sábado, 6 de marzo de 2010

COMPARATIVA DE LOS VALORES DE BETAENDORFINAS EN EL PARTO DE UNA MUJER Y EN LA LIDIA DEL TORO

COMPARATIVA DE LOS VALORES DE BETAENDORFINAS EN EL PARTO DE UNA MUJER Y EN LA LIDIA DEL TORO


Estudio sobre las betaendorfinas en 69 mujeres de parto. Una parte de ellas recibieron cursos de preparación para el parto y otra parte no.

Se valoró la sensación dolorosa como parto tolerable, parto doloroso, y parto insoportable.

Tasas de betaendorfinas:

Tolerable con preparación para el parto: 133,48 pg/dl = 1,3348 pg/ml
Tolerable sin preparación: : 188,94 pg/dl = 1,8894 pg/ml

Doloroso con preparación: : 293,50 pg/dl = 2,9350 pg/ml
Doloroso sin preparación: : 415,74 pg/dl = 4,1574 pg/ml

Insoportable con preparación : ninguna mujer calificó el parto como insoportable.
Insoportable sin preparación : 508,80 pg/dl = 5,0880 pg/ml

De este estudio podemos sacar dos conclusiones claras:


A: A mayor sensación de dolor, mayor es la descarga de betaendorfinas.
B: La preparación para el parto disminuye el estrés que puede provocar, y por lo tanto la descarga de betaendorfinas, lo que deja claro el importante papel emocional que tienen estas sustancias.

Dado que este estudio se realizó de forma secuenciada, se concluye que las tasas más altas de betaendorfinas medidas coinciden con el momento del parto más doloroso, que es la expulsión del feto, y que en este caso las betaendorfinas no son más que mediadores y moduladores del mismo.
Debo añadir que las máximas tasas de betaendorfinas se produjeron en aquellas mujeres cuyos partos fueron distócicos, es decir, complicados.


Creo absurdo y poco científico establecer valores comparativos en cuanto a descargas hormonales entre dos especies ante estímulos que nada tienen que ver, como son el parto de una mujer y la lidia de un toro. Podríamos en todo caso hacer un estudio cualitativo, pero nunca cuantitativo que es lo que ha hecho el Director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de Madrid. Me refiero al hecho de que podemos utilizar las betaendorfinas en ambos casos como una respuesta al dolor, sensación que existe en ambas circunstancias, pero no podemos decir que el hecho de que una especie u otra descargue más o menos hormonas nos pueda servir para sacar alguna conclusión científica. Son especies diferentes, y las circunstancias bajo el que se percibe el dolor también lo son.

Aún así, y dado que se nos dijo en un principio que el toro descarga 10 veces más betaendorfinas durante la lidia que una persona, y que recientemente se ha afirmado que el toro durante la lidia descarga entre 10 y 20 veces más betandorfinas que la mujer en el parto, debo hacer una serie de puntualizaciones:

Como se ve en el estudio al que hago referencia, los valores de betaendorfinas determinados en mujeres de parto son sumamente variables. Tenemos un mínimo de 1,3348 pg/dl y un máximo de 5,0880 pg/dl. ¿Con qué valor comparamos las betaendorfinas descargadas por un toro durante la lidia? ¿Con el mínimo o con al máximo?

No tenemos unos valores claros de la cantidad de betaendorfinas que descarga un toro en la lidia, pero a través de unos gráficos que han sido publicados en algún medio taurino, creo poder afirmar, que serán más o menos los siguientes:

Salida al ruedo: 5,5 pg/ml
Después de las puyas: 17-19 pg/ml
Después de las banderillas: 18-23 pg/ml
Después de la estocada: 21-26 pg/ml

Dado que al salir al ruedo, salvo la colocación de la divisa, no hubo estímulo doloroso reconocido, podemos ver que la tasa de betaendorfinas en el toro de lidia es similar a la que descarga una mujer durante el parto con la máxima sensación de dolor (5,5 pg/ml en el toro y 5,0880 pg/ml en la mujer).

Al igual que en la mujer, que aumenta su descarga de betaendorfinas conforme el dolor es más intenso (de tolerable 1,3348 pg/dl, a insoportable 5,0880 pg/ml), sucede lo mismo en el toro de lidia conforme los estímulos dolorosos van siendo mayores (después de la puya 17-19 pg/ml a después de la estocada 21-26 pg/ml). Es importante observar que el valor desde que el toro sale al ruedo, hasta que recibe el primer estímulo doloroso, varía considerablemente, de 5,5 pg/ml a 17-19 pg/ml.

Si tomamos el valor mínimo de betaendorfinas en la mujer, 1,3348 ante el estímulo doloroso que supone el parto, y el mínimo en el toro de lidia ante el primer estímulo doloroso (puyas) 17-19 pg/ml, veremos que es aproximadamente 17 veces mayor en este último, y si comparamos los máximos, 5,0880 pg/ml en la mujer (dolor insoportable), y 21-26 pg/ml del toro (después de la estocada), veremos que en el toro de lidia el valor de betaendorfinas es aproximadamente 5 veces mayor.

Como vemos los aumentos de los valores siguen en una y otra situación una progresión más o menos parecida:
En la mujer pasamos de 1,3348 pg/ml (mínimo) a 5,0880 pg/ml (máximo); 1,3348 pg/ml x 4 = 5,3392 pg/ml
En el toro pasamos de 5,5 pg/ml (mínimo aunque sin aparente sensación dolorosa) a 21 pg/ml; 5,5 pg/ml x 4 = 22 pg/ml. Mucho menor sería la progresión si tomamos como referencia los valores después de la puya (17-19 pg/ml), y los valores después de la estocada (21-26 pg/ml).

Según el estudio lo que se nos quiere hacer ver, es que el toro, en base a la generación de mayores descargas de betaendorfinas según van aumentando los estímulos dolorosos (puya-banderillas-estocada) es capaz de neutralizar ese incremento de dolor. Debo añadir que en la última determinaciòn se ha obviado el efecto que podrían producir el descabello y la puntilla.

Resulta curioso que está conclusión sea contradictoria con la secuencia del parto de la mujer, que nos dice que conforme el parto es sentido como más doloroso las betaendorfinas descargadas van aumentando. Tampoco podemos olvidar que en el estudio realizado en mujeres de parto, el componente sustancial al estrés provoca una mayor descarga de betaendorfinas, como queda demostrado cuando se nos dice que las que recibieron preparación para el parto, y las que no eran primíparas, descargaron menos betaendorfinas, y calificaron el acontecimiento como tolerable.

Dejando claro que este estudio comparativo no tiene demasiado valor científico, ya que como he dicho se trata de especies diferentes, y de que el estímulo doloroso también lo es, ¿qué conclusiones podemos sacar de él?

Para mí las conclusiones son claras: las betaendorfinas se descargan en base a dos factores que en ambos casos existen: el estrés que supone para la mujer el parto, y el estrés que para el toro supone la lidia, y el dolor que supone el parto para la mujer, y la lidia para el toro.
Dado que conforme los estímulos dolorosos van aumentando las descargas de betaendorfinas también lo hacen, debo pensar que a mayor tasa de estas sustancias, mayor es el dolor que se siente. No debemos olvidar que el máximo valor de betaendorfinas durante el parto de la mujer, se da en el momento más doloroso del mismo, que es cuando el feto pasa por el cuello del útero y es expulsado, y en el toro después de la estocada.

Si estas sustancias tuvieran la capacidad de neutralizar el dolor, que es lo que las atribuye el estudio sobre el toro de lidia, ¿no sería más lógico que fueran disminuyendo según van pasando los tercios de la lidia, o según se van sucediendo los acontecimientos en el parto?

¿Por qué la anestesia epidural en la mujer de cara al parto, hace disminuir ostensiblemente las tasas de betaendorfinas con respecto a aquellas que no la recibieron? ¿Por qué cuando se realiza una transfusión intrahepática en un feto sin anestesia previa las tasas de betaendorfinas son más altas que en aquellos fetos a los que se realizó la transfusión con anestesia previa? ¿Por qué cuando a un animal se le suministran analgésicos antes y después de una cirugía sus niveles de betaendorfinas son menores que en aquelllos que no recibieron este tipo de tratamientos?

Otro dato que me parece sumamente importante y que no podemos pasar por alto, es que el estudio en las mujeres se hizo de forma secuenciada, es decir que fueron muchas las tomas de sangre durante el acto de parir, mientras que el toro, las determinaciones se hacen sobre un animal muerto (?), y no sabemos los tiempos transcurridos.

¿Cuánto tiempo pasó desde que el toro recibió las puyas, fue devuelto, fue sacrificado y se le extrajo sangre? ¿Cuánto tiempo pasó desde que el toro recibió las banderillas, fue devuelto, fue sacrificado, y se le extrajo la sangre? ¿Cuánto tiempo pasó desde que el toro recibió la estocada-descabello-puntilla, llegó al desolladero y se le extrajo sangre?

Podemos decir según estas apreciaciones que los valores que arrojan los resultados sobre los toros que se valoran después de las puyas y de las banderillas, no son reales, ya que debemos suponer que todos se obtienen sobre cadáveres, es decir sobre toros apuntillados, o sobre toros a los que se da muerte con una pistola de bala cautiva en el desolladero, salvo que las extracciones de sangre se hicieran sobre el toro vivo, en cuyo caso no se ha contado con el valor añadido del estrés que supondría la inmovilización para obtener las muestras de sangre. Hago todas estas reflexiones porque desconozco el protocolo seguido por el veterinario que ha firmado el estudio, y que hasta ahora no nos han sido expuestas.


Otro dato básico en cualquier estudio científico, y que también desconocemos, son los valores que podríamos considerar como normales (basales) con respecto a las betaendorfinas en la especie humana, y en los bóvidos, y más concretamente en el toro de lidia, pero me temo que dado el especial carácter de este animal será bastante complicado obtenerlos. Tampoco serviría de mucho una anestesia previa a la extracción de sangre para su determinación, dado que estas sustancias inhiben en cierto grado su descarga.


Me gustaría que mis compañeros veterinarios que han cedido sus tribunas para hacer publicidad de este estudio, se plantearan estas reflexiones y las conclusiones que se pueden sacar de este estudio comparativo, y que se manifestaran con claridad al respecto.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Veterinario.