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miércoles, 27 de mayo de 2009

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO (II)




TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO (2) (AGRESIVIDAD)

En el número anterior de la revista, se publicó un primer artículo sobre determinados comportamientos indeseables del gato. En el de este mes, presentamos una segunda entrega que esperamos que merezca vuestro interés. Nos centraremos en los problemas de agresividad que son el segundo problema más frecuente en la conducta de estos animales.
 Las interacciones agresivas pueden ser sutiles, con miradas fijas o posturas del cuerpo, o pueden consistir en encuentros activos que implican bufidos, gruñidos, persecuciones, arañazos y mordiscos.
 No es raro que en la clínica diaria nos hagáis preguntas sobre determinadas conductas agresivas que en ocasiones habéis observado en vuestro gato.
 En el perro existen determinadas manifestaciones de este tipo que tienen como origen una causa orgánica, es decir una enfermedad. En el gato este tipo de agresividad es bastante rara, pero se dan, y por tanto también hablaremos de ella. En segundo lugar, el gato no presenta agresividad competitiva o por dominancia, por lo menos hacia las personas, como es frecuente encontrar en los perros, aunque ciertas actitudes parecen contradecir tal afirmación.


 AGRESIVIDAD HACIA LAS PERSONAS:

-Agresividad causada por falta de socialización:

El periodo de socialización más importante en el gato, se sitúa entre las 2 y 12 semanas de edad, que es cuando se aprenden numerosas interacciones adecuadas con otros gatos y personas.
 El momento más importante para exponer al gato a las personas se sitúa entre las 2 y las 7 semanas de edad.
 Los gatos que han perdido aspectos de lo que son las relaciones sociales corren el peligro de manifestar respuestas sociales anormales.
 Las acciones agresivas aumentan rápidamente cuando estos gatos son reprimidos, encerrados o corregidos. Una nutrición intrauterina inadecuada o durante el periodo neonatal puede influir en el futuro compartimiento del gato.

-Conducta de juego versus agresividad ofensiva o defensiva, y agresividad predadora:

Los gatitos que han sido criados a biberón y no han sido corregidos por su madre u otros hermanos de la camada por el juego violento pueden no limitar los arañazos y los mordiscos durante el juego.

 Algunas conductas que manifiestan vuestros gatos y que interpretáis como agresivas son en realidad conductas de juego.
 La conducta de juego se caracteriza por incluir determinadas secuencias motoras. Me refiero al hecho de que en el juego aparecen con mucha frecuencia movimientos característicos de la conducta depredadora. En ocasiones la conducta de juego acaba con un ataque dirigido normalmente a las manos o a los tobillos, especialmente si están en movimiento; en ocasiones, el ataque -que incluye arañazos y mordeduras- es lo suficientemente intenso como para causar lesiones, particularmente en personas mayores. Entiendo que os gusta jugar con vuestras manos, provocando las “graciosas” reacciones de vuestros gatos, pero esta actitud, a la larga, puede desencadenar “ataques”. En su momento os hizo gracia que el gato se escondiera tras un mueble y se lanzara sobre vosotros cuando os veía pasear. Sus dientes eran de leche y sus uñas poco consistentes. Cuando el juego se torna en problema el gato muerde de manera desinhibida y causa lesiones. Creo por tanto que ese tipo de juegos deberán ser realizados con alguno de los numerosos juguetes que tales fines existen en el mercado. A diferencia de cualquier conducta propiamente agresiva, los ataques que forman parte del juego no van acompañados de piloerección, ni de posturas características de ataque o defensa. Además, la secuencia motora que precede al ataque es la propia de la depredación.
 Este problema no es susceptible de ser corregido mediante castración. En muchas ocasiones el que seáis capaces de interpretar correctamente este tipo de conducta, suele ser suficiente para inhibirla. Es importante parar cualquier tipo de juego con vuestro gato en el momento en que se produzca cualquier mordisco o arañazo. Aún así, el uso de de fármacos anticolinérgicos puede contribuir a aliviar el problema.
 Existe lo que denominados agresividad predadora y que hasta cierto punto puede ser confundida con la de juego. Las posturas típicas son la cabeza baja, el cuerpo tenso, silencio, movimientos lentos o ausencia de ellos, y cola crispada. Este tipo de agresividad puede ir dirigida hacia ratones, y especialmente hacía diversos insectos que pueden estar presentes en las casas. El problema es que en determinadas circunstancias podrá dirigirse hacia niños o adultos (pies, manos) como un fenómeno fuera de contexto. En este tipo de agresión, la acción es definitiva y el daño se concreta.

-Agresividad redirigida:

 Es un problema relativamente frecuente en los gatos. Esta forma de agresividad aparece cuando el estímulo responsable de la conducta no es accesible al animal, de forma que éste dirige su agresión hacia un objeto alternativo, en concreto una persona. Suele coincidir con situaciones en el que el gato presenta una gran excitación
 La interpretación que dais a este fenómeno, es la de ataques súbitos e impredecibles por parte del animal que muestra una conducta normal en cualquier otro momento. En consecuencia, la agresividad redirigida puede ser confundida con un problema de agresividad por causa orgánica, que suele ser también poco predecible.
 Para su diagnóstico es necesario la identificación de la causa que la provoca, y debe descartarse antes, que alguna enfermedad que causa malestar o dolor en el gato, sea el origen.
 En la mayoría de los casos lo que desencadena estas expresiones de agresividad incomprensible son los sonidos de alta frecuencia, y en el caso de los machos, la presencia de otro gato, que no tiene que estar necesariamente cercano. La presencia de personas desconocidas o simplemente el traslado a un ambiente nuevo pueden dar lugar a agresividad redirigida hacia personas.
 Si sois capaces de identificar que es lo que desencadena la agresión, y os mantenéis alejados del gato en esas situaciones problemáticas, será suficiente. Por desgracia, esto no es siempre posible. Se dan casos en que el sonido del teléfono o del timbre, o de una sirena en la calle, son los culpables de esas respuestas. Prever cuando se van a presentar las situaciones anteriormente citadas es, en la mayoría de las ocasiones, imposible. Es importante saber que la disposición agresiva del animal puede mantenerse durante un tiempo considerable después de la desaparición del estímulo responsable.
 En algunos casos, la corrección definitiva del problema es sumamente sencilla. Si el estímulo es la presencia de otro macho (por ejemplo en la calle, o en la casa del vecino), la castración puede ser eficaz. Si llegamos a la conclusión de que la causa es una situación que provoca miedo en el gato, el tratamiento debe ser el que sugerimos a continuación.

-Agresividad por miedo:

El diagnóstico de la agresividad por miedo se convierte en algo relativamente sencillo de identificar, al reconocer la postura característica asociada a la agresividad defensiva. No está de menos recordar que las secuencias motoras que acompañan a los diferentes tipos de agresividad son hasta cierto punto constantes, y por tanto muy útiles para identificar el tipo de agresividad. La agresividad defensiva del gato incluye una secuencia motora caracterizada por piloerección (en la cola y en la espalda), presentación lateral del tronco con la espalda arqueada y cola erguida o en forma de U invertida. Las orejas se presentarán aplastadas contra la parte posterior de la cabeza, mostrarán los dientes, y arrugarán la nariz.
 La agresividad por miedo hacia una persona puede aparecer de forma relativamente súbita y sin que sea posible identificar la causa. 
 Si conseguimos que el gato se habitúe a la presencia de la persona afectada sin que ésta se acerque demasiado a él, tendremos parte del problema resuelto. Alimentar al gato en su presencia es de gran utilidad. Existen tratamientos farmacológicos a base de ansiolíticos, en algunos casos facilitan la solución del problema.

-Agresividad por causa orgánica:

A pesar de que se trata de un situación poco frecuente, la agresividad por causa orgánica puede ser el resultado de un número considerable de enfermedades. Cualquier problema que provoque dolor puede desencadenar esta conducta; entre ellos destacan la impactación de sacos anales, artritis, lesiones orales, y en ocasiones las patologías que asientan en la vías urinarias bajas.
 El hipotiroidismo y el hipertiroidismo pueden causar irritabilidad y conductas agresivas. Es curioso pero se dan casos de gatos con hipotiroidismo, cuyo único síntoma es la presencia de manifestaciones agresivas. Ningún otro síntoma de la enfermedad como es la letargia, las alteraciones de la piel o la obesidad están presentes. Es por ello, que ante un gato con manifestaciones de agresividad, se debe hacer un estudio de funcionalidad tiroidea.
 Otras causas de agresividad pueden ser lesiones cerebrales, como tumores, infartos, encefalopatía isquémica, y encefalopatía hepática. Se han descrito casos de agresividad que remiten con tratamiento anticonvulsivante, lo que podría indicar que la causa es la epilepsia.
 Algunas infecciones víricas pueden causar ocasionalmente conducta agresiva. Entre dichas enfermedades destacan la rabia, el PIF, la leucemia, y especialmente la inmunodeficiencia felina (FIV) por acción del virus sobre determinadas estructuras cerebrales. Es interesante recordar que, el primer gato  en el que se aisló el virus de esta enfermedad, presentaba un cuadro de agresividad indiscriminada. Otro dato interesante es que la mitad de los gatos afectados por encefalopatía espongiforme felina mostraban conductas agresivas.

-Otras formas de agresividad:

De forma muy esporádica, el gato puede mostrar agresividad territorial hacia personas. Dicha agresividad no va acompañada de la secuencia motora típica de la agresividad defensiva y se manifiesta sólo hacia personas desconocidas para el animal.

-Agresividad entre gatos:

Las formas principales de agresividad entre gatos son la agresividad intrasexual, la agresividad por miedo, y la agresividad territorial.
 La intrasexual es dimórfica y aparece más en machos que en hembras. Es más intensa en las épocas de reproducción, siempre que dos machos se encuentran. La castración es el tratamiento de elección y suele ser eficaz en el 90% de los casos.
 La agresividad por miedo aparece a menudo de forma súbita y sin causa conocida entre gatos que habían convivido pacíficamente hasta entonces. Los animales se agreden siempre que se encuentran de forma accidental, y presentan las posturas características de agresividad defensiva. Para solucionar el problema deberemos habituar de nuevo a los gatos sin que mientras tanto puedan lesionarse. Podremos mantener a los animales separados excepto breves períodos de tiempo o sesiones de habituación. Es necesario colocar a los gatos en jaulas o transportínes durante las sesiones, de forma que se vean, pero no puedan atacarse. Esta técnica es también útil si introducimos un nuevo gato en casa, y el que ya estaba no le recibe con mucho entusiasmo. Es importante que en cada sesión de aproximación se intercambien los transportines, de forma que los gatos se expongan al olor del otro. Mientras se les expone se les ofrece su comida favorita. En vez de los transportines podemos utilizar correas para tener a los gatos controlados.
 Cuando no se están exponiendo sistemáticamente, los gatos deben de estar separados y darles sólo los requerimientos básicos sin prestarles más atenciones. Las habitaciones donde se guardan los gatos pueden intercambiarse después de cada exposición para que cada gato capte el olor del otro. El olor también se puede transferir de un gato a otro frotándoles con una toalla alternativamente.
 En ocasiones haremos uso de determinados fármacos para reducir la agresividad de uno y el miedo del otro.
 La agresividad territorial suele aparecer de forma gradual. Uno de los dos animales se comporta como agresor, y busca y persigue activamente al otro. El agresor controla visual y físicamente una o muchas zonas del ambiente, mientras que la víctima suele esconderse y evita activamente los encuentros sociales. La postura del agresor no es compatible con agresividad defensiva. El problema puede presentarse tanto en machos como en hembras. Es muy difícil de corregir y el consejo más razonable en muchas ocasiones es la separación de los dos animales en conflicto, es decir, que uno de ellos cambie de domicilio.

-Agresividad de reafirmación o relacionada con el estatus:

Las jerarquías sociales de los gatos pueden incluir interacciones con los seres humanos. Algunos gatos son dominantes y agresivos y pueden mostrar su agresividad hacia las personas cuando se les acaricia, cepilla o se les coge. Debéis saber que muchos gatos no soportan que se este tipo de actuaciones se prolonguen demasiado tiempo.
 El gato puede bloquear el camino del amo y mostrar conductas en busca de atención, como frotarse, o conductas desafiantes, como erizarse. Las conductas de frote y de golpeteo en este contexto son conductas de marcaje.

  Hasta aquí este repaso a lo que en un momento determinado puede tornarse fatal en la relación con vuestro gato, ya que los problemas de comportamiento hacen peligrar el vínculo entre seres humanos y animales y son causa frecuente de renuncia o de eutanasia de animales sanos.
 

lunes, 19 de enero de 2009

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO


TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO

La conducta social del gato ha sido ampliamente estudiada en diversos colectivos, tanto en animales asilvestrados como en animales que conviven con el hombre, y lo cierto es que presentan grandes variaciones. Un parámetro que al parecer es de suma importancia para que desarrollen unas u otras conductas es la disponibilidad de alimento. Las diferencias genéticas se muestran al parecer importantes en cuanto a la organización social de estos animales, así como las experiencias tempranas durante su desarrollo.
Se sabe que son animales territoriales, pero en muchas ocasiones las áreas ocupadas por dos individuos se superponen.
Los mecanismos que emplean para delimitar sus zonas se basan fundamentalmente en:
- Marcaje con orina (spraying). Se sabe que los gatos pueden discernir entre el olor de la orina de un gato conocido y uno desconocido.
-Marcaje con heces: en ocasiones los gatos depositan montones de heces en lugares particularmente visibles, sin cubrirlos de tierra. Su función no está establecida.
-Marcaje con las patas anteriores: consiste en arañar objetos verticales. Incluye un componente visual y un componente olfativo: las señales dejadas por los arañazos y la secreción de las glándulas interdigitales.
-Marcaje con las glándulas cutáneas de la cabeza: el gato dispone de glándulas productoras de feromonas en la parte lateral de la cabeza (glándulas temporales), alrededor de la boca (glándulas periorales), y en la cola (glándulas caudales). Al frotar la cabeza contra un objeto el gato deposita en él la secreción de las glándulas periorales y temporales. En otras ocasiones las deposita sobre otros gatos e incluso sobre nosotros.
Todas estas costumbres, habituales en donde se concentran grupos de gatos, las desarrollarán también en nuestras casas, y en los alrededores de la zona en donde habitan en caso de que tengan oportunidad de salir al exterior.
Con estas premisas, vamos a tratar en éste artículo, los trastornos del comportamiento derivados de lo que acabáis de leer. Dejaré para una próxima entrega las alteraciones el comportamiento que derivan en agresiones entre gatos que conviven juntos, y las agresiones que son dirigidas hacía personas.

ELIMINACIÓN INADECUADA

Los problemas de eliminación inadecuada (es decir, la eliminación en lugares que no son aceptables para el propietario) constituyen una de las primeras causas de consulta por problemas de comportamiento en animales de compañía. Un dato sumamente importante que debe ser tenido en cuenta, es que la eliminación inadecuada puede ser la manifestación de la existencia de una enfermedad orgánica. Para descartarlas se deberá hacer una inspección del animal, y un análisis de orina y sangre completos. Tampoco estaría de menos, realizar una ecografía del aparato urinario.
En el gato, tanto los machos como las hembras adoptan la misma postura para orinar- agachan el tercio posterior- cuando dicha conducta no tiene finalidad de marcaje territorial. Cuando una hembra o un macho felino están marcando eliminan la orina hacia atrás al tiempo que mantienen el cuerpo erguido y la cola levantada, y tan sólo ocasionalmente lo hacen agachando el tercio posterior.
Además, el gato cuando realiza una conducta normal de eliminación escarba una pequeña depresión con sus extremidades posteriores, en la que deposita sus heces o su orina, y después las cubre con el sustrato que tiene en su bandeja.
Curiosamente la secuencia que se produce durante la micción/defecación, depende de las sensaciones que ése sustrato le produce al gato. Si no es de su agrado, defecará u orinará en un lugar distinto. También puede ocurrir que ése sustrato sea de su agrado para defecar, pero no para orinar, o viceversa. Los sustratos con olor intenso suelen provocar este tipo de problemas, o bien estar provocados por cambios de marca demasiado frecuentes. Ademas del sustrato propiamente dicho, la localización del mismo es también importante, y un cambio de lugar puede provocar problemas de eliminación inadecuada. El factor más importante que determina la aceptación del sustrato es el tamaño de las partículas; la mayoría de los gatos prefieren las partículas pequeñas. Los forros de las bandejas no suelen ser del agrado de los gatos. Me refiero a esas bolsas de plástico que muchos ponéis para que su vaciado sea más sencillo.
El marcaje territorial con orina es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes. Suele aparecer en los machos no castrados y maduros alrededor de los 6-7 meses, y en las hembras suele coincidir con los periodos de celo. Aún así el problema puede presentarse en hembras y machos castrados.
Curiosamente existe una marcada variabilidad entre individuos, es decir, no se trata de un comportamiento generalizado, existiendo machos y hembras sin castrar que nunca a lo largo de su vida realizan este tipo de conductas, por lo que los etólogos piensan que seguramente existe un componente genético en el desarrollo de estas conductas.
El ambiente que rodea al gato es un factor sumamente importante y que debe ser tenido en cuenta. Si existen estímulos olfativos provenientes de otros gatos, la aparición del marcaje será mucho más frecuente. La explicación de este fenómeno es lógica, teniendo en cuenta que el marcaje territorial tiene una función comunicativa, y las feromonas presentes en la orina aportan información acerca de la identidad, y en el caso de las hembras, del estado de receptividad sexual del emisor.
Se ha comprobado que determinados medicamentos, en especial los ansiolíticos disminuyen este tipo de conductas, lo que nos hace pensar que deben estar influenciadas por estados de ansiedad o de estrés: nuevas personas o animales en el domicilio, cambio de él, cambios en el entorno físico del animal, y cambios en la rutina a las que el animal está acostumbrado.
Cuando un gato presenta un comportamiento anormal en cuanto a la emisión de orina, habrá que estudiar (cómo he dicho antes) si se trata de un problema derivado de alguna enfermedad, en especial de las vías urinarias. Una vez descartada esta posibilidad, determinaremos que se trata de un problema de conducta, y lo trataremos como tal.
En primer lugar habrá que fijarse en la postura que adopta el gato, para saber si está marcando o lo está haciendo por aversión al sustrato, por qué no le gusta el lugar donde tiene la cubeta, o por qué tiene ansiedad o está estresado.
La cantidad de orina depositada también debe ser tenida en cuenta, ya que cuando un gato marca el territorio lo hace con volúmenes muy pequeños de orina, y suele hacerlo en superficies verticales (puertas, trozos de pared cercanos a puertas y ventanas) y objetos recién introducidos).
Las áreas marcadas deben ser lavadas con un limpiador enzimático. Rociar las áreas marcadas con repelentes es controvertido. La aplicación de análogos de feromonas en forma de pulverizador o difusor puede reducir el marcaje.
Un objeto que curiosamente marcaban algunos de los gatos que he tenido en casa, eran los zapatos, y muchas veces me he preguntado si sería para tapar el olor que ellos eran capaces de percibir en ellos, derivado del que los animales que visitan mi clínica habían dejado en ellos. Curiosamente, cada vez que volvía a casa era lo primero que olisqueaban, y lo mismo hacían con la ropa de trabajo cuando la llevaba a casa para ser lavada.
Los gatos que marcan también depositan su orina en la bandeja colocada a tal efecto.
El marcaje con heces es sumamente raro, por lo que, si la micción inadecuada va acompañada de defecación inadecuada, es poco probable que el problema sea de marcaje (a no ser que el animal presente dos problemas distintos al mismo tiempo).
La limpieza poco frecuente de la bandeja o la utilización para ello de sustancias desodorantes, también puede ser el causante del problema. Aunque parezca poco higiénico los areneros deberían ser limpiados a diario y lavados sólo con agua caliente con cierta frecuencia. La presencia de determinados objetos o ruidos perceptibles o no por nosotros, también pueden hacer que el gato decida orinar o defecar donde debe. Un caso relativamente frecuente se da en gatos en que la bandeja se encuentra en el mismo sitio o próximo a electrodomésticos que de vez en cuando hacen mucho ruido como son el lavaplatos, la secadora o la lavadora.
Tampoco es extraño encontrarnos con gatos que en un momento determinado sintieron dolor al defecar u orinar en un sustrato determinado, y que decidan por ello hacerlo en un lugar diferente.
En el caso de machos no castrados, la solución es la castración, ya que funciona en el 80-90% de los casos. El efecto se suele conseguir de forma inmediata, aunque en casos excepcionales puede tardar meses. Lo que esta demostrado suficientemente es que la edad a la que se produce la castración no influye en este sentido.
En caso de hembras o machos castrados o machos que no se desee castrar se utilizarán tratamientos farmacológicos. Durante mucho tiempo se utilizaron los progestágenos, pero dado que sus efectos secundarios pueden ser graves (cáncer y diabetes), y que los ansiolíticos suelen conseguir el mismo efecto, han quedado en desuso.
Cómo recurso último y habiendo fracasado todas las opciones anteriores, existe la tractotomía olfatoria, que sólo se practicará ante la exigencia del propietario de practicar la eutanasia. Debe quedar claro que ningún veterinario debería ofrecerse a realizarla si no está seguro de que el propietario ha hecho todo lo que se le ha indicado.
De forma ocasional, el gato defeca en lugares inadecuados y muy destacados, probablemente impregnados del olor de una determinada persona. Esta conducta debe considerarse similar al marcaje, y el tratamiento con ansiolíticos debe ser eficaz. Actualmente se piensa que los gatos que marcan mediante una micción o defecación completa los lugares con alta concentración de olor humano (alfombrillas de baño, camas, ropa sucia...), parecen indicar que el gato tiene un conflicto con la persona cuyo olor marca con orina o heces.
El número de bandejas o areneros en una casa, debe ser igual al del número de gatos, más uno. Es obvio que además, serán necesarios varios recipientes con agua y comida.

MARCAJE TERRITORIAL CON LAS UÑAS

Los destrozos que en muchas ocasiones provocan los gatos con las uñas son motivo de consulta frecuente en nuestra clínica. En realidad se trata de una función de marcaje, y el rascado deja tanto una señal visual como olfativa; la señal olfativa es debida a la secreción de las glándulas interdigitales. Dado que se presenta muy tempranamente, no resulta demasiado complicado acostumbrar al gato a hacerlo en lugares adecuados, siempre y cuando le dediquemos tiempo y paciencia.
Los rascadores se colocarán en un principio en los lugares que el gato utiliza para dormir. El material a utilizar puede ser madera, corcho, esparto, tela de la utilizada para fabricar felpudos...La altura debe facilitar al gato alcanzarla con sus extremidades anteriores, mientras se apoya en las posteriores.
Si el gato ya ha adquirido la costumbre de utilizar objetos no deseados como sillas o sofás, será útil colocar rascadores en zonas próximas a donde se encuentran dichos objetos, y llevarle a ellos cuando se le pille in fraganti. En muchas ocasiones una silla o un sofá viejos pueden ser de utilidad, aunque podrán confundir al gato y hacerle pensar que puede utilizar todos los objetos similares que encuentre a su alrededor. Aún así, lo que ocurre con más frecuencia es que una vez que el gato ha escogido un lugar determinado, se afile y marque con las uñas siempre en él.
El gran problema se presenta cuando todas nuestras iniciativas han fracasado, y vosotros, propietarios nos planteáis la extirpación de las uñas o la eutanasia. Yo soy de los veterinarios a los que no les gustan este tipo de prácticas, pero tampoco podemos engañarnos: prefiero a un gato vivo sin uñas, que a un gato eutanasiado por una cuestión de comportamiento.
Estoy convencido de que a pesar de los potentes analgésicos que podemos utilizar, el dolor postquirúrgico es intenso. Serán necesarias muchas curas tras la operación con la colocación de incómodos vendajes que dificultarán la movilidad del gato, y en ocasiones se presentarán infecciones óseas en las zonas de amputación, por lo que antibióterapia será muy importante.
Se debe tener en cuenta ademas, que los gatos utilizan las uñas para pelear con otros gatos. Por tanto, si el animal tiene contacto con otros gatos, y particularmente se trata de un macho entero, la extirpación de las uñas no es una buena opción.
Existen desde hace tiempo unas fundas de goma que se colocan en las uñas y que pueden servir de alternativa. A mi la verdad es que no me convencen en absoluto. Las uñas seguirán su crecimiento natural por lo que será necesario cambiarlas con mucha frecuencia.

TRASTORNOS DE LA MICCIÓN EN EL PERRO


TRASTORNOS DE LA MICCIÓN: ¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

La función de la vejiga y la uretra consiste en almacenar y eliminar orina. Los perros con enfermedad de las vías urinarias bajas o inferiores suelen mostrar signos de inflamación o irritación de la vejiga y la uretra. Cuando acudís con vuestros perros a la consulta es porque habéis observado alguna manifestación poco habitual en el momento en que orinan. Unas veces será que el color habitual ha cambiado (sanguinolento, amarillento, demasiado claro, verdoso...), otras porque el número de micciones aumenta de forma considerable, otras porque habéis encontrado orina en casa, siendo vuestro perro un animal que sólo se orina en la calle. En otras ocasiones podéis observar que pese a los intentos de micción, el perro expulsa tan sólo unas gotas o que incluso no hay micción. Todos estos síntomas tienen un nombre técnico que más adelante definiré y explicaré.
Podemos decir que los trastornos de la micción pueden producir una infección de vías urinarias resistente al tratamiento, que pueden dar lugar a pielonefritis (infección renal) y, en último lugar, a una enfermedad renal. Los trastornos relacionados con el sistema nervioso (neurógenos), pueden provocar incontinencia por desbordamiento, y los no neurógenos, comprenden procesos como infecciones, inflamación, cálculos y tumores.
Los veterinarios ante un problema relacionado con la micción, echaremos mano de un amplio arsenal de técnicas diagnósticas para establecer las causas de la enfermedad, y aplicar el tratamiento adecuado. Lo primero que os vamos a pedir es una muestra de orina. Nuestra solicitud es aceptada de buen grado por muchos de vosotros, aunque a veces algún cliente me ha mirado con cara de “poker” cuando le hecho esta sugerencia. Si el perro colabora no será difícil. El mejor momento será cuando salga por la mañana, ya que el volumen de orina a eliminar será grande. Habrá eso si que acertar a colocar el recipiente para orina en el lugar adecuado. En caso de que el perro se orine en casa, la recogida será mucho más fácil, ya que bastará con recogerla del suelo con una jeringuilla. Con las hembras resulta un poco más engorroso, pero también se puede conseguir. Casi nunca he tenido que echar mano del sondaje o de la cistocentesis (punción de vejiga) para obtener una muestra, salvo que sea necesaria la realización de un cultivo microbiológico, que requiere la recolección de una orina estéril o se haya producido una obstrucción que impide la evacuación de la orina.. No os podéis imaginar la cantidad de información que podemos obtener de un simple análisis de orina. Yo, si puedo evitar hacer pasar un mal rato a vuestro perro con la introducción de una sonda, desde luego, lo evito.
La segunda fase consistirá en una analítica sanguínea completa. La medición de valores como la urea y la creatinina nos servirá para saber si los riñones están afectados, y el hemograma nos dirá si estamos ante un proceso infeccioso o inflamatorio.
Una vez realizados estos análisis de rutina e interpretados los resultados, estaremos lo suficientemente informados para seguir con las pesquisas diagnósticas, que incluyen una serie de pruebas que luego comentaré.. Su realización no siempre será necesaria, por lo menos como primera opción. Me explico: Si a través de las pruebas rutinarias anteriormente nombradas podemos establecer un diagnóstico más o menos correcto, yo por lo menos, no echare mano de ecografías, radiografías e incluso cistoscopias. Otra cosa será, que si una vez establecido un tratamiento y esperado un tiempo prudencial no hemos resuelto el problema, o se resolvió y al poco tiempo volvió a aparecer tengamos que hacer uso de ellas. Digamos que esto no lo hacemos por capricho, sino por evitar que por una simple inflamación de vejiga vuestro bolsillo se vea considerablemente resentido.

CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DE LA MICCIÓN

Los trastornos de la micción tienen numerosas etiologías, pero pueden clasificarse en neurógenas y no neurógenas. No me voy a alargar demasiado su explicación porque serían necesarios ciertos conocimientos de la funcionalidad del sistema nervioso.
-Por causas neúrogenas
Uno de los trastornos es lo que se conoce como “vejiga atónica” que se debe a lesiones que afectan a los segmentos sacros de la médula espinal (enfermedad de los discos intervertebrales, síndrome de cola de caballo, luxaciones y fracturas de vértebras y tumores). Lo que se produce es una incontinencia por rebosamiento, ya que el músculo y el esfínter de la vejiga no son capaces de impedir la salida de la orina. La vejiga, que estará muy blanda, podrá ser vaciada manualmente con facilidad
Lo que se conoce como “vejiga automática” está provocado por lesiones que se localizan en las vértebras lumbares debidas a enfermedades del disco intervertebral, tumores o traumatismos. Se presenta dificultad para orinar porque el músculo y el esfínter uretral se encuentran contraídos parcialmente. Al contrario que en el caso anterior, la vejiga se encontrará muy dura, y su presión deberá evitarse dado el riesgo de rotura. El vaciado se hará por sondaje.
Lo que se conoce como “disautonomía” es una patología más propia de gatos, pero también ha sido diagnosticada en perros. Se debe a una disfunción del sistema nervioso autónomo, de causa desconocida. La vejiga estará atónica, presentándose incontinencia por rebosamiento de la vejiga.
-Por causas no neúrogenas
La alteración se localiza en el músculo detrusor de la vejiga propiamente dicho. Se puede producir por la presencia de cálculos que se localizan en la vejiga o en la uretra, tumores, inflamaciones de la uretra, semiobstrucciones uretrales y enfermedad prostática. Como consecuencia de las obstrucciones, la orina no puede ser eliminada con normalidad, aumentando paulatinamente su contenido en la vejiga, hasta que la presión intravesical supera la resistencia uretral. Una vez superada esta resistencia se produce el rebosamiento de la orina.

INCONTINENCIA URINARIA

Es la incapacidad de controlar voluntariamente el paso de la orina a través de la uretra. La enuresis es la incontinencia urinaria que se produce durante el sueño; es un hallazgo frecuente en perros con incompetencia uretral. En otros casos se puede producir lo que conocemos por nicturia que es la presencia de micciones excesivas durante la noche, aunque esto es más frecuente en animales con poliuria (aumento del volumen de orina).
-Trastornos neurológicos

Cualquier lesión neurológica que afecte al reflejo de la micción puede provocar una micción anormal. Estas lesiones se suelen localizar en los nervios localizados en las vértebras sacras o como consecuencia de enfermedades de la columna que se localizan a nivel de la zona lumbosacra.

-Trastornos no neurológicos

La incontinencia puede asociarse a trastornos funcionales y anatómicos de la uretra o de la vejiga urinaria. Aparece ha menudo en perros castrados. A veces es debida a la incapacidad del músculo detrusor, y se caracteriza por la incapacidad de la vejiga para relajarse durante la fase de almacenamiento. Más raramente, la incontinencia puede aparecer en perros afectados por infecciones urinarias debido a una mayor necesidad de orinar, y en aquellos que tienen una obstrucción parcial de la salida de la orina (cálculos pequeños). Otra alteración que puede provocar incontinencia es la existencia de uréteres ectópicos. Se trata de un defecto embrionario que hace que los uréteres en vez de terminar en la vejiga lo hacen en la uretra o en la vagina.
Existe un tipo de incontinencia urinaria, bastante frecuente, que se da en perras castradas. Surge meses o años después de la esterilización. Se produce por una incompetencia del esfínter uretral por un déficit hormonal, y suele responder bien a los tratamientos adecuados.

ENFERMEDADES INFLAMATORIAS DE LA VEGIGA Y DE LA URETRA

La inflamación de la vejiga y de la uretra se denomina cistitis y uretritis respectivamente. Debéis saber que la mayoría de las enfermedades que producen inflamación de las vías urinarias inferiores (VUI) afectan tanto a la vejiga como a la uretra. Los signos clínicos son disuria (micción dolorosa o con dificultad), estranguria (esfuerzos de micción), polaquiuria (emisión frecuente de pequeñas cantidades de orina) y hematuria (presencia de sangre en la orina).
La enfermedad inflamatoria más frecuente en los perros es con diferencia, la infección bacteriana de vejiga y uretra, que se puede desarrollar con carácter agudo o crónico. A veces, las causa de estas infecciones no son bacterias, sino hongos o levaduras, en especial la candida albicans, que muchas veces se desarrolla de forma secundaria por el excesivo uso de antibióticos. Es importante que sepáis que los hongos no se encuentran normalmente en la orina de animales sanos, como si ocurre con las bacterias.. Además de las candidas, pueden ser provocadas por Criptococcus, Aspergillus y Blastomyces.
Otro tipo de cistitis es la llamada polipoide, que se caracteriza por el desarrollo de pólipos. Se suele presentar como consecuencia de procesos inflamatorios de la vejiga que llevan mucho tiempo provocados por infecciones o por cálculos. Es más frecuente en hembras que en machos. En ocasiones desaparecen espontáneamente pero suele ser necesaria su eliminación por cirugía ya que es sumamente difícil diferenciarlos de tumores vesicales (carcinomas). Otros tipos de cistitis son la enfisematosa, la cistitis por ciclofosfamida y las cistitis parasitarias por capillarias.
Dado que la que se presenta con más frecuencia es la cistitis bacteriana os diré que se produce cuando un número de bacterias suficiente se adhiere, crece, se replica e invade la vejiga urinaria. Son muchas las bacterias capaces de provocarlas y normalmente entran en la vejiga por vía ascendente, es decir desde la uretra. Más raramente pueden proceder de riñón, próstata o de la sangre.

UROLITIASIS

La formación de cálculos en la vejiga va precedida de la aparición de cristales microscópicos. Cuando estos cristales dan lugar a formaciones macroscópicas reciben el nombre de urolitos o cálculos. Podemos decir por tanto que los cálculos son concreciones policristalinas que contienen típicamente un 90-95% de cristaloides y menos de 5-10% de matriz orgánica. Existen muchos tipos que podéis consultar en la tabla adjunta:

-Fosfato amónico magnésico (estruvita)
-Oxalato cálcico.
-Purinas:-Urato ácido de amonio.
-Urato ácido de sodio.
-Ácido úrico.
-Urato sódico-cálcico.
-Xantina.
-Cistina
-Fosfato cálcico:-Carbonato de calcio (apatita)
-Fosfato de calcio (hidroxiapatita)
-Fosfato ácido de calcio hidratado.
-Fosfato tricálcico.
-Sílice
-Mixtos.

Podemos considerar que los cálculos más frecuentes en los perros son los de estruvita y los de oxalato. Mención aparte merecen los cálculos de ácido úrico que se presentan exclusivamente en la raza dálmata, debido a su peculiar metabolismo con respecto a este elemento químico, aunque curiosamente también ha sido descrita en algunos bulldog ingleses
Los cálculos de estruvita se suelen presentar cuando hay una excesiva alcalinización de la orina (PH de la orina por encima de 7), debido a dietas ricas en magnesio, fósforo y proteinas.
Los cálculos de oxalato se presentarán cuando existan factores metabólicos que promuevan un la presencia en exceso de calcio en la orina, como son la hiperabsorción de calcio, la acidosis metabólica y la hipercalcemia.
A nivel clínico, cualquier perro afectado por la presencia de cálculos en su vejiga va a presentar disuria y hematuria, incontinencia urinaria, micción inoportuna, estranguria e imposibilidad de orinar, eliminación con la orina de urolitos y signos intensivos de obstrucción urinaria: anorexia, letargo, vómitos y depresión. Cuando un cálculo obstruye por completo la salida de orina estaremos ante una urgencia médica. Será imprescindible la desobstrucción mediante sondaje y si con esto no es suficiente se hará necesaria la intervención quirúrgica.
Aún así conozco casos, especialmente en hembras, que pueden tener ocupada su vejiga por uno o dos, y a veces más cálculos sin manifestar síntoma alguno.
La presencia de otros de los cálculos anteriormente mencionados, es bastante más infrecuente, por lo que no voy a extenderme en el presente artículo para hablar de ellos. Las sintomatologías serán similares a las descritas y una vez extirpados si es que se hace necesario, deberán ser analizados para saber su composición química y las pautas a seguir en cuanto a alimentación y tratamientos con posterioridad.
Algunos de los cálculos nombrados podrán ser eliminados mediante tratamientos dietéticos y mediante el uso de medicamentos, pero en la mayoría de las ocasiones se hará necesaria la intervención quirúrgica. Muchos de ellos una vez extirpados, no volverán a aparecer si se establecen los tratamientos dietéticos y terapéuticos oportunos. Evidentemente conseguir este fin será más fácil si somos capaces de establecer la causa por la que se presentan en determinados perros. Quiero decir que si se deben a un problema metabólico, y no lo solucionamos, veremos como al cabo del tiempo vuelven a reaparecer.
NEOPLASIAS
La presencia de tumores en las VUI es más frecuenta en hembras que en machos, siendo el carcinoma de células de transición el más frecuente. Los tumores secundarios en la vejiga son raros, y si aparecen suelen ser metástasis de tumores de uretra o de próstata. Los síntomas en un principio serán muy similares a los que observamos cuando hay presencia de cálculos, aunque cuando llevan tiempo asentados, podremos observar otras manifestaciones de mayor gravedad. Ni que decir tiene que el tratamiento de elección será la eliminación quirúrgica. El pronóstico es bueno para los tumores benignos y para los malignos que han sido totalmente extirpados. El problema es cuando nos encontramos con vejigas totalmente invadidas. La cistectomía total (extirpación completa de la vejiga) y la desviación de la orina se han asociado con complicaciones inaceptables como acidosis metabólica, pielonefritis, insuficiencia renal y septicemia.
La quimioterapia en tipos de cáncer de vejiga muy extendidos e inoperables no tiene ninguna utilidad.
TRAUMATISMO DE VEJIGA
Las lesiones de la vejiga urinaria pueden ser causadas por traumatismos abdominales romos (automóviles, patadas o caídas) o penetrantes (cuchillos, escalpelos, agujas, balas o fragmentos de hueso fracturado)
La vejiga también puede ser lesionada por palpación o presión exagerada cuando está debilitada, por inserción excesiva de catéteres urinarios rígidos y por hiperdistensión de la luz vesical por otras maniobras diagnósticas.
En estos casos la presencia de sangre en la orina será habitual y como complicaciones serías, habrá peritonitis y/o ascitis. En los casos graves se podrá observar anorexia, depresión, dolor abdominal, y vómitos cuando se desarrolla azotemia y peritonitis. Otra complicación puede ser la presentación de una hernia extraperitoneal pudiendo palparse una vejiga distendida en el saco herninario.

Al principio del artículo me referí al análisis de orina como una importante fuente de información para los veterinarios, cuando nos encontramos con un perro que presenta trastornos de la micción. Lo cierto es que así es, pero en muchas ocasiones los datos que nos aportan son insuficientes. Es entonces cuando recurrimos a una serie de pruebas que en muchas ocasiones se hacen indispensables.
Las radiografías abdominales deben incluir todo el aparato urinario. La ecografía abdominal del aparato genitourinario es un complemento útil de las radiografías, aunque esta técnica tiene la limitación de que, a menos que también se realice una ecografía transrectal, no se visualiza la uretra. La ecografía requiere que la vejiga contenga una importante cantidad de orina en el momento de su realización, lo que no siempre es fácil tratándose de perros.
Actualmente la cistoscopia se está convirtiendo en parte integral de la evaluación diagnóstica de los perros con enfermedades persistentes o recurrentes de VUI. Aunque es mínimamente invasiva, requiere anestesia general para que el animal no se mueva. Esta técnica resulta especialmente útil para la visualización de problemas anatómicos y para la obtención de biopsias y cultivos microbiológicos. Otras técnicas que se utilizan a veces son las radiografías de contraste, y la introducción de aire a través de una sonda urinaria para hinchar la vejiga.
En resumen, como habéis leído son muchos los trastornos que afectan a las vías urinarias bajas de vuestros compañeros. Casi todos, incluso aquellos en que se produce una incontinencia urinaria, tienen tratamiento y por tanto pueden ser curados o como mínimo controlados en mayor o menor grado. En muchas ocasiones estos problemas los achacáis a la edad de vuestros perros, y pensáis que no tienen solución. Como habéis leído son muchos los problemas que derivan de lesiones o patologías de la columna vertebral a nivel de vértebras sacras y lumbares, pero muchas veces la simple aplicación de antiinflamatorios o de relajantes musculares será suficiente para evitar por ejemplo esas pérdidas de orina que muchas veces tenéis que recoger del suelo de vuestros hogares. En otras ocasiones será necesario el uso de medicamentos muy específicos, en especial en aquellos casos en que la incontinencia se presente por problemas localizados en el esfínter de la vejiga o en el músculo detrusor, pero debéis saber que en la mayoría de las ocasiones estos tratamientos dan unos excelentes resultados mejorando la calidad de vida de vuestros compañeros y por extensión de la vuestra.
José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid.