo que en su día soltó Aznar en su ciudad natal, ¡Valladolid!, en defensa del vino: “déjeme que beba tranquilo, mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás”.

 Y dicho esto, aprovecho para pedir perdón a los pucelanos que no comulgan con sus ancestrales costumbres taurinas y por supuesto a los vecinos de Tordesillas que abominan de su cruel tradición. Sé que los hay, y en abundancia, y por tanto no se deben dar por aludidos.

 Siguiendo con el relato, os diré que, una vez sentados en la mesa, acompañados de la gata, que afortunadamente había dejado de dar la serenata, apareció un grupo de trabajadores encargados del mantenimiento de la Autovía, y que en número de 6 o 7 tomaron asiento, quitaron las mesas que tenían alrededor, que supuse que les molestaban, y se sentaron haciendo un círculo, simulando la grada de un coso taurino, eso sí, con las piernas bien estiradas o como se dice vulgarmente “bien repanchigados”.

 No había nadie más a nuestro alrededor, así que, fue imposible no oír de lo que hablaban. ¿Te imaginas, querido lector, cual era el tema de la conversación? Los toros, los toreros, y el Torneo de Tordesillas.

 La culminación de la visita a tan gran templo del saber culinario se produjo cuando, una vez terminada la comida, que había pagado previamente, me dirigí al interior del establecimiento para visitar el lavabo. El medio litro de cerveza estaba haciendo su efecto. El paso desde la terraza al interior del bar, supuso que inevitablemente tenía que atravesar la zona de la tertulia taurina, pero el graderío impedía materialmente que fuera posible. Me quedé parado frente a ellos, mirando, sopesando la posibilidad de que alguno de los contertulios hiciera ademán de moverse, y me permitiese el paso. Pero la lógica, en coyunturas como ésta, hace que lo esperado resulte ser una quimera. Seguramente, estaban tan enfrascados en la conversación, que no se dieron cuenta de que un simple humano como yo, era incapaz de pasar de un tendido a otro, atravesar la plaza y salir de ella para poder acceder de nuevo al museo taurino con olor a sofrito y atestado de moscas “cojoneras”. Podía haber dado un rodeo, haber dicho: “me disculpan”, “serían ustedes tan amables”, “me permiten”... pero simplemente, “no me salió de los cojones”, con perdón. Supongo que esta situación también tendrá una explicación antropológica, pero desgraciadamente el señor Julian Pitt-Rivers ya ha fallecido y no podrá desarrollarla.

 Y es éste uno de esos momentos en los que la sangre te hierve, en el que te planteas si el género humano lo es realmente, y cuando la glándula suprarrenal empieza a descargar adrenalina , que empieza a fluir por tus arterias y venas, y dices: ¡hasta aquí hemos llegado!

 Una de las sillas centrales del graderío estaba vacía, así que, la empujé con cierta rudeza hacía el centro de la plaza, pasé por un mínimo hueco que había entre dos de los homínidos sentados,  expresé  en voz alta las “gracias” al público asistente y desaparecí de su vista al entrar por la puerta del bar. Debo aclarar que la primera opción que procesó mi sistema límbico fue darle una patada a la silla vacía, pero parece ser que a mi corteza cerebral no le pareció conveniente dicha propuesta y no respondió al desafió emocional. Se puede decir que atenuó mi respuesta a tan curioso y lamentable desafío.

 Cuando regresé, el trayecto que tenía que recorrer era el mismo, ya que en la mesa que habíamos ocupado estaba mi mujer con la gata y su trasportín, esperando para coger el coche y reemprender el camino hacía Madrid. Mientras me dirigía hacía allí, pensé que soltarían algún improperio, pero no hicieron ni una mueca, tan sólo bajaron la cabeza y la tertulia se sumió en profundo silencio. No piensen ustedes que se preocuparon de abrirme un espacio por el podría pasar con más comodidad, no, no se habían movido ni un milímetro de los lugares que ocupaban. Allí seguían, “despatarrados”.

 El martes, en Tordesillas, a las 11 de la mañana, hora peninsular, las hordas de tordesillanos, que no de bárbaros (para los romanos éste término se utilizaba para nombrar a los extranjeros, y para los árabes debo suponer que también), acosarán a un toro de lidia a campo abierto hasta darle muerte, y estoy seguro de que alguno de los personajes que fueron protagonistas de esta historia, acudirán a presenciarlo. Puede que incluso sean portadores de alguna lanza.

 Como explicaba recientemente  en la carta de respuesta a la Unión de Criaderos del Toro de Lidia, el animal, acosado, sentirá emociones que nacerán de su instinto y aprendizaje sobre la supervivencia: miedo, angustia, ansiedad, frustración, desesperanza, dolor, tomará conciencia de la situación, pero será incapaz de encontrar explicación al por qué de esa novedosa experiencia, y será incapaz de adaptarse al desafío, lo que aumentará aún más su sufrimiento.

 A diferencia de que lo sentí ante la situación descrita, que se asemejaba a otras ya vividas y por tanto memorizadas y conocidas, en la que fui capaz de tomar una decisión voluntaria más o menos acertada, siendo consciente de las consecuencias que me podría acarrear, el toro sólo tendrá la opción de huir, de correr hasta que las fuerzas se le vayan agotando, pararse para mirar, recuperar el aliento, y responder, dentro de sus capacidades, a los brutales ataques a los que se será sometido.

 El final de mi desafío a los tertulianos del bar de carretera podía haber sido distinto del que fue; el de “Platanito”, un toro negro de 5 años de la ganadería de Valdeolivas, elegido este año para perpetuar la repugnante tradición, será el de perder la vida por una lanza que atravesará su corazón o alguna zona cercana al mismo, para ser posteriormente acribillado con la puntilla. Esperemos que este año, el “homo habilis”, encargado de dar por finalizada tan enriquecedora experiencia, sea un poco más hábil que el del año pasado.

 Y digo enriquecedora, porque, entre las teorías antropológicas del Toro de la Vega se dice que “es un ritual de fertilidad que anuda el lazo social, revitaliza a la comunidad, y crea las bases simbólicas de la diferencia sexual masculino/femenino para conducir a la pulsión hacía el sexo fértil y creador”.

 ¿Tan complicado es echar un polvo en Tordesillas que tienen que montar este ritual de sangre todos los años desde hace cinco siglos?

jueves, 9 de septiembre de 2010

ESTO TAMBIÉN ES TAUROMAQUIA

  Vídeo

 Atan a un toro en el campo para llevarlo hasta la Plaza

  • Fue en el último encierro campero de la localidad vallisoletana de San Miguel del Arroyo
  • Lo ataron con una soga y lo elevaron con una máquina para tirarle al suelo
Juanma García / rtvcyl.es ·


El último encierro de San Miguel del Arroyo, el pasado domingo, duró más de lo esperado. Uno de los toros se fue alejando de la manada y los caballistas difícilmente podían pararle.

Entonces, se produjo el devenir de los acontecimientos. Varias personas le echaron una maroma a los cuernos, hasta lograr atarle y colgarle de la pala de una máquina excavadora.

Los cientos de aficionados allí presentes comenzaron con silbidos y abucheos ante la imagen dantesca. El animal estaba sufriendo más de lo previsto y no era lo habitual. Según ha contado un videoaficionado a RTVCYL, en ningún momento de estar el astado escapado se le inyectó un dardo con somnífero como manda la legislación, y conseguir así reducirle si problema y trasladarle hasta la plaza de toros.

En cambio el alcalde del municipio afirma que se llevó a cabo el proceso completo de lanzar un tranquilizante al animal, aunque después tuvieran que atarle.

Un hecho que ha provocado la discordia entre taurinos y anti-taurinos, aunque muchos vecinos y lugareños se quedaran sin ver exactamente lo ocurrido. El suceso se producía a más de 1 kilómetro de San Miguel del Arroyo, aún en el tramo campero.

Los vecinos de San Miguel parecen estar muy tranquilos, aunque tuvieran escasa previsión y emplearan un remedio urgente.

AVAT RESPONDE A LA UNIÓN DE CRIADORES DEL TORO DE LIDIA

Con fecha 3 de septiembre de 2010, la UCTL (Unión de Criadores del Toro de Lidia), remitió a Don Juan José Badiola, Presidente del Consejo General de Veterinarios de España, una carta en la que exponían sus inquietudes y opiniones sobre la reciente prohibición de las corridas de toros en la comunidad autónoma de Cataluña. En el texto mencionado, mostraban su estupor por las expresiones que se plasmaban en el preámbulo que modificaba el artículo sexto de la Ley de Protección Animal de la Comunidad Autónoma de Catalunya, aprobada en julio del presente año, como colofón a la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular llevada al Parlament por la Plataforma PROU, y que ha quedado recogida en el Boletín Oficial del Estado del día 24 de agosto de 2010.

En la carta, la UCTL, se sorprende de que el toro de lidia (Bos Taurus), sea considerado como un animal mamífero con un sistema nervioso muy próximo al de la especie humana, y que por tanto comparta con nosotros muchos aspectos de su sistema neurológico y emotivo. Añaden que este tipo de afirmaciones carecen del más mínimo rigor científico, y que humanizan a los animales, añadiendo que cualquier mención a la psiquis o la emotividad son exclusivas de la especie humana, y no pueden ser aplicadas a un bóvido como es el toro de lidia.

Asimismo, ponen en duda que, la modificación de la Ley catalana de Protección Animal, que prohibe los espectáculos en los que se da muerte al toro, no tiene como fin la protección y respeto hacía dichos animales, sino que se trata de una mera cuestión política.

Por todo ello, piden al señor Badiola, que transmita la indignación de los miembros de la UCTL, y que las opiniones del Consejo General de Veterinarios de España, máximo órgano de representación de la profesión veterinaria, sirvan para garantizar con el rigor técnico requerido a tan considerada institución, la explicación de las respuestas del toro de lidia ante los estímulos a los que es sometido.

Desde nuestra asociación queremos, una vez leída y analizada la carta de la UCTL, dejar claros una serie de conceptos:

Primero: El Consejo General de Colegios de Veterinarios, se debe a los miembros que forman parte de él, es decir a los veterinarios colegiados que forman parte de los diversos colegios veterinarios provinciales de España, formado como todos sabemos por profesionales dedicados a los diversos campos que abarca nuestra profesión, y entre los que se encuentran tanto compañeros taurinos como abolicionistas de la tauromaquia. Quiere decir esto que bajo ningún concepto, nuestro máximo órgano de representación profesional, puede hacerse eco o manifestarse en favor o en contra de las opiniones derivadas de una organización privada como es la UCTL, formada por personas sin la formación académica necesaria para opinar sobre el sistema nervioso del toro, su sistema límbico, y su capacidad de sentir o no emociones, y que además, es parte interesada en este debate. El Consejo General de Colegios Veterinarios de España, no es por tanto un órgano consultivo para este tipo de cuestiones.

Los fines del máximo órgano de representación de los veterinarios de España son:

1. La ordenación en el ámbito de su competencia del ejercicio de la profesión veterinaria, la representación exclusiva de la misma, y la defensa de los intereses personales de sus colegiados, todo ello sin perjuicio de la competencia de la Administración Pública por razón de la función funcionarial.

2. La salvaguarda y observancia de los principios deontológicos y ético sociales de la profesión veterinaria, y de su dignidad y prestigio, a cuyo efecto le corresponde elaborar los códigos correspondientes y la aplicación de los mismos.

3. La promoción, por todos los medios a su alcance, de la constante mejora de los niveles científico, cultural, económico y social de sus colegiados, a cuyo efecto podrá organizar y mantener toda clase de instituciones culturales y sistemas de previsión y protección social.

4. La colaboración con los poderes públicos en la consecución de la salud de las personas y de los animales, mejora de la ganadería española y la más eficiente, justa y equitativa regulación, y ordenación del sector ganadero y alimentario desde la fase de producción al consumo, así como la atención al medio ambiente, y la protección a los consumidores.

Es por tanto misión de los veterinarios que forman parte del Consejo General, la garantía máxima del bienestar animal, lo que incluye de forma evidente el poner el máximo empeño en reducir al mínimo el sufrimiento de nuestros pacientes, sean estos de le especie que sean, y los fines de cuya existencia se deriven.

Queda por tanto claro, tras la exposición de los fines de nuestro máximo órgano de dirección que, el Consejo General de Veterinarios de España no puede asumir las pretensiones de la UCTL, lo que no excluye que de forma personal y particular, los veterinarios se pronuncien al respecto con las consecuencias que de ello se deriven tal y como hacemos nosotros por medio de este escrito.

Segundo: El preámbulo al que se hace referencia en la carta de la UCTL, no es nada novedoso, ya que formaba parte del texto introductorio que redactó la Plataforma PROU cuando presentó a los ciudadanos catalanes su Iniciativa Legislativa Popular. Cualquier ILP debe incluir como requisito indispensable las razones por las que las que la presenta a la ciudadanía, y así figuraba en los pliegos de firmas que fueron presentados ante los ciudadanos catalanes, que en número de 180000 manifestaron su acuerdo con la misma. Esta puntualización puede ser comprobada accediendo a la página web de la Plataforma PROU, en el apartado “Propuesta de Ley”, dónde se puede comprobar que, en lo que se refiere a la exposición de motivos, se dice:

“El toro (Bos taurus primigenius), es un animal mamífero con un sistema muy próximo al de la especie humana, lo que significa que compartimos muchos aspectos de nuestro sistema neurológico y emotivo”.

Queda por tanto claro, que no existe el preámbulo a la modificación del artículo sexto de la Ley de Protección Animal de Cataluña, ni que los políticos catalanes lo hayan introducido, sino que se ha copiado estrictamente parte del manifiesto que los miembros de la Plataforma PROU redactaron como parte de su propuesta a los ciudadanos catalanes. A pesar de resultar reiterativos, debe de quedar claro que, ningún legislador se ha encargado de redactar ningún preámbulo ni ha modificado ningún texto introductorio, sino que se han limitado a cumplir con lo establecido para este tipo de iniciativas.

Creemos que con lo expresado en los puntos primero y segundo queda patente el desconocimiento manifiesto de la UCTL sobre una parte de las reivindicaciones expuestas en la carta dirigida al Presidente del Consejo General de Veterinarios de España, D. Juan José Badiola.

Tercero: Aún así, y como profesionales de la sanidad y del bienestar animal, queremos dejar claro que, efectivamente, el toro de lidia,tiene un sistema nervioso muy similar al de la especie humana, y que está fuera de toda duda que es capaz de sentir emociones. Para ello, y tras una profusa revisión bibliografica, que estamos dispuestos a poner a disposición de quien nos la solicite, queremos exponer lo siguiente:

La UCTL hace referencia en su carta a la “psiquis” como algo exclusivo a la especie humana, llegando a negar a un mamífero superior como el toro de lidia la capacidad de desarrollar emociones.

Pero: ¿qué es la psiquis? Si consultamos el Diccionario de la Lengua española nos redirige al término “psique”, y una vez consultada la acepción, nos la define como “alma humana”. Desconocemos, aunque sospechamos, la razón por la que la UCTL ha sido tan rebuscada al utilizar dicho término, ya que en ningún lugar del mal llamado preámbulo se hace referencia ni a la “psiquis”, ni a la “psique”; en él se habla de similitudes entre el sistema nervioso del toro de lidia y el de la especie humana, y se extrae como consecuencia lógica, que sus reacciones neurológicas ante determinados estímulos y sus emociones pueden ser parecidas a las nuestras.

Resulta llamativo que en su carta, la UCTL, reclame al Consejo General de Veterinarios una respuesta científica sobre la capacidad de sentir del toro de lidia, y haga referencia al alma humana. Aún así, dentro de las muchas acepciones linguísticas que nos dirigen al significado de este término, encontramos algunas en las que se hace clara referencia a los animales no humanos, e incluso al mundo vegetal:

- “Principio sensitivo que da vida e instinto a los animales, y vegetativo que nutre y acrecienta las plantas”.

-“Principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida”.

-“Sustancia o parte principal de cualquier cosa”.

Tampoco, según el significado de la palabra, se puede decir que el toro de lidia, sea incapaz de sentir emociones: “la emoción es la alteración del ánimo intensa o pasajera, agradable o penosa que va acompañada de cierta alteración somática”. En biología, el término somático se utiliza para referirse a los síntomas cuya naturaleza es eminentemente corpórea o material para diferenciarlo del síntoma psíquico. Queda por tanto claro que este término, en su acepción más científica, no es únicamente aplicable a la especie humana.

El hablar de las emociones en especies diferentes a la nuestra provoca excesiva cautela, incluso en algunos médicos veterinarios, debido al temor de antropomorfizar a los animales. Pero hoy en día se ha podido demostrar que los humanos y los animales tenemos las mismas estructuras y funciones neurológicas, por lo que las diferencias no son cuantitativas sino cualitativas.

Las emociones tienen un origen a nivel del Sistema Nervioso Central (SNC) que no podrán entenderse en su totalidad si no se toman en consideración los aspectos fisiológicos que las controlan y las desencadenan, su función biológica, la neuroquímica, y las conexiones neuronales involucradas en su activación a nivel del SNC. Por lo tanto, el estado emocional de un individuo es el resultado de la interacción entre la actividad fisiológica y la evaluación cognitiva de la situación. Las cogniciones emocionales determinan el tipo de emoción que se tiene, mientras que la actividad determina la intensidad y las respuestas.

Las investigaciones del desarrollo evolutivo del sistema nervioso diseñadas para entender la fisiología a nivel del SNC, los estudios farmacológicos y quirúrgicos se han hecho por medio de estudios comparados de los sistemas nerviosos de animales de distintos tipos frente a los humanos, y esto ha sido posible gracias a la aceptación de la “continuidad evolutiva”.

La genética y las ciencias morfológicas han demostrado que existe una continuidad filogenética entre todas las especies de vertebrados, incluyendo la nuestra, así que, existen similitudes funcionales entre nuestros órganos y los del resto de los animales. Y si existen similitudes entre nuestras funciones fisiológicas y biológicas: ¿por qué no suponer que existen similitudes entre humanos y animales de tipo cognoscitivo, de conciencia, y por lo tanto emociones?

La carta de la UCTL parece redirigirnos a algo tan arcaico como los postulados de Descartes (siglo XVI) que diferenciaba claramente al hombre del resto de los animales, argumentando que, el comportamiento animal es controlado por procesos de respuesta automático o reflejos, y el comportamiento humano es voluntario o deseado. Los animales serían simplemente máquinas, carentes de mente, y por tanto incapaces de pensar y de tener acciones voluntarias. El hombre, único ser según Descartes, dotado de mente o de alma, tendría la capacidad de flexibilizar sus respuestas ante diferentes situaciones.

Posteriormente la teoría evolutiva de Darwin, y más tarde los estudios de Griffin, dejaron claro que en los animales se observan conductas complejas como su capacidad de comunicarse, de resolver problemas, y de utilizar herramientas, lo que implicaría el uso de la conciencia.

El conjunto de estructuras que se conocen como sistema límbico tienen gran importancia en el origen y control de las emociones. Sus principales componentes son el tálamo, hipotálamo, hipocampo y la amígdala. Todas ellas existen en el toro de lidia, y por tanto debemos suponer que están ahí porque cumplen las funciones para las que la naturaleza las instauró:

TELEENCÉFALO:

-Amígdalas: miedo, agresión, identificación del peligro, afectos, memoria sensorial.

-Hipocampo: memoria a largo plazo, representación del espacio que los rodea.

-Cíngulo: estado de ánimo, conduce información asociativa entre todos los lóbulos y el hipocampo.

-Circunvalación del cíngulo: reacción emocional ante el dolor; relaciona estímulos sensoriales con recuerdos de emociones agradables.

DIENCÉFALO:

-Tálamo: percepción consciente y localización del dolor. Regulación de la conducta emocional. Funciones de integración.

-Hipotálamo: regulación hormonal, hambre, sed, impulso sexual, expresión de emociones.

El aprendizaje y la memoria pueden producirse en las sinapsis neuronales. Con independencia de la especie animal, la localización cerebral, y el tipo de memoria, muchos de estos mecanismos son universales. Tanto en el hombre como en el resto de los mamíferos, se encuentran las mismas sustancias neurotransmisoras: serotonina, dopamina, acetilcolina, norepinefrina, epinefrina, melatonina, histamina, glutamato, aspartato, endorfina, encefalina, oxitocina, sustancia P, etc, lo que es indicativo de la enorme proximidad del Sistema Nervioso Central entre los mamíferos.

Está demostrado que los animales son capaces de aprender, lo que significa que son capaces de guardar en la memoria la respuesta adecuada ante ciertos estímulos, sean éstos positivos o negativos, lo que se une a la carga de información que ya tienen gracias al desarrollo de los instintos.

Entre las emociones más básicas que sienten los animales no humanos, nombraremos cuatro que están claramente presentes en el Reino Animal, y por tanto en el que nos ocupa, el toro de lidia, como ha quedado demostrado en las numerosas exposiciones que los veterinarios de nuestra asociación han hechos públicas en los tres últimos años, corroboradas por el Colectivo de Veterinarios Franceses Contra las Corridas, y por la Organización de Veterinarios Americanos HSVMA (Humane Society Veterinary Medical Association).

El sufrimiento es un estado mental que requiere conciencia. Puede surgir como resultado de dolor físico, emocional o por estrés, a los que el individuo no logra adaptarse, y por tanto refleja un bajo nivel de bienestar. Cuando se presenta en un grado extremo, o el animal no es capaz de superarlo, puede inducir en él, desesperación o “pérdida de esperanza”.

Se dice que el sufrimiento animal es distinto del humano, ya que se piensa que los animales no tienen la capacidad de anticipar el futuro (salvo quizás algunos primates) tal y como lo hacen los miembros de nuestra especie, a excepción de los niños muy pequeños e individuos con ciertas discapacidades intelectuales. Si este argumento es cierto, no haría más que apoyar el supuesto contrario, es decir que los animales pueden tener un sufrimiento aún más intenso que los humanos, ya que si no pueden tener la habilidad de saber cuando va a cesar el estímulo o la situación que les causa malestar, dolor o miedo -porque es algo novedoso para ellos como la lidia- esto no hará más que aumentar su ansiedad y con ello su sufrimiento.

Los animales no humanos, no son seres éticos, pero si son sensibles, y por lo tanto capaces de sufrir. Entre el hombre y el resto de los mamíferos existen cualidades, y actividades fisiológicas, y caracteres psicológicos semejantes. Entre los conceptos de “animal irracional” y de “animal racional” no hay oposición, sino diferencia. Razón e instinto son diferentes en esencia, pero son fenómenos que otorgan la capacidad de conocer. El ser racional conoce gracias a que es movido por el instinto. El instinto es lo que impele, lleva a hacer algo, y la razón dicta cómo, cuándo, y de que manera conviene satisfacerlo.

Donald R. Griffin nos dice que parece probable que el pensamiento y las emociones conscientes proporcionan a los animales el mejor método para enfrentarse a los desafíos críticos en su entorno natural. El entorno da lugar a tantas situaciones impredecibles que para muchas especies sería difícil, si no imposible, sobrevivir con una serie de instrucciones genéticas y respuestas automatizadas.

Numerosos autores hacen una distinción entre la conciencia perceptiva y la conciencia reflexiva. En el primer caso se trata de un mero “darse cuenta” de la presencia de estímulos. El sujeto detecta los cambios ambientales y experimenta las respuestas internas (emociones, cognición) asociados a la situación. Mientras tanto, la conciencia reflexiva implica un “pensamiento sobre pensamiento”, la capacidad de reflexionar acerca de contenidos mentales.

En los vertebrados superiores (pájaros y mamíferos) aparece una forma más complicada de reflejo de la realidad, esto es, el reflejo de los objetos como totalidades, y de las conexiones entre ellos. Esto exige la posibilidad de reflejar las relaciones, además de un alto desarrollo de las funciones neurofisiológicas.

Desde nuestra asociación, AVAT, hemos rebatido con contundencia el estudio realizado en la facultad de veterinaria de Madrid que afirmaba que el toro no sufría tanto como se podría pensar durante la lidia, pero si se realiza, como nosotros hemos hecho, una lectura correcta de las determinaciones hormonales que en él se presentaban, podríamos interpretar que esos altos niveles de endorfinas, y supuestamente bajos de cortisol, nos estarían diciendo precisamente todo lo contrario, es decir que el toro sufre enormemente, siente un dolor muy intenso, y agota sus respuestas orgánicas ante el castigo a que es sometido. Las respuestas neuroendocrinas del toro durante la lidia, no difieren mucho de la que las que cualquier mamífero superior, incluida la especie humana, desarrollaría ante una situación en la que fuera sometido a estímulos que le provocaran miedo, dolor, estrés, sufrimiento, ira, frustración, o ansiedad. Además, existen analíticas sanguíneas, y estudios post mortem que evidencian las graves alteraciones orgánicas y musculoesqueléticas que provoca la lidia en estos animales.

El miedo es una respuesta emocional ante un peligro actual o potencial, que es reconocido en forma consciente. Involucra una serie de eventos complejos en el cerebro, así como de un proceso cognitivo, ya que requiere que el estímulo sea analizado y comparado con estímulos y experiencias anteriores, almacenadas en la memoria.

El miedo puede inducir respuestas de aversión que sobrepasan a las del dolor, ya que ésta función ayuda al individuo a sobrevivir al escapar de un peligro potencial, y también puede desencadenar una respuesta activa del tipo de agresión cuando la alternativa de huir es imposible y el animal no ha logrado ahuyentar al agente que le está provocando el miedo, no quedándole más recurso que enfrentarse a él. Analicemos la lidia de un toro, y otros espectáculos populares en que son utilizados estos animales, observemos sus reacciones, el acoso constante al que son sometidos, y encontraremos la explicación a su comportamiento:

La ansiedad es una emoción de excitación o aprensión, que depende de la habilidad de predecir un riesgo futuro, basado en estímulos recientes y experiencias previas. Los eventos quedan almacenados y pueden ser evocados, activando los sistemas emocionales en el individuo. La ansiedad probablemente aumenta la respuesta ante una situación de riesgo. Es más que probable, que el toro, durante la lidia, sufra un intenso cuadro de ansiedad, ya que los humanos que padecen este tipo de emociones, tienen altísimos niveles de betaendorfinas.

La frustración sucede cuando los animales se enfrentan a un conflicto que a pesar de sus intentos no pueden resolver, o cuando no logran alcanzar su objetivo, ya sea por la ausencia de un estímulo clave o por la presencia de una barrera física o social, que impiden que pueda expresar una determinada conducta. Ésta puede dañarlos induciendo problemas de comportamiento como mutilaciones o estereotipias, sumamente frecuentes en determinadas explotaciones animales e incluso en animales de compañía, lo que demuestra, cómo no podía ser de otra manera, que no son sólo los humanos los que son capaces de sentir este tipo de emoción.

Queda pues evidenciado, después de un análisis objetivo de lo expuesto, que los animales vertebrados no humanos, tienen todas las estructuras cerebrales y la fisiología necesaria para poder experimentar emociones, incluso tienen todas las estructuras y fisiología para demostrarlas, aunque no de manera verbal, sino conductual, que es claramente apreciable al observarlos. Incluso los estudios que se desarrollan en la actualidad sobre la neurofisiología de las emociones en humanos se realizan en modelos animales.

Prueba de lo afirmado anteriormente es la psicofarmacología, que es el estudio de los fármacos que afectan al alma o a la mente. Nuestro interés por estos medicamentos es que provocan cambios en la conducta o en la motivación. Nosotros no podemos realmente comprender la mente o el alma de los animales, pero si podemos valorar los cambios de conducta que se producen como consecuencia de la administración de determinados fármacos que acceden al cerebro, estando demostrado que los medicamentos psicoactivos se pueden emplear, y de hecho los veterinarios los empleamos, para tratar problemas de conducta en los animales derivados de conflictos emocionales.

Los medicamentos psicoactivos se han usado con eficacia variable en psiquiatría humana, y son los mismos que utilizamos en medicina veterinaria. Esta situación sólo es posible debido a que el cerebro de los animales se comporta de la misma manera que el cerebro humano cuando actúan sobre él estos mismos fármacos. No debería ser necesario explicar que ésta similitud de efectos y resultados es la consecuencia lógica del gran parecido entre el sistema nervioso de todos los mamíferos.

Las bases del conocimiento sobre el aprendizaje humano fueron estudiadas en animales: Condicionamiento Clásico (Paulov), y Condicionamiento Operante (Skinner), lo que no hubiera sido posible si las estructuras neurofisiológicas no fueran semejantes.

En función de todo lo expuesto, podemos afirmar que los animales no humanos tienen “psique”, y es muy sencillo observar, para el que quiero hacerlo, que su conducta no está regida solo por el instinto, sino también por hábitos e inteligencia práctica. Por ello, la conducta animal, no es reductible a lo innato y hereditario, ya que las diferencias biológicas entre animales humanos y no humanos, son mínimas.

La observación de la vida animal tanto en estado natural como en los laboratorios, ha demostrado que son capaces de desarrollar destrezas mentales que se creían exclusivas de la especie humana, en mayor o menor grado.

Los animales no humanos son merecedores del máximo respeto por parte de una especie, la nuestra, que debe seguir indagando en su naturaleza, dotándoles de un derecho tan básico como llevar una vida digna basada en el respeto, y en su capacidad de sentir emociones que como hemos demostrado en nuestra exposición es una verdad científica que no puede ser cuestionada.


Y terminaremos nuestra exposición con la reproducción de unos párrafos extraidos del libro "El Toro de Lidia", cuyo autor es Don Álvaro Domecq y Díaz, criador de toros de lidia. En esta publicación, y en referencia al acontecimiento que supone la separación de la madre y su becerro en el momento del destete, se puede leer:

"Después de la faena, ya entrada la noche, empiezan los berridos. Algunas vacas andan despacio, por el hilo de las tapias, toda la noche, al olor y la nostalgia del hijo. El concierto dura varios días y varias noches seguidas, hasta que las baja la inflamación de las ubres. A los que no están acostumbrados, les cuesta dormir esas noches en el caserío de la finca. La vaca se ha quedado sola y su queja atraviesa paredes y ventanas. El berrido de la madre se torna angustioso; el del becerro es como una llamada inacabable".

José Enrique Zaldívar

Marta Jimeno

Rafael Luna

Frances Minguell.

Miguel Ibañez

Patricia Garrido.

Lina Sáez

Walter Suarez.

Veterinarios de la Junta Directiva de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT)

jueves, 2 de septiembre de 2010

ESTO TAMBIÉN ES TAUROMAQUIA: LOS TROGLODITAS DE SACEDÓN


Algunas fotos obtenidas del encierro por el campo en Sacedón. En la que ilustra esta entrada, se puede ver el "proyectil" que algún troglodita de los muchos que asistieron al festejo, lanzó al toro. En ese mismo lugar, reporteros de Telecinco fueron agredidos.

Vídeo.

Fotos.

viernes, 20 de agosto de 2010

CORRIDA DE REJONES EN LEGANÉS: ¿ARTE?, ¿ESTÉTICA?...

FOTOS DE CORRIDA DE REJONES EN LEGANÉS (MADRID=CAPITAL DEL ESTADO ESPAÑOL)

VÍDEO

ESTO TAMBIÉN ES TAUROMAQUIA

Toro en Tafalla. Después de intentar huir de la plaza varias veces, se produce el trágico deselance: 40 heridos, entre ellos un niño de 10 años que está grave en la UCI de un hospital. El toro fue apuntillado en el graderio de la plaza.

Vídeo

miércoles, 11 de agosto de 2010

ACLARACIONES POR ALUSIONES




Resulta curioso que algunos compañeros veterinarios salgan ahora del armario para reconocer que el toro sufre en los espectáculos populares como los "Bous al Carrer" o los "Correbous".
El silencio administrativo en mi profesión sobre este tema, viene de muy antiguo, pero ha bastado con que las corridas de toros hayan sido abolidas en Cataluña para que el Presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, y el de la Asociación de Veterinarios Especializados en Espectáculos Taurinos se hayan pronunciado al respecto.

Bienvenidos al club...

Afortunadamente, los que estamos bajo sospecha, los que según dicen hemos sido utilizados para oscuros intereses nacionalistas y separatistas, ya habíamos hablado del sufrimiento de estos animales mucho antes de que se pusiera en marcha la ILP.

Badiola: "Los toros tienen miedo y sufren fuerte estrés"

AVAT: "El sufrimiento de los toros bravos en los correbous"

Ponencia presentada en el Parlamento Europeo en el año 2008, dos años antes de la aprobación de la ILP en Cataluña. (José Enrique Zaldívar Laguia) (Presidente de AVAT):

Informe técnico veterinario sobre el sufrimiento del toro en algunos festejos populares.

Curiosamente, en aquella tribuna, la de Bruselas, me acompañaban Jordi Portabella (ERC), y Raúl Romeva (ICV), políticos de dos partidos han votado en favor de la ILP porque, según los taurinos, se trata de un símbolo de la identidad nacional española.

Uno de mis compañeros de viaje, al que "he llevado las maletas" en su reivindicación nacionalista antitaurina, se pronunciaba claramente sobre los "Correbous" hace muy pocos días.

El tiempo dará o quitará razones, pero desde nuestra asociación no vamos a cejar en el empeño que nos ha traído hasta aquí: la abolición de todos y cada uno de los espectáculos en los que estos animales son utilizados, provocándoles un sufrimiento inútil.

domingo, 8 de agosto de 2010

PROHIBIR LA CRUELDAD

TRIBUNA: JAVIER DE LUCAS

Prohibir la crueldad

JAVIER DE LUCAS 08/08/2010

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Prohibir/crueldad/elpepuespval/20100808elpval_9/Tes

No hace falta ser Cicerón ni Kant para saber que la libertad necesita de leyes. Y, por tanto, de prohibiciones y sanciones. Cierto es que el principio básico, en un Estado democrático de Derecho, es la presunción general a favor de la libertad. Lo que significa que quien pretende limitarla debe probar las buenas razones que justifican esa decisión en concreto. Pero nadie se extraña ni juzga que sea liberticida la existencia del Código Penal, aun en su sentido mínimo acorde con el espíritu garantista, por el que se limita la "libertad" del maltratador, del contaminador, de quien discrimina indebidamente, de quien tortura o abusa, causando daños que no tienen justificación.

La ley aprobada por el Parlament de Catalunya es una decisión tomada a favor de la libertad

Eso viene a cuento para decir que la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) aprobada en el pleno del Parlament de Catalunya por mayoría absoluta el miércoles 28 de julio, por la que, dicho de forma sencilla, se prohíbe la celebración de corridas de toros en Catalunya a partir de 2012, no es un proyecto liberticida. Se trata de una decisión a favor de la libertad, como cualquier ley aprobada democráticamente. Y los que hemos colaborado en esta ILP y asistimos con emoción contenida a la votación lo entendemos así. Es una medida que, a entender de quienes la hemos promovido, contribuirá a una sociedad un poco menos cruel y violenta y, por tanto, más decente, más civilizada, más libre. Algo que precisamente hemos tenido ocasión de discutir en las Jornadas organizadas por el Instituto de derechos humanos de la Universitat de València, en un debate que tuvo amplio eco en los medios de comunicación.

Me gustaría recordar dos aspectos que quizá no se han destacado suficientemente en estas últimas horas, al calor del debate. El primero es que se trata de una ley que nace de un procedimiento difícilmente reprochable en términos de legitimidad democrática, ciudadana. Ante todo, porque es el fruto de la iniciativa de más de 180.000 ciudadanos de Catalunya, movilizados por el trabajo de los miembros de la Plataforma Prou, que concitó la respuesta de unos centenares de voluntarios que realizaron la labor de concienciación, de persuasión para obtener el apoyo popular. No es una imposición de una élite arbitraria apoyada por camarillas políticas ajenas al sentir popular. No obedece a un modelo identitario, particularista. Se trata de una propuesta de miles de ciudadanos de a pie, que tratan de conseguir una lógica y legítima aspiración: que el Derecho recoja lo que consideran valioso, con buenas razones que se someten a debate y ponderación frente a otras. Eso es sencillamente el juego democrático. Y lo han conseguido no mediante un lobby poderoso y oculto, sino después de un íter parlamentario difícilmente reprochable en lo que se refiere sobre todo a los trabajos de la Comisión, al debate abierto, con tiempo, en el que han tenido cabida los argumentos científicos, éticos, jurídicos, económicos y políticos de las posiciones en juego. Creo que todos los ciudadanos pueden estar satisfechos de este ejercicio de seny, que no ha excluido la confrontación, incluso la radicalidad, pero que ha guardado casi siempre el respeto a las reglas de juego y a las argumentaciones del otro.

El segundo, que su propósito forma parte de un proyecto que está muy lejos del fundamentalismo liberticida, del afán prohibicionista, de la moralina. Lo que mueve a la Plataforma Prou y a quienes apoyamos esta iniciativa es en primer lugar consecuencia del mejor conocimiento de la realidad que nos proporciona la ciencia: la biología evolutiva, la etología, la ecología, pero también la psicología, que demuestran la crueldad y el daño inseparables de esta fiesta que puede ser bella e incluso socialmente arraigada en amplios sectores de la población, pero a un precio -la crueldad, el maltrato, la muerte en aras de la diversión y el goce estético- inaceptable. Nos mueve también la conciencia de que el desarrollo sostenible, la viabilidad de un proyecto de supervivencia global exige otro tipo de contrato con el resto de la naturaleza de la que formamos parte los seres humanos y de la que nosotros, precisamente los humanos, somos particularmente responsables. Algo que no se obtendrá mediante la prédica ni la imposición, sino a través de la argumentación, del libre debate.

No niego que esa iniciativa no haya podido ser objeto del juego partidista en el Parlament, sujeto a las coyunturas electorales y muy recientemente trufado por las consecuencias de la Sentencia del Estatut. Pero eso no es lo que importa a la hora de valorar este paso adelante. Como aseguraba el manifiesto de la Plataforma Prou, leído en la conferencia de prensa al acabar la votación, estamos convencidos de la justicia y oportunidad de esta causa y satisfechos del trabajo bien hecho y de este resultado. Y sin embargo, no es más que un paso. Queda mucho por hacer. Hay que saber explicar mejor los argumentos de la causa que aboga por los derechos de los animales no humanos, por el respeto a sus necesidades básicas, por el imperativo de no causar un daño carente de justificación. Esta es una tarea de persuasión, incluso, de educación ciudadana. Un ejercicio de la ciudadanía activa. Un episodio de democracia que no debiera ser tan raro.

Javier de Lucas es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València

sábado, 7 de agosto de 2010

EL TORO MARICÓN

Los taurinos, Disney, y el antropomorfismo.
En el argumentario taurino se abusa al achacar al movimiento abolicionista cierta tendencia a ver a los animales como nos los enseñaba Disney y luego su factoría en sus películas, como si no fuésemos capaces de distinguir entre un "dibujo animado" y un ser vivo. También es frecuente oírles decir que tenemos cierta tendencia a atribuir rasgos y cualidades humanas a las cosas, si es que los toros, por poner un ejemplo, pueden ser consideradas como tales. Lo llaman antropomorfismo.

Pues bien, una de mis lecturas de verano es un libro firmado por Álvaro Domecq y Díez que lleva por título. "El toro bravo". Se trata de un extenso estudio de todo lo relacionado con este animal, desde su nacimiento hasta su muerte, sea ésta natural o en el coso taurino.

Esta mañana, en un capítulo que se denomina "la sensualidad del toro", me he encontrado con una serie de referencias a la naturaleza de este animal, en las que se alude a ciertas "cualidades" del mismo, que dejan bien claro quienes son los que atribuyen a dicha "cosa" rasgos y cualidades humanas:

Según una tesis defendida por Piit Rivers en 1983, y haciendo alusión a la virilidad que representaba el toro en algunas culturas, y en otras a la fecundidad, se dice:

El toreo, sacrificio de un toro, supondría un intercambio, una representación simbólica de un intercambio de sexo entre el matador, tomando éste al principio un papel femenino, y el toro. La inmolación de éste lega su poder generativo al vencedor y a través de él al público. De ese modo, a la corrida de toros se la ha definido "como un rito de fertilidad".

Pero lo mejor viene a continuación:

"Cuando a los becerros les faltan las hembras, suelen montar unos sobre otros, en especial al moverlos y reunirlos, y allí empieza el problema. A veces aprovechan al de menos fuerza y lo someten hasta que se acostumbra a que lo monten y aún lo cubren; conviene alejarlo de esta furia, puesto que con tantos saltos cabe el riesgo de lastimarle los riñones e incluso las paredes de su interior anal (sic), daños a veces difíciles de curar. De todas formas esa tendencia nefanda a cubrirse existe hasta la edad madura de cuatro años, cuando ya el toro no se deja, ordinariamente saltar, pese a que alguno se deje, lo que obligue a retirarlo de inmediato.

Jean Gerimont, en 1924, se refiere a estos ejemplares como "el toro maricón": es un fracasado, vencido en todas las peleas, después de haber recibido las cornadas de todos sus compañeros. Tal ser degenerado es irritable y peligroso al peatón, al jinete, al carruaje o automóvil.

En las ganaderías bravas hay una frase que delata: "A este toro lo han hecho maricón", y es cierto, porque otros con más fuerza lo montan y acaban haciéndolo.

Los toros además de dos años, e inclusive antes, llegan a masturbarse. Es una práctica común en todos, pero no llegan a enviciarse hasta el punto de debilitarse físicamente.

Nota mía: menos mal que tampoco se quedan tontos, como nos decían a nosotros en nuestra infancia (cosas del franquismo).

No quiero terminar sin añadir dos cosas de interés muy comprobado, continua el autor. El toro que resulta maricón en la pradera, no condiciona por ello su bravura, los he lidiado mansos y extraordinarios, la fiereza y la bravura han quedado intactas.

Pues menos mal, Don Álvaro, ya me quedo más tranquilo.

martes, 3 de agosto de 2010

ESTO TAMBIÉN ES TAUROMAQUIA

Cuando todavía hay muchos cínicos que identifican la prohibición de las corridas en toros en Cataluña con una pretendida reivindicación nacionalista, en un pueblo próximo a Madrid, El Escorial, sus habitantes, veraneantes y políticos, todavía son capaces de consentir esto:

Vídeo de la becerrada 1

Vídeo de la becerrada 2

Vídeo de la becerrada 3

Fotos

Y lo más repugnante de este espectáculo es que, un político madrileño, tiene la desfachatez de hacer una clara declaración de intenciones: "aprueba esta brutalidad porque es tradicional practicarla".

Madrid se opone a prohibir las becerradas porque la fiesta del toro está "enraizada en la cultura de todos los españoles"

Francisco Granados, ha arremetido contra la "obsesión" de Zapatero de "prohibir absolutamente todo y de inculcar hábitos saludables"

Madrid. (EUROPA PRESS).- El consejero de Presidencia, Justicia e Interior del Gobierno regional, Francisco Granados, se ha mostrado en contra de prohibir las becerradas en la región, tal y como le ha solicitado la Federación de Asociaciones de Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid, y ha justificado su decisión en el hecho de que la fiesta del toro "está enraizada en la cultura y las costumbres de todos los españoles".

Tras la colocación de la primera piedra de la nueva sede de la Policía Local y la Casa de la Juventud en Collado Mediano, Granados se mostró "muy en contra" de prohibir. En este punto arremetió contra la "obsesión" del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y del Partido Socialista de "prohibir absolutamente todo y de inculcar hábitos saludables".

La Federación de Protectoras animales solicitó este lunes a Granados que prohíba y suspenda de forma inmediata las becerradas anunciadas para este verano en los festejos populares de la región por el "cruel trato" que en ellas se da a las vaquillas.

En declaraciones a Europa Press, la presidenta de la asociación, Matilde Cubillo, denunció que los becerros son lidiados por gente no profesional, que estocan sin preparación banderillas en el costado y en el cuello al animal. Asimismo, ha calificado de "una bárbara tortura" que, una vez que el animal está exhausto y se desploma al suelo, "se abalanzan encima de él para apuntillarle".

"No es lógico ni civilizado que un pobre becerro muera en una plaza entre los gritos de la gente y la tortura en un espectáculo tan bárbaro. Los que disfrutan viendo sangre y pagan por registrarse en una lista para matarlos no tienen la mente sana. Por eso pedimos a los ayuntamientos y a la Consejería, que es quien autoriza los festejos, que los prohíba ya", ha apostillado Cubillo.

En relación con la polémica sobre la prohibición de las corridas de toros en Catalunya, la presidenta de Fapam ha apostado por la prohibición de todo tipo de festejos con animales, incluidos los 'correbous', los encierros y los toros embolados "porque les provocan un estrés muy fuerte y luego son llevados a otras plazas para torearles y matarles".

Por su parte, desde el departamento que dirige Francisco Granados han manifestado a Europa Press que la Consejería no tiene potestad para prohibir estos festejos, al tiempo que explicó que los novilleros que participan en las becerradas cuentan con un carné profesional expedido por el Ministerio de Interior.

domingo, 1 de agosto de 2010

ABOLICIÓN DE LAS CORRIDAS DE TOROS EN CATALUÑA






Dentro de poco menos de año y medio, los toros de lidia ya no podrán descargar betaendorfinas como consecuencia del sufrimiento al que eran sometidos en La Monumental de Barcelona, no habrá más sangre manando de las heridas abiertas por las puyas y las banderillas, no habrá más pulmones destrozados por el estoque, no habrá más toros suplicando al torero ser descabellados, no habrá más toros convulsionando mientras se les clava la puntilla, no habrá más toros desangrados arrastrados por la arena. Todo esto se ha terminado en Cataluña, y ahora nos toca tomar el testigo para conseguirlo en el resto de España.

En la mañana del día 28 de julio de 2010, el Parlamento de Catalunya iniciaba el pleno en que terminaba el largo recorrido de la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) que planteaba la abolición de las corridas de las corridas en la Comunidad Autónoma Catalana.

Un "sencillo" trámite como era la modificación de la excepción A del artículo sexto de su Ley de Protección, la más avanzada de todo el estado español, supondría que a partir del 1 de enero de 2012, en la única plaza de toros que queda activa, la de Barcelona, no se torturarían y maltratarían mas toros de lidia.

Un grupo de ciudadanos catalanes, agrupados bajo el nombre de Plataforma PROU, fueron capaces de recoger más de 180.000 firmas, que una vez presentadas en el Parlamento de Cataluña, obligaban por ley a la tramitación de dicha Iniciativa.

La propuesta seguía adelante tras una votación anterior, y tras ser escuchadas todas las posturas y argumentaciones a favor y en contra de la Iniciativa en la Comisión de Medio Ambiente, y salvarse un posterior recurso a la Comisión de Garantías Estatutarias presentado por el PP, la votación final quedaba emplazada para el mes de julio. Primero se fijó la fecha del 19, para ser pospuesta hasta el día 28.

Yo tuve la suerte de ser invitado a explicar en mi calidad de veterinario (no de etólogo, ni de biólogo), el sufrimiento del toro durante la lidia. Mis compañeros de viaje en la derrota dialéctica que sufrieron los taurinos, fueron escritores, biólogos, políticos, legalistas, filósofos, y animalistas: Nuria Querol, Mercedes Cano, Pablo de Lora, Jesús Mosterín, Jorge Wagensberg, Antonio Moreno, Espido Freire, Josep María Terricabras, Jordi Casamitjana, Robert Bylveni, Javier de Lucas, Monica Frassoni, Jordi Portabella, y Leonardo Anselmi. Nadie ha puesto en duda que nuestros argumentos superaron con creces a los que esgrimieron los taurinos, y yo estoy convencido de que, aunque se dijo que no valdrían para nada, sí hicieron cambiar el voto de algunos diputados.

Y así fue como el miércoles pasado, ante una gran expectación, con cientos de medios de comunicación acreditados tanto nacionales como extranjeros, Cataluña dijo: ¡PROU!

Y de nuevo tuve la suerte de vivir en directo este histórico acontecimiento: invitado por el Parlamento de Cataluña, gocé de una posición de privilegio para asistir al pleno, para oír las excelentes exposiciones de la portavoz de la Plataforma PROU (Anna Mulá), del representante de CIU, del de ERC, y de ICV-EUiA, y los agotados discursos del representante de Ciudadanos-Partido de la Ciudadania, del PP, y del PSC, que acudieron con el cartel de derrotados.

Con respecto a este último partido, el PSC, es de alabar que en el último momento diera libertad de voto a sus representantes en la Cámara catalana, hecho que fue interpretado como una traición por los taurinos.

La ILP por la abolición de las corridas de toros en Cataluña, ha sido un magnífico escaparate en el que deberían mirarse el resto de las comunidades autónomas que presumen de tener parlamentos democráticos. Cataluña ha dado una lección al resto del estado español, y me ha hecho sentir, una vez más, que allí realmente se mira y se siente a Europa.

Después vinieron las celebraciones, los besos, los abrazos, y las lágrimas de alegría de los que creemos que el BIENESTAR ANIMAL debe de estar por encima de cualquier Bien de Interés Cultural.

Tan sólo me queda dar las gracias a los compañeros de la Plataforma PROU, y a todos aquellos que han trabajado en favor de esta justa y noble causa haciendo posible que este sueño se haya hecho realidad; el sueño de poder prohibir algo que debería estar prohibido en nuestro país hace muchos años, la tauromaquia.

El Parlament ha aprovat la llei que prohibeix les curses de toros a Catalunya a partir del gener del 2012, resultat d'una iniciativa legislativa popular (ILP) presentada per la plataforma Prou amb el suport de 180.000 signatures.

La llei ha superat la votació amb 68 vots a favor (32 de CiU, 3 del PSC-CpC, els 21 d'ERC i els 12 ICV-EUiA), 55 en contra (7 de CiU, 31 del PSC-CpC, els 14 del PPC i els 3 del grup mixt) i 9 abstencions (6 de CiU i 3 del PSC-CpC).

Amb l'aprovació es modifica l'article 6 del text refós de la llei de protecció dels animals, aprovat pel decret legislatiu 2/2008, perquè es prohibeixin "les curses de toros i els espectacles amb toros que incloguin la mort de l'animal i l'aplicació de les sorts de la pica, de les banderilles i de l'estoc", prohibició de què queden excloses les festes amb bous sense mort de l'animal, els correbous.

El debat ha començat amb la intervenció d'Anna Mulà, membre de la plataforma promotora de la ILP, que ha defensat la iniciativa. "Nosaltres hem acabat la feina i els transferim la responsabilitat a vostès, que poden decidir si Catalunya vol continuar fent espectacle de la mort o prefereixen que l'ètica, la compassió i la raó acabin triomfant", ha dit. A continuació han intervingut els representants dels grups parlamentaris: Josep Rull (CiU), David Pérez (PSC-CpC), Joan Puigcercós (ERC), Rafel Luna (PPC), Francesc Pané (ICV-EUiA) i Albert Rivera (grup mixt).

Diversos membres de la plataforma Prou i de col·lectius pro taurins, entre els quals el torero Serafín Marín, han seguit el debat des de la llotja de l'hemicicle.

Aquesta és la quarta ILP que el Parlament aprova des que des del 1995 se'n poden presentar. La primera a prosperar va ser la de suport a les seleccions esportives catalanes, el 1999, i les següents, el 2004, la de regulació de la incineració de residus i la de creació de llars d'infants de qualitat.