miércoles, 30 de noviembre de 2011

Relación entre los seres humanos y los animales: desde la indiferencia a la empatía


REVISTA DE INFORMACIÓN VETERINARIA | octubre | 2011

Relación entre los seres humanos y los animales domésticos: desde la indiferencia hasta la empatía

José Luis Vérez Fraguela

Académico de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de Galicia

Lo que aquí nos ocupa sobre esta empatía animal, fenómeno que primero se produjo entre los animales superiores, esto es, entre las personas, no pasó a la escena del debate intelectual entre los propios
humanos hasta bien entrado el siglo XX. Empezándose a dar hacia el mundo animal ahora, esto es, entrado en el siglo XXI en que nos hallamos. Dicho con otras palabras y como por otra parte resulta
lógico e inteligente, el ser humano no se preocupó de ello hasta que hubo resuelto y desarrollado suficientemente tanto su individualidad como las necesidades vitales y sociales propias de su grupo en el
conjunto del Reino Animal, dando rango de validez a la evolución filosófica del pensamiento.

Este desarrollo permitió al ser humano reflexionar sobre sus propias interrelaciones personales, cuestión que se produjo sin duda durante la segunda mitad del siglo XX. Me parece de especial importancia que recordemos, y no olvidemos, que nuestros propios abuelos eran incapaces de examinar sus pensamientos y
sentimientos o cómo estos influían en su carácter, en su conducta y comportamiento, sus propias relaciones y experiencias o emociones pasadas. Todos hemos conocido a nuestros abuelos, quiero decir con ello que todo esto sucedió prácticamente ayer. Siendo incapaces de evaluarse a sí mismos, malamente podían pensar en estas cosas transversalmente hacia sus propios congéneres y mucho menos hacerlo verticalmente para
con otras especies del Reino Animal como son los animales domésticos, que en aquel entonces eran una mera herramienta, un método de subsistencia.

La empatía no es más que la capacidad personal de ponerse en el lugar de otro. Los grandes pensadores de nuestro tiempo están ahora dedicándose con ahínco a profundizar en el estudio, a nivel filosófico, de la evolución empática de la humanidad, desgranando la influencia de esta evolución en nuestro desarrollo como especie humana y cómo puede influir e incluso dictar el futuro de la humanidad. Ahora sabemos que nuestra sociedad se encuentra a gusto hablando y reflexionando sobre sus sentimientos y emociones y las de los demás e incluso dando esta cobertura a sus mascotas y otras criaturas del Reino Animal.

Un ejemplo que puede ilustrar este punto es la relevancia que ha tenido el
descubriendo de las neuronas espejo, siendo un hecho característico el que hoy sea de dominio público la actividad propia de estas neuronas espejo. Se denominan así a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere. Un ejemplo simplista que lo ilustra y al alcance de cualquiera es observar cómo
una madre abre y cierra la boca cada vez que le administra una cucharada de potito a su hijo y de ahí trasládese a una actividad intelectual más compleja. Las neuronas del individuo trabajan reflejando la acción de otro individuo observado, así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de ahí su nombre de "espejo". Tales neuronas fueron descubiertas primariamente en los primates, y luego por analogía
se buscaron y se encontraron en humanos e incluso en algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de broca y en la corteza parietal. Este comportamiento espejo trasmite el modus vivendi social, se colectivizan comportamientos socialmente aceptables y se convierten en denostados otros que acaban despareciendo. El maltrato, el alcohol al volante, el fumar pueden ilustrar este punto. Como vemos en las neurociencias se trabaja con la hipótesis de que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro en las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía y la imitación. De aquí que
algunos grupos de trabajo consideren que estas neuronas son uno de los más importantes descubrimientos de
las neurociencias en la última década.

Para ver con cierta perspectiva histórica esta evolución hacia la empatía con los animales podemos partir de los teólogos cristianos que contemplaban los animales de una manera meramente utilitaria, aduciendo que Dios había concedido al hombre el dominio sobre ellos y la potestad de tratarlos a su antojo. La Iglesia en general, salvo San Francisco de Asís, consideraba que los animales, al igual que el ser humano, eran seres nacidos del pecado, que aunque útiles para este tenían escaso valor intrínseco, marcando la gran diferencia con los seres humanos, en que no tenían ningún valor en el porvenir extraterrenal. Tampoco los filósofos de la Ilustración mostraron mucho apego por los animes, la mayoría coincidían con Descartes en que los seres vivos eran autómatas sin alma cuyos movimientos no eran diferentes a los de un reloj. Se puede decir que el contemporáneo Wilson (1929), biólogo inglés con dos premios Pulizzer en su haber, fue el primero en poner en entredicho siglos de pensamiento sobre la naturaleza de la relación del ser humano con los animales domésticos mediante su ensayo Biophilia que vio la luz en el año 1984. Wilson plantea justo lo contrario de las tesis teológicas, y es que el ser humano presenta una predisposición genética, un anhelo innato a hacerse acompañar de animales, relacionarse con ellos así como con la naturaleza y llega a afirmar que la creciente separación del resto de la naturaleza es causa de privaciones psicológicas y físicas para la especie humana, habla de que en el ser humano existe intrínsecamente la pasión por todo lo viviente. La lógica evolución y el estudio introspectivo ha llevado a los pensadores a caer en la cuenta de que la empatía es una respuesta emocional y cognitiva, no solo al sufrimiento sino también a la alegría ajena. Ha sido este cambio de percepción lo que ha llevado a los educadores de los más prestigiosos colegios del mundo a introducir un nuevo campo docente que es el de la inteligencia emocional, apareciendo ya en muchos planes de estudio la pedagogía empática, que con sus publicaciones al respecto popularizaron, entre otros, autores como Daniel Goleman o Lou Marinof.

En el ámbito legislativo también se han introducido nuevos valores antes impensables, como son los conceptos actuales de la reparación y la reconciliación, vemos que socialmente se ha aceptado una manera nueva de abordar el delito, hasta ahora limitado a interponer el castigo a los culpables. Han entrado a jugar un papel fundamental palabras como la reinserción, la reparación, la reconciliación e incluso el perdón.

En cada campo de la vida que analicemos veremos que se produjo un cambio sustancial, podemos afirmar pues que el ámbito de la empatía ha cambiado no solo las relaciones con los justiciables, sino que podemos apreciar cambios en las actitudes relativas hacia las mujeres, los homosexuales o hacia las personas discapacitadas. Podemos ver también la existencia de un inmenso crecimiento en el patrón de relaciones
personales de pareja no solo en cuanto al sexo, sino también ínter confesionales, interétnicos e interraciales.
Lo mismo se puede decir de la protección de los animales, entrando a formar parte del rol parental dentro las familias tradicionales, todas ellas opciones claramente impensables hace unos pocos años.

Vemos pues una clara señal de que con la globalización se están desmoronando de forma inmediata las fronteras políticas y sociales y se comienza a palpar una sensibilidad cosmopolita y con ello la ampliación de la conciencia empática, a dejar la parte egoísta otrora propia del ser humano para ponerse en la piel de los demás seres vivos y de forma global, alejándose del localismo. Un ejemplo actual que puede ilustrar este punto son los acontecimientos del Magreb cuya ansia de democracia es asumida con empatía por el resto del
mundo y que augura una reacción imparable en cadena hacia otras zonas.

Como hemos puesto de manifiesto vemos que esta creciente conciencia empática no se detiene en el ser humano sino que sigue para incluir poco a poco al resto de seres vivos que pueblan el planeta. No es un secreto para nadie que el ser humano ha expandido su mente y ensanchado su forma de actuar y sentir introduciendo en su ámbito vital a los animales de compañía considerándolos como un miembro de su propia especie. Ello se inició tímidamente a mediados del siglo pasado originando en su momento un debate sobre nuestra relación con las mascotas, debate que ahora se abre a nuestra relación con el resto de animales domésticos y ejemplo palpable de ello es la controversia con los toros en España o con la caza del zorro en el Reino Unido por poner dos ejemplos. La preocupación por el bienestar y la protección de los animales alcanzó la madurez en el sigo XIX con la creación de las Sociedades Protectoras de Animales, que se iniciaron en Inglaterra y Estados Unidos para acabar expandiéndose al resto del mundo.

El movimiento ecologista moderno siguió sus pasos, pero más tarde, ya iniciado el siglo XX, con la demanda de protección para los hábitats naturales y petición expresa de preservación de las especies, iniciándose a inicios del siglo XX en Estados Unidos la creación de lo que hoy conocemos como parques nacionales, siendo ejemplos paradigmáticos y mundialmente conocidos los parques de Yellowstone o Yosemite por citar otros dos ejemplos. Estas decisiones políticas de concesión a los ecologistas se toman como medio para
cumplir el objetivo de preservar los recursos naturales del país. Como ha sido una constante en todas estas
cuestiones, estos planes de conservación tuvieron su eco inmediato en Europa que se tradujo en una rápida
continuación reflejada políticamente en la creación de las Reservas y Parques Naturales individualizadas por naciones, y que toma cuerpo para el conjunto de Europa como la máxima expresión actual que es la Red Natura. Para los que la desconozcan, la Red Natura es una red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad. Consta de Zonas Especiales de Conservación designadas de acuerdo
con la Directiva Hábitat, así como de Zonas de Especial Protección para las Aves establecidas en virtud de la Directiva Aves. Su finalidad es asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y los hábitats más amenazados de Europa, contribuyendo a detener la pérdida de biodiversidad ocasionada por el
impacto adverso de las actividades humanas. Es el principal instrumento para la conservación de la naturaleza en la Unión Europea.

 Dicho esto, creo que estaríamos de acuerdo todos en establecer una diferencia clara entre ambos movimientos, podemos decir que el movimiento ecologista y el movimiento por los derechos de los animales son frentes que a priori comparten poco en común. Las organizaciones en pro de los derechos de los animales marcan una enorme diferencia con las organizaciones ecologistas, estas defienden abstractamente el medio ambiente, pero los defensores de los derechos de los animales, partiendo de un profundo compromiso emocional cuando hablamos de los animales de compañía, consideran sin dudarlo que tienen el mismo
derecho a existir y desarrollarse que nosotros los humanos, siendo nuestra obligación como seres superiores el aliviar el sufrimiento de seres individuales a los que se les deben otorgar el mismo derecho a la vida que tenemos los humanos.

La relación emocional del ser humano con los animales cuenta ya con una larga historia, pero fue en el siglo XX un medio cinematográfico de todos conocido, el National Geographic, quien situó a millones de personas en íntima relación con los animales. Tras aquello hemos visto con reiteración como millones de personas lloran con empatía ante el destino cruel que el devenir de la vida misma depara a los animales, bien en documentales bien en películas. Los relatos cinematográficos despertaron la empatía entre el ser humano y los animales, sensibilizándonos con el sufrimiento de otras criaturas, inaugurando un nuevo ámbito empático para la conciencia humana y los veterinarios sabemos mucho sobre esto, conocemos perfectamente que los animales, al igual que el ser humano, presentan una predisposición genética innata a la compañía, al rebaño, a la manada. Cuando el ser humano escapa de la soledad no está tan lejos de nuestras mascotas que lo único que buscan es nuestra compañía y la de los suyos.

Y que esto es un hecho cierto lo demuestra el interés que los medios de comunicación muestran por los animales reflejando una exponencial interacción que los seres humanos tienen con otros animales como compañeros en sus vidas. Basta ver la proliferación de programas al uso, con audiencias realmente sorprendentes, nos interesa ese mundo porque aparte de fascinante es noble y alejado de la difícil relación entre la propia especie humana. Otro hecho cierto que demuestra este dato son las crecientes leyes de protección de los animales, estamos hablando de prohibir todo deporte o espectáculo que implique un sufrimiento a los animales, un ejemplo que puede ilustrar este punto son las fiestas taurinas y entre otras nos viene a la mente la fiesta del Toro de Vega que muere lanceado en Tordesillas. Los comportamientos crueles se podían entender en periodos anteriores de nuestra historia donde jugaban otras reglas sociales y existían otras connotaciones vitales, pero hoy no se entienden, ni desde el punto de vista de la tradición ni desde la propia ética y desde luego casan mal con la creciente e imparable conciencia empática hacia los animales.
Lo mismo sucede en el campo de la investigación donde los comités de bioética han de dar previamente el
visto bueno a los protocolos de investigación experimental con animales, los que de una manera u otra hemos
hecho investigación experimental sabemos muy bien cuántos animales se han sacrificado, en aras de la ciencia, de forma absolutamente innecesaria, inútil y a veces cruel para no obtener ningún resultado, e incluso investigando cosas que ya habían sido investigadas y publicadas previamente. Este sentimiento de protección de los derechos de los animales es especialmente importante en Estados Unidos y Europa que cuentan con una extensa legislación de protección de los animales de compañía y de granja, incluso promulgando directivas que invitan a sustituir los experimentos con animales por métodos alternativos.

Y esta tendencia, por razones obvias, se extiende poco a poco, por un efecto empático, al resto de países del mundo. Muchas universidades ofrecen ya cursos sobre derechos de los animales. Tanto en Estados Unidos como Europa estos derechos se han convertido en una nueva especialidad jurídica. Desde este punto de vista de legalidad, la Unión Europea reconoce en los animales a seres sensibles dotados de sentimientos y conciencia. Alemania en el año 2002 ha sido el primer país del mundo que ha garantizado, nada menos que en su Constitución, los derechos de los animales domésticos y en especial los de compañía. España ha sido también ejemplo de ello y así en el año 2008 fue a su vez el primer país del mundo en redactar una ley que da protección legal a los grandes simios dotándolos de derechos, en esta lista se incluyen los chimpancés, gorilas bonobos y orangutanes.

La ampliación de la empatía hasta incluir a todos los seres vivos es un hito significativo para la especie humana. Aun cuando el movimiento a favor de los derechos de los animales esté en sus albores, aun siendo mucho lo conseguido no hay duda que el camino que queda por recorrer para nuestra profesión es mucho y deberemos escribirlo con honestidad para con nuestros pacientes los que tenemos el honor de practicarla.

5 comentarios:

clariana dijo...

Un artículo muy interesante que nos da una visión amplia y acertada de la empatía.
Se ha evolucionado mucho y bien con respecto a la protección del medio ambiente y de los derechos de los animales. El problema es que quedan reductos difíciles de erradicar y una muestra es nuestro país como todos sabemos.
En cuanto a la producción de los animales y su hacinación, por motivos económicos y demográficos supongo, no estamos en mejor situación que la de nuestros abuelos o bisabuelos, cuando el ganado pastaba por las montañas. Quizás no sentían gran empatía por los animales, pero las condiciones de ellos eran mejores que las de ahora normalmente.
Gracias por exponer este artículo informativo, científico y humano.
Un saludo.

jezl dijo...

Pues sí, Clariana, la verdad es que es sorprendente este artículo publicado en la revista que he mencionado, cuando lo habitual es leer artículos que alaban los festejos taurinos.

David dijo...

LO REALMENTE SORPRENDENTE ES QUE EL QUE HABLE DE DERECHOS DE LOS ANIMALES SEA UNA DE LAS PERSONAS CON MÁS DENUNCIAS PRECISAMENTE POR ESTE TEMA. A AQUELLOS QUE NO QUIERAN RECORDAN VALGA COMO MERO EJEMPLO LAS "DISPUTA" ENTRE EL QUE FIRMA Y UNA ASOCIACIÓN PRO DERECHOS DE ANIMALES. EL PRIMERO POR ENTENDER QUE EL SERVICIO DE PERRERA MUNICIPAL ERA UN MERO NEGOCIO DEL QUE ÉL SE PODÍA LUCRAR SIN IMPORTAR LAS CONDICIONES (POR DECIRLO FINO) LA SEGUNDA POR QUERER PROTEJER LOS DERECHOS DE ESTOS ANIMALES.

PARADÓJICO, NO?

MÁS AÚN SI SE TIENE EN CUENTA QUE ESTÁ HABLANDO DE EMPATÍA Y LAS "NEURONAS ESPEJO" PERO CABE APUNTAR QUE NO TODAS LAS PERSONAS TIENEN LAS MISMAS NECESIDADES Y SI ESTOS SENTIMIENTOS SÓLO NACEN CUANDO LAS BÁSICAS ESTÁN CUMPLIDAS COMO PUEDE EL AUTOR ENTENDERLO SI SU ÚNICA NECESIDAD BÁSICA ES LUCRARSE Y EL ÚNICO ESPEJO DONDE SE VE ES AQUEL QUE TRANSFIERE SU IMAGEN AL ESTILO QUE EL QUIERE VER?

Rodri dijo...

Jajaja el de las múltiples denuncias va ha hablar. Patético el personaje!!!! Denuncias múltiples de maltrato animal, faltas leves, sus propios.vecinos, sus propios ex empleados, sus ex clientes y un largo etccccc. Que nos queda por oír de este individuo??

Rodri dijo...

Patético,patético el individuo !!!! Habría que cerrarle los negocios por mala praxis!!!!! Por favor habla del maltrato cuando sus múltiples denuncias lo acusan de maltrato, de matar animales. Que individuo !!!!!! La perrera en su vida la vuelve a tener gracias a dios!!! Lo único que hace es supuestamente timar a la gente!!! Veterinarios como el sobran deberían quitarle el título. Hasta cuándo vamos a tener personajes de esta calaña