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martes, 2 de junio de 2009

UN PUNTO DE VISTA VETERINARIO SOBRE LA COGIDA A PATANEGRA

¿Quién preguntó al caballo si quería salir?
Patanegra es un precoz: debutó delante del toro a los 3 años cuando suelen hacerlo a los 7. El sábado pasado pudo ser su última corrida. Ésta es la vida y el destino de un caballo hermoso.
JOSEFA PAREDES

Esto, lo que es, es una putada».

Lo repetían los cirujanos, los veterinarios, los auxiliares, negando con la cabeza mientras en la mesa de operaciones trataban de ordenar ese amasijo de tripas, sangre y arena. Mucha arena en las vísceras desparramadas del caballo Patanegra. «Una faena», decían. La que salió mal cuando Latoso, el quinto de la tarde del 23 de mayo en Las Ventas, ensartó al potro en el aire de una cornada brutal. Y al tendido se le cortó la respiración. Y el jinete, Pablo Hermoso de Mendoza, agarró (literalmente) al toro por los cuernos mientras su caballo volaba sobre él. Y a Patanegra se le escapaban las tripas cuando lo arrastraban fuera del ruedo. Y su jinete lloraba. Y el caballo se moría.

-Una putada…

Pablo Hermoso de Mendoza, uno de los mejores rejoneadores del mundo, todavía puede decir que nunca, en 20 años de carrera, en 1.600 corridas, le han matado un caballo en la plaza. Patanegra está vivo, pero casi le hunde la estadística. Nació hace poco menos de cuatro años en su finca de Noveleta, muy cerca de Estella (Navarra). Entonces lo llamaron Caracolillo por canijo y por su pelo tan rizado. El Caracolillo no pidió nunca salir a los ruedos. El Caracolillo no eligió llevar, de nombre artístico, Patanegra. Al Caracolillo casi lo mata un toro.

Los veterinarios hablaban mientras limpiaban, cortaban, cosían.

-Exponer así a un caballo es inhumano.

-Otros les hacen correr en los hipódromos hasta que revientan.

«¿Dónde está el límite?», pregunta Ramón Herrán, el cirujano que operó a Patanegra. El legal, para los caballos de los picadores, en una normativa de 1930 que les obliga a llevar un peto protector. «Muchas veces esos petos sólo sirven para ocultar las heridas. Muchos no sobreviven a dos o tres festejos. A veces, al quitárselos, se descubre a caballos destripados», denuncia Francisco Vásquez, director de Anima Naturalis. Su organización reclama que los petos sean obligatorios también para los caballos de rejoneo como Patanegra, que se enfrentan al toro a pelo. Otros lo consideran contraproducente. Las monturas tienen que acercarse mucho al astado, moverse rápido para esquivarlo, y un corsé lo impediría. Por eso los toros de rejoneo van afeitados. Así miden peor la distancia de la embestida. Pero eso no le sirvió a Patanegra.

¿Quién le preguntó al caballo si quería jugarse la vida a pecho descubierto? Los toreros, como el corneado Israel Lancho el pasado miércoles en las Ventas, lo deciden ellos. su raciocinio los lleva al coso. ¿Pero el caballo? Patanegra, el animal, no decidió nada. Lo hicieron otros por él. ¿Es legítimo? ¿Es lícito usar así a tu bello ejemplar? Le espolearon al borde mismo de la muerte.

-Una faena…

Lusitano y castaño, Caracolillo nació muy chico, pero muy bien cortado de formas. Luego, en la arena, su carácter le hizo grande. Le viene de linaje. Su padre, Gallo, es probablemente el mejor corcel que ha pasado por la quinta de Hermoso de Mendoza. Y su abuelo materno, Neptuno, fue el mítico caballo que hace 20 años a punto estuvo de matar a coces a su dueño, Manuel Vidrié, antes de salir al ruedo.

UN FUERA DE SERIE

Hermoso no quiere decir cuánto vale el potro nieto de un dios furibundo. Para un rejoneador, un animal así no tiene precio. No los venden, los crean. Quieren triunfar con ellos. Gregarios muy inferiores, admite, pueden llegar a los 100.000 euros. Y campeones de su categoría, en las carreras, se acercan al millón. «A los dos años y medio empezamos a ver su potencial. Tenía muchísima personalidad. Miraba muy altivo, siempre de arriba a abajo. Era curioso, se salía del grupo», cuenta el rejoneador. «Empecé a montarlo pronto porque era muy conflictivo. Pero tenía una intuición y una condición física fuera de serie».

Esas cualidades le destinaron al ruedo a los tres años, cuando los caballos de rejoneo suelen empezar con siete. Hermoso de Mendoza llevó a su Caracolillo, aún potro, a hacer las Américas. Aún no llevaba el nombre artístico que le pondrían después para seguir la estela gastronómica de su hermano Caviar. El 18 de febrero, torero veterano y caballo debutante esperaban a Indio, el quinto de la tarde, en el ruedo de Villa Álvarez (México). El toro, al salir de chiqueros, arrancó por sorpresa, atravesó las puertas y escapó a través de una feria llena de críos. «Los caballos suelen asustarse ante situaciones así, pero él se fue a buscar al toro entre las atracciones y lo devolvió al ruedo demostrando su temple», recuerda el jinete.

Pero el sábado de la pasada semana, Patanegra se asustó. La tarde era rara en el coso. El patio de Las Ventas estaba lleno de barro tras la tormenta. Los rejoneadores no querían sacar a los caballos sucios, y calentaron poco. El potro no estaba a punto. Y el torero lo notó. Pero el tiempo y la bestia ( 531 kilos de toro negro) se les echaron encima.

«La culpa fue mía. Siempre es del jinete. Conozco al caballo y en los primeros galopes sentí menos destreza. Cuando quise corregirlo el toro venía ya a una velocidad tremenda. En esa distancia tan corta tiene que ser el caballo quien reaccione. Y él intentó huir tomando el camino más corto. Quiso saltar sobre el toro y ahí fue cuando lo cogió».

Diez personas llegaron al hospital de caballos de la Universidad Complutense con Patanegra en volandas. El equipo de guardia los esperaba. Los aficionados entraron en tropel. Los estudiantes de la Facultad de Veterinaria que vieron la cornada por la tele acudieron a salvar al caballo medio muerto.

-Una faena…

«Su estado era deplorable. Había perdido el 10% de su sangre. Llevaba las tripas fuera. Y una costilla seccionada con un corte seco, como el de una cizalla», dice el cirujano Ramón Herrán. Dos anestesistas, tres veterinarios y cinco auxiliares se enfrentaron a aquella carnicería. Herrán, con una incisión limpia y vertical, extirpó su costilla y remendó su intestino. Cuando salió del quirófano, cuatro horas después, Pablo Hermoso de Mendoza lo esperaba en silencio.

-Cuenta que no tienes caballo.

Hermoso de Mendoza vio nacer a Caracolillo. Educó sus músculos y su carácter. Lo montó hasta que dejó de sentirle como un peso. Aprendió a comunicarse con él. Y luego lo lanzó al ruedo. Cuando vio que aquel toro se lo mataba, se interpuso arriesgando la vida. Después se derrumbó. «En otros accidentes siempre he sido yo el perjudicado. Pero esta vez salí intacto, sin un rasguño. Sentí una culpabilidad tremenda, creí que lo perdía. Y entonces pensé que no valía la pena todo ese trabajo para acabar arriesgando la vida del animal de esa manera...». El rejoneador no llega a pronunciar la palabra abandono. «Esa noche me lo planteé. Luego llegué a la conclusión de que he nacido para esto. Entiendo a quienes lo critican, pero nadie puede decir que no amo a mi animal. Le he dedicado mi vida».

La vida del rejoneador es la muerte del toro. A veces, la del caballo. No hay equino nacido para torear. Balancín, el más conocido, murió reventado el 8 de octubre de 2000 en Zaragoza. La cornada le partió tres costillas, le destrozó un pulmón y su intestino escapó por el enorme boquete de la herida. Sólo ese año, Imperial, Napoleón, Romance, Zurbarín, Caparica, Mariscal y Salgueiro corrieron su misma suerte. Eso por citar algunos casos sonados, ya que no existe estadística oficial.

La Unidad de Asuntos Taurinos del Ministerio del Interior, que sí contabiliza otros detalles de la lidia, carece de información sobre caballos muertos. «En la última década no habrán sido más de tres», aventura Hermoso. «Ocurre muy poco». Pero la misma tarde que empitonaron al suyo, sólo media hora antes, avisaron a Herrán de otra cornada. «Sucede más», dice, «en plazas de segunda y tercera. Pero a cualquier rejoneador le ha ocurrido una vez. O le ocurrirá. Este mundo mueve mucho dinero, por eso no hay estadísticas. Lo bonito ahora es decir que Patanegra se ha salvado, que ha vivido. A nadie le interesa que se conozca cuántos mueren. Ni cómo».

Al doctor Herrán no le gustan los toros. Y el sábado se le llenó el hospital de aficionados que seguían a un caballo moribundo. «Hay gente que paga para que esto se produzca. Y luego llora». Sesenta de sus compañeros, unidos en la Asociación de Veterinarios por la Abolición de la Tauromaquia, coinciden con él. «Resulta extraño que la gente diga que sufre por el caballo y sin embargo el toro no les importe», señala su vicepresidente, José Enrique Zaldívar. «¿Alguien se ha preocupado por el toro? Los mismos que pagaron por ver cómo lo mataban, lloraban por el caballo. Es incomprensible».

PITONES ENFUNDADOS

En Portugal, país también de rejoneo, no hubiera ocurrido. Los toros llevan los pitones enfundados en cuero. Con esas fundas, el asta no hubiera traspasado el abdomen del potro. ¿Por qué no es así en España? «El mundo del toreo es muy tradicionalista. La evolución será lenta pero llegará. Yo apoyaría ese cambio. Habrá puristas que digan que no, pero la emoción sigue intacta», opina Hermoso. Incluso apoderados como Julio Fontecha avalarían un reglamento que impusiera las fundas. Pero... «aquí no ocurrirá. La tradición taurina en España es casi imposible de mover». O no.

Plazas como la de Zaragoza, San Sebastián de los Reyes (Madrid) o Sant Cugat del Vallés prohiben el bombero torero porque, dicen, es indigno que los enanos bajen al coso para dar espectáculo. Y crecen las protestas contra la utilización de animales en circos. ¿Le toca ahora, además de al toro, al caballo?

Un día después de la operación, Patanegra estaba en pie. Con una cornada en la barriga casi ningún caballo sobrevive. «Al día siguiente ya estaba alerta, relinchando, con ganas de comer», dice Herrán. «Este caballo es de otro mundo». En dos semanas podría salir del hospital (no reaparecerá el 11 de junio en Bilbao, como se ha dicho). Y en dos o tres meses, volver al ruedo. Listo para otra faena.



ÉSTE ES UN ANIMAL DE OTRO MUNDO

Sedado. Patanegra tiene la mirada perdida. Ojos tristes. Muy sedado. Una auxiliar le sostiene la cabeza y lo tranquiliza mientras levantan su vendaje. Así aguanta, estoico, las curas. Lleva la crin trenzada para evitar infecciones. También hielo en los cascos traseros para prevenir la laminitis, una enfermedad que, de aparecer, podría dejarle cojo o matarlo. Y dos drenajes: uno en la raja que le abrió el toro, de casi 30 centímetros. Otro en la incisión para operarlo. Sus heridas cierran bien. Al tercer día estaban prácticamente secas, apenas inflamadas. Parece magia.

400 kilos. «Magia es lo que hicieron los anestesistas», dice el cirujano Ramón Herrán. Patanegra pesa más de 400 kilos. Tumbar a esa mole sobre su espalda no es cosa fácil. Su propio peso puede oprimirle la aorta, los pulmones o lesionar su columna. Herrán empuñó el bisturí y recurrió a la anastomosis, técnica complicada que consiste en unir lo que queda del yeyuno sano al ciego.

Antibióticos. En el hospital de caballos le administran gran cantidad de antibióticos para evitar la peor amenaza: una peritonitis que podría ser fatal. Con todo y con eso su pronóstico es muy bueno. Bebe desde el primer día. El miércoles ya paseaba algo. Empezó a comer antes de lo previsto. Cuando el sedante deja de hacer su efecto, Patanegra alza la vista bien despierto. Ojos tristes. Ve el cielo abierto en canal.


LOS TOREROS SÍ DECIDEN LIBREMENTE SU SUERTE

La misma plaza. La misma arena. El mismo peligro... Y la misma iconografía: por un lado, un caballo con la cabeza torcida por el dolor y la mirada de espanto clavada en su verdugo; por otro, un torero empalado por un cuerno hundido en su pecho y gritando su dolor al cielo. Animal y hombre. A una y otra faena la separan cinco días. Las dos en Las Ventas. Patanegra fue llevado desnudo a los pitones. Israel Lancho, el torero de la foto, fue en busca de la gloria. Está grave. Salir a la arena fue su decisión. El caballo no decidió.

sábado, 31 de mayo de 2008

PARÁSITOS INTERNOS Y EXTERNOS EN EL GATO


PARÁSITOS EXTERNOS E INTERNOS EN EL GATO

A través del artículo de este mes de la revista El Mundo del Gato, vamos a hacer un repaso de los parásitos externos e inetrnos que pueden afectarles y las complicaciones, enfermedades y tratamientos que se derivarán de su presencia, sin olvidarnos de su prevención.
El “bicho” que con más frecuencia nos podemos encontrar en nuestros gatos es sin duda LA PULGA. Digamos ante todo que muchas veces tan sólo podemos sospechar su presencia, ya que el gato, como buen cazador, también lo es de las pulgas que le molestan. El acilamiento que tienen por costumbre, impide que en muchas ocasiones seamos capaces de localizarlas sobre su piel.
Sabemos que las infestaciones por pulgas en el gato son bastante frecuentes. La pulga que más problemas origina es, sin lugar a dudas, la que suele parasitar a esta especie, y que se conoce por el nombre de Ctenocephalides felis felis. Suponen nada más y nada menos que entre el 92 y el 99% de las pulgas encontradas en el gato y en el perro.
Debéis saber que la pulga representará un verdadero quebradero de cabeza una vez que entra en vuestros hogares. La razón es sencilla: no solo vamos a tener que luchar contra las pulgas adultas que curiosamente representan tan solo el 1% , sino contra sus huevos (57%), sus larvas (34%), y sus pupas (8%). Queda por tanto claro que antes de hacerse “mayor” la pulga pasa por distintas fases de su desarrollo. Si queremos acabar con ellas, deberemos atacarlas desde su estadío más jóven, es decir desde el huevo para impedir que se complete su ciclo.
La pulga adulta deposita sus huevos sobre el gato, que caén al suelo, y entre los 1 y 10 días en función de la temperatura y la humedad, comenzará su desarrollo.
De estos huevos saldrán las larvas, que tienen la “buena” costumbre de huír de la luz, y por tanto se desplazan por debajo de los muebles o de los electrodomésticos y entre las fibras de alfombras y moquetas. Si la pulga puso los huevos en el exterior (jardín), las larvas se moverán hacía las zonas de umbría, y por debajo de árboles, arbustos y hojas. Estas larvas son capaces de generar un capullo en el interior del cual se transformarán en pupa. Desde este estadío nacerá la pulga en función de las condiciones de luz, humedad y temperatura.
Las pulgas adultas pueden sobrevivir en el medio ambiente entre 10 y 62 días, dependiendo de los factores comentados anteriormente. La pulga se alimenta “taladrando” la piel del gato e introduciendo la punta del labio inferior para extraer la sangre capilar. Unas 72 hembras adultas consumen 1 ml de sangre al día. Los machos consumen menos sangre que las hembras pero se alimentan con más frecuencia. La cantidad de huevos que puede poner una pulga es enorme, llegando a 2000 a lo largo de su vida, cuya media es de 100 días. ¿Os imagináis un hogar con un gato con pulgas?
Yo he visto gatos con una gran cantidad de pulgas corriendo por su cuerpo sin que el animal hubiera mostrado un simple síntoma de su presencia, pero también he visto gatos afectados de fuertes procesos alérgicos por su presencia. Es lo que los veterinarios denominados DAPP o Dermatitis por Alergia por Picadura de Pulga. Se trata de la afección dermatológica veterinaria más frecuente en todo el mundo, y se produce por la reacción del organismo ante determinadas sustancias que contiene la saliva de este parásito. Raramente se presenta en gatos de menos de 6 meses, y se manifiesta por la presencia de pápulas, costras, coloraciones del pelo por el lamido, y eritemas en diferentes partes del cuerpo. Una vez desarrollada la alergia, no es raro que nos encontremos con infecciones secunadrias provocadas por levaduras (malasezzia) o bacterias (stafilococos).
El diagnóstico de este tipo de alergias en los gatos es un poco más complicado que en el perro, por la facilidad, que ya hemos comentado antes de eliminar las pulgas por el exceso de acicalamiento. Su tratamiento tiene tres pasos. El más importante es la eliminación de las pulgas del animal y la prevención de la reinfestación mediante el control de las pulgas tanto en el gato como en el medio ambiente, lo que implica actuar sobre los huevos, las larvas y las pupas. El Segundo paso consiste en combatir el picor provocado por la reacción alérgica, lo que solemos conseguir con el uso de corticoesteroides en pequeñas dosis. Por ultimo es necesario tratar cualquier infección secundaria con la medicación adecuada.
El “ataque” sobre las pulgas y sus estadios intermedios en el hogar debe ser radical. Las moquetas, alfombras y zonas de descanso deben ser aspiradas, y las camas de los animales deben ser lavadas. Si nuestro gato pasa tiempo en el exterior, la vegetación muerta debe ser eliminada.
No debemos olvidar que la pulga es un hospedador intermedio del Dipylidium caninum (tenia), y que por tanto actuan como vectores de transmisión de este parásito. Los gatos parasitados eliminarán los proglotis de la tenia en sus heces. No suelen provocar enfermedades graves, a menos que la infestación sea muy alta o los animales tengan una mala condición física. Puede haber irritabilidad, malestar, apetito caprichoso, mal aspecto del pelo, o problemas intestinales como cólicos o diarreas. A tener en cuenta el dato de que este parásito puede afectar a los niños.
Pueden utilizarse diversos productos químicos en el animal y el ambiente; sin embargo, no existe un único producto “milagroso” frente a las pulgas que pueda utilizarse tanto para los animales como para el medio. Lo que si es cierto es que dentro del amplio “arsenal” que afortunadamente los laboratorios nos ofrecen, unos productos son mejores que otros.
Al final del artículo y en un cuadro resumen haré una exposición de los que a mí me resultan más efectivos e interesantes.
La SARNA DEMODECICA en gatos es una enfermedad poco frecuente, tanto en sus formas generalizada como localizada. Esta última suele afectar a los párpados, región periocular, conducto auditivo, cabeza y cuello. La generalizada es infrecuente, y suele asociarse con una enfermedad inmunodepresora o metabólica subyacente, como la infección por el virus de la inmunodeficiencia felina, virus de la leucemia felina, toxoplasmosis, o diabetes mellitas.
El diagnóstico de esta enfermedad se hace por raspados cutáneos de las lesiones y suele responder bien al tratamiento con una solución de cal y azufre al 2%
Los ÁCAROS DE LOS OÍDOS son bastante frecuentes en el gato, especialmente en aquellos que proceden de la calle, albergues y tiendas de animales. Se caracteriza por la presencia de picor en la orejas y la presencia de un cerumen oscuro. Un 10% de los gatos que los tienen pueden no tener síntomas. El diagnóstico se realiza a través de la visualización de los parásitos con el otoscopio o tras un examen al microscópio. Hace años utilizabamos para su tratamiento gotas de oídos que contenian algún insecticida pero, en la actualidad, existen excelentes productos en forma de pipetas que se aplican sobre la piel. Sus principios activos son el fipronil, la selemactina o el imidacloprid.
LAS CHEYLETIELLAS son ácaros que afectan con relativa frecuencia a los gatos. Su presencia provoca un picor variable y una descamación seca que se suele localizar en la region dorsal. Se trata de una enfermedad contagiosa al ser humano. El diagnóstico lo realizamos por la visualización del parásito, trás raspados cutáneos superficiales. Los mismos productos que utilizamos para el tratamiento de los ácaros de los oídos son útiles para tratar los gatos afectados.
Son varios los PARÁSITOS INTERNOS que pueden afectar a nuestros gatos. En el presente artículo me centrare en los que suelen ser más comunes. Además del Dipylidium caninum, del que he escrito en el apartado sobre las pulgas, me referiré al Toxascaris leonina, al Toxacara cati, a los Ancylostomas, y a las Dirofilarias.
El parasitismo es bastante común en los gatos y, dependiendo del parásito, puede presentarse con independencia de la edad, raza o sexo. Si bien los animales que viven el exterior tienen mayor probabilidad de ser parasitados que los caseros, éstos pueden ser expuestos a ciertos parásitos por huéspedes intermedios como roedores, moscas y cucarachas. La mayoria de estos parásitos suelen desencadenar vómitos y diarreas. Una gran parasitación puede acabar con la vida del gato, ya que son capaces de provocar gastroenteritis hemorrágicas e incluso obstrucción intestinal.
Podemos decir que, el Toxascaris leonina y el Toxacara cati, son los parásitos que con más frecuencia nos podemos encontrar en los gatos, especialmente en cachorros y gatos jóvenes. Se trata de parásitos redondos que tienen ciclos diferentes según se trate del leonina o del cati. El cati, tras la ingestión de sus larvas o de sus huevos, pasa del estómago al intestino, desde donde se dirige a través de la sangre al hígado y de allí a los pulmones, pasando luego a los bronquios y a la traquea, para pasar a la laringe y ser deglutidos de nuevo, volviendo al estómago y de ahí al intestino delgado, donde se produce su maduración. En cambio el leonina hace todo su ciclo en el aparato digestivo.
A diferencia de lo que sucede en los perros con el Toxacara cati, no existe transmisión de la madre a los hijos por vía placentaria durante la gestación, pero si se produce a través de la lactación.
El diagnóstico lo haremos por visualización de los huevos del parásito en las heces mediante una análisis coprológico, o bien por la visualización de los adultos en los vómitos o en las deposiciones.
Los anquilostomas pueden parasitar al gato. La infestación se puede producir a través de la piel, (en cuyo caso las larvas penetran a través de ella y luego pasan a la circulación), por vía oral, o por vía transmamaria o intrauterina. Los gusanos adultos viven en el intestino delgado, provocando síntomas digestivos.
La dirofilariosis en gato, no es tan frecuente como en el perro, pero lo cierto en que en la literatura veterinaria empiezan a aparecer numeroros artículos sobre casos diagnosticados. Podemos decir que , en España, las zonas en donde se da con mayor frecuencia son Huelva y Canarias. Las filarias adultas son un parásito redondo y alargado cuyo tamaño oscila entre 12-15 cm los machos y 25-40 cm las hembras, que vive en el corazón y en las arterias pulmonares. Se transmite por la picadura de un mosquito, que introduce las larvas debajo de la piel, en donde permanecen 30 días, para pasar luego al torrente sanguíneo.
Los síntomas más frecuentes en gatos coinciden con problemas respiratorios acompañados de tos crónica y seca, decaimiento, pérdida de peso y mal aspecto general, especialmente del pelo.
El diagnóstico se basa en la auscultación pulmonar, radiográfias o ecocardiografías y análisis de sangre con técnicas específicas, teniendo en cuenta que en algunas ocasiones estos tests, darán falsos negativos.
Podemos decir que es una enfermedad que tiene tratamiento, aunque en muchas ocasiones provoque la muerte del animal.
Como siempre es más facíl prevenir que curar, y afortunadamente existen en la actualidad excelentes productos que, administrados adecuadamente a nuestros gatos, en cuanto a dosis y frecuencias, les evitaran portar en sus organismos algunos de los parásitos que he nombrado. Son numerosos los productos que previenen contra unos y otros, pero dado lo dificultoso que es a veces administrar medicamentos a un gato, me voy a referir sólo a aquellos cuyo espectro de acción es más amplio, y que son más fáciles de aplicar.

PRODUCTOS PARA PARÁSITOS EXTERNOS

-FRONTLINE COMBO DE MERIAL-

Pipetas para uso tópico.
Principios activos: fipronil y (S)-metopreno
Indicaciones: eliminación de pulgas. Su eficacia en el gato es de 4 semanas. Actividad ovicida y larvicida durante 6 semanas en el gato. Puede utilizarse como parte de la estatregia de tratamiento para el control de la DAPP.
Eliminación de garrapatas con una eficacia de 2 semanas en el gato.
Eliminación de piojos picadors (Felicola subrostratus)
Aunque no figura entre sus indicaciones es eficaz para el tratamiento de los ácaros de los oídos en el gato.
No se debe bañar al gato ni cuatro días antes, ni cuatro días después de su aplicación.
Existe una única presentación para gatos.


PRODUCTOS CONTRA PARÁSITOS EXTERNOS E INTERNOS

-STRONGOLD DE PFIZER-

Pipetas para uso tópico
Principio activo: selamectina
Indicado para el tratamiento y prevención de pulgas. Elimina adultos, huevos y larvas de pulga. Ayuda al control de las pulgas ambientales. Puede ser usado como parte del tratamiento estratégico para la DAPP:
Prevención de la dirofilariosis (Dirofilaria immitis).
Tratamiento de los ácaros de los oídos (Otodectes cynotis)
Tratamiento de las infecciones por Toxacara cati.
Tratamiento de las infecciones por ancilostómidos (Ancylostoma tubaeforme).
Tratamiento de piojos masticadores (Felicola subrostratus)
Se puede aplicar desde las 6 semanas de edad. Se puede bañar al animal dos horas después de su aplicación.
Existen dos presentaciones para gatos: 15 mg para gatos de hasta 2.5 kg. 45 mg para gatos de 2.6 a 7 kg.

-ADVOCATE DE BAYER-

Pipetas para uso tópico
Principios activos: imidacloprid y moxidectina
Eficaz contra las fases larvarias y adultas de la pulga. Puede ser usado como parte del tratamiento estratégico para la DAPP.
Eficaz contra los ascáridos, tanto larvas como adultos.
Eficaz contra las ancilostómidos tanto larvas como adultos.
Eficaz para el tratamiento de los ácaros de los oídos (Otodectes cynotis)
Eficaz para la prevención de la dirofilariosis. Es un producto muy seguro ya que no actua sobre la fase adulta del parásito.
Existen dos presentaciones para gatos: menos de 4 kg y 4-8 kg.
Se puede utilizar en gatos de más de 7 semanas.

PRODUCTOS CONTRA LOS PARÁSITOS INTERNOS

-MILBEMAX DE NOVARTIS-
Comprimidos
Principios activos: milbemicina y praziquantel
Eficaz contra cestodos: dipylidium canimum, taenia spp, echinococcus multilocularis.
Eficaz contra nematodos: ancylostoma tubaeforme y toxacara cati.
Está indicado en la prevención de la filariosis (Dirofilaria immitis).
Existen dos presentaciones: una para gatos pequeños y gatitos (0.5-2 kg) y otra para gatos de 2 kg en adelante.

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores
Pso de Santa María de la Cabeza 68 A
28045 Madrid