domingo, 7 de marzo de 2010

EL SÍNDROME DE CUSHING EN EL PERRO

SINDROME DE CUSHING

(Dedicado a mis pacientes con Cushing)

El síndrome de Cushing se utiliza para denominar a un conjunto de síntomas y de alteraciones biológicas que son debidas a una elevación crónica de glucocorticoides en el organismo. Es la alteración hormonal (endocrinopatía) más frecuente en los perros adultos, de más de 10 años, aunque se han descrito numerosos casos en perros a partir de los 6 años. Hay casos documentados en perros de 1 año. Se trata de un proceso crónico que puede dar lugar a complicaciones inherentes (particularmente diabetes mellitus). Los síntomas cutáneos asociados son inconsistentes, pero en cualquier perro con alopecia cutánea, el síndrome de Cushing debe ser tenido en cuenta.

El origen se puede encontrar en la glándula hipófisis, también llamada pituitaria, en las glándulas suprarrenales o puede ser secundario a la utilización médica de glucocorticoides para tratar determinadas enfermedades en el perro. En condiciones normales de salud, la glándula hipófisis secreta ACTH que a su vez estimulará la producción de cortisol por la glándula suprarrenal (en realidad son dos glándulas situadas en zonas muy próximas a cada uno de los riñones). En circunstancias patológicas, es decir cuando hay Cushing, esta normalidad en cuanto a la producción de hormonas se verá alterada, como podréis comprobar a lo largo del artículo.

Cuando los síntomas tienen su origen en un exceso de producción de ACTH por la glándula hipófisis, la enfermedad recibe diferentes nombres: hipercorticalismo de origen hipofisario (HCH o HDP), sindrome de Cushing secundario, o enfermedad de Cushing. Podemos decir que es la presentación más frecuente, ya que representa el 80-85% de los casos. La presencia en la glándula hipófisis de un adenoma (tumor) o la hipertrofia de la misma, va a dar lugar a un incremento en la producción de una hormona que recibe el nombre de adreno-córtico-tropa (ACTH). Digamos que esta hormona se fabrica en las cantidades adecuadas en función de las necesidades del organismo, pero la presencia de un tumor o de un aumento de tamaño de la misma, hará que se produzca en mayor cantidad. La consecuencia lógica de este aumento patológico de ACTH será que se produzca más cortisol a nivel de la glándula suprarrenal (ver ilustración). Casi el 50% de los perros con HCH tienen tumores de menos de 3 mm de diámetro, y la mayoría de los restantes perros afectados, presentan tumores de 3-10 mm de diámetro. Un porcentaje reducido de pacientes (10-20%) tienen tumores voluminosos que superan los 10 mm. Estos tumores más grandes, tienen la capacidad de comprimir o invadir las estructuras adyacentes a la hipófisis y producir signos neurológicos a medida que se expanden dentro del hipotálamo, glándula próxima a la hipófisis y que produce la hormona precursora de la ACTH, que se reconoce por las siglas CRH.

Parece existir una predisposición genética en el desarrollo de tumores de hipófisis (adenomas) especialmente en los perros de raza caniche.

El síndrome de Cushing de origen suprarrenal, también llamado síndrome de Cushing primario, es más raro, y representa el 15-20% de los casos. Se produce como consecuencia de la existencia de un tumor (TS) que afecta a la corteza de la glándula suprarrenal y que provoca la descarga en cantidades excesivas de cortisol. El 40% de los tumores son adenomas, y el 60% son carcinomas. Como curiosidad os diré que, se ha descrito un caso de Cushing inducido por la dieta. Estos carcinomas de la corteza de la glándula adrenal pueden invadir otras estructuras como riñón, hígado, vena cava o hacer metástasis hematógenas hacía el hígado y pulmón. No es muy frecuente encontrar tumores en las dos glándulas adrenales. La hiperplasia de las adrenales también se ha identificado en los perros como causa del Cushing. Los tumores adrenales son autónomos y funcionales, y por tanto secretan grandes cantidades de cortisol independientemente del control de la hipófisis ejercido a través de la producción de ACTH.

El tercer origen del Cushing es lo que recibe el nombre de iatrogénico. Está ligado al uso de corticoesteroides por vía oral, parenteral o tópica, y también al uso de medicamentos que contienen progesterona o sus derivados. Se trata de perros que han sido tratados con estos fármacos para controlar problemas alérgicos o inmunomediados. También se puede desarrollar como resultado de la administración de medicamentos oculares, óticos o cutáneos que contengan glucocorticoides en especial en perros pequeños (menos de 10 kg) tratados de forma crónica. En estos perros los resultados de la prueba de estimulación con ACTH (ver diagnóstico) son compatibles con un hipoadrenocorticismo espontáneo (descenso del cortisol en sangre) a pesar de que las manifestaciones clínicas sean las de un hiperadrenocorticismo.

Existe una predisposición racial en el hipercorticalismo de origen hipofisario (HCH): caniche enano, teckel, Boston terrier, bobtail. Los tumores de corteza suprarenal son más frecuentes en Yorkshire terrier, caniche enano, teckel, y pastor alemán, y el iatrogénico se da más en pastor de los Pirineos, boxer, y caniche. Podemos decir que, el HCH ocurre con mayor regularidad en perros pequeños (el 75% pesa menos de 20 kg).

El síndrome de Cushing se caracteriza por un gran polimorfismo clínico, asociando síntomas generales y cutáneos.

Los síntomas generales son constantes y variados, pues los glucorticoides actúan sobre el metabolismo de distintos órganos. Los síntomas de aparición progresiva (a lo largo de meses e incluso años) preceden generalmente a los síntomas cutáneos. Lo primero que se suele presentar es un aumento en la ingestión de agua (polidipsia), y un aumento en la eliminación de orina (poliuria). El perro tendrá más apetito y por tanto comerá más (polifagia). Se podrá apreciar lo que se conoce como amiotrofia (atrofia muscular), laxitud de los ligamentos (origen de la ruptura espontánea del ligamento cruzado anterior de la rodilla), letargia, distensión abdominal (abdomen péndulo). La palpación abdominal revela con frecuencia la existencia del aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia). Más raramente se suele observar disnea restrictiva (el perro jadea más de lo normal), intolerancia al esfuerzo, y alteraciones de la reproducción (ausencia de celo, atrofia testicular, y a veces virilización de las hembras).

Las complicaciones pueden constituir a veces el único signo indicador (hipertensión arterial, tromboembolia, diabetes mellitus, alteraciones nerviosas y del comportamiento, y síntomas ligados a endocrinopatías asociadas (hipotiroidismo secundario). En los caniches pueden aparecer miotonias (contracción prolongada e indolora de ciertos músculos) de las que el perro no se recupera cuando se controla el hiperadrenocorticismo.

Los signos neurológicos pueden aparecer en perros con HCH como resultado de la presencia de una masa en la hipófisis en crecimiento o expansión dentro del tálamo o del hipotálamo. Estos signos se traducen en embotamiento e indiferencia, inapetencia, andar desorientado, ataxia, presión de la cabeza contra objetos, marcha en círculos y alteraciones del comportamiento. En caso de que haya una compresión marcada del hipotálamo, se presentan las anormalidades relacionadas con la disfunción del sistema nervioso autónomo, incluyendo adipsia (inhibición en el deseo de ingerir agua), pérdida de la regulación térmica, frecuencia cardiaca errática e incapacidad para despertarse de un estado soporífero.

Otras complicaciones que puede presentar un perro con síndrome de Cushing son tromboembolismo sistémico, pielonefritis (infecciones de riñón), cálculos vesicales, glomerulopatía, insuficiencia cardiaca congestiva, pancreatitis, diabetes mellitus, y tromboembolismo pulmonar. El tromboembolismo pulmonar provocará aflicción respiratoria aguda, ortopnea ( sensación subjetiva de falta de aire con incapacidad de respirar correctamente en decúbito supino), y con menor asiduidad pulso yugular. Las placas de tórax normales en un perro que presenta disnea deben hacernos sospechar de tromboembolismo pulmonar.

Sobre los síntomas cutáneos os puedo decir que la epidermis se hará más fina, los vasos dérmicos se vuelven más frágiles, la cicatrización está retardada, y por último la inmunosupresión inducida por los glucocorticoides favorece la aparición de sobreinfecciones bacterianas o fúngicas.

Los síntomas cutáneos en el 60-70% de los casos son inconstantes y variados. Se caracterizan por una alopecia bilateral, simétrica y no pruriginosa que afecta principalmente al tronco, pero pueden estar afectadas además otras zonas (alopecia del puente nasal, frecuentemente observada en el caniche y Yorkshire) piel fina e hipotónica, estrias, comedones parduzcos en el vientre, flebectasia (dilatación y proliferación de vasos sanguíneos) caracterizada por máculas hemorrágicas, calcinosis cutánea (presencia de pápulas y placas muy eritematosas e inflamatorias duras, pruriginosas y dolorosas, sobre las que resaltan concreciones amarillentas que son sales cálcicas). Se observa con frecuencia hipermelanosis localizada o difusa (oscurecimiento de la piel).

Las complicaciones cutáneas son frecuentes y constituyen a veces un signo indicativo de la enfermedad. Las más frecuentes son las infecciones bacterianas (foliculitis, pioderma superficial extensa, celulitis) o fúngicas (dermatofitosis generalizada, dermatitis por Malassezia), demodicosis. En las hembras la presencia de circunmalanomas debe hacer sospechar de un síndrome de Cushing.

El picor o prurito está presente en el 25% de los casos, y es consecuencia de las complicaciones comentadas: pioderma, demodicosis, Malasezzia, y sobre todo calcinosis.

El diagnóstico incluye además de los síntomas que presenta el perro, una seria de pruebas muy específicas.

Se debe de realizar un recuento celular en donde normalmente nos vamos a encontrar alteraciones en el número de los diferentes tipos de glóbulos blancos: aumento de los neutrofilos (neutrofilia), descenso del número de linfocitos (linfopenia) y descenso de número de eosinofilos (eosinopenia).
En la bioquímica general es frecuente encontrarnos con aumento de la fosfatasa alcalina (ALKP) hasta en el 90% de los casos. Otras anomálias bioquímicas incluyen la elevación de la ALT (alanino-amino-transferasa), moderado aumento de la glucosa (por insulinoresistencia periférica, de donde viene la predisposición a la diabetes mellitus de los perros afectados por Cushing), aumento del colesterol y de los trigliceridos, descenso de la urea (por aumento de la diuresis) e hipotiroxinemia (valores de hormonas tiroideas por debajo del rango normal), en el 70% de los casos.

El análisis de orina indicará disminución de la densidad urinaria (inferior a 1010) en aproximadamente el 85% de los casos, y con mucha frecuencia aparecerá glucosa en la orina, infección urinaria y la presencia de cristales de oxalato cálcico.

La radiografía abdominal permite visualizar en el 30% de los casos, la calcificación de los TS (tumor de la corteza de la glándula adrenal) y el aumento del tamaño del hígado.

En determinados casos, las placas de torax, permiten identificar calcificaciones ectópicas traqueo-bronquiales y posibles metástasis de tumores suprarenales.

La biopsia de las lesiones cutáneas nos permitirá en algunas ocasiones establecer si son o no provocadas por un Cushing, pero no nos permitirán saber si la causa está en la hipófisis, en las adrenales o es iatrogénico.

Dado que los valores del cortisol a lo largo del día son muy variables, una determinación aislada de esta hormona no tiene ningún valor diagnóstico. Por ello son necesarias pruebas muy especializadas:

-Determinación de cortisol, estimulación con ACTH, y posterior determinación de cortisol en el tiempo y forma que está protocolizado.
-Ratio cortisol libre urinario respecto a creatinina urinaria (RCCU)
-Inhibición con dexametasona a dosis bajas: Determinación de cortisol antes y después de la inyección de dexametasona respetando los tiempos establecidos para este tipo de prueba.
-Inhibición o supresión con dexametasona a dosis altas: la prueba es semejante a la anterior pero la dosis de dexametasona inyectada es mayor.
-Determinación de valores basales de ACTH por radioinmunoensayo (RIE), análisis inmunorradiométrico (IRMA) y análisis inmunominométrico (ILMA).
Pese a la mejora de la sensibilidad y especificidad de las nuevas técnicas de medida de la ACTH, hay pocos estudios sobre la eficacia de este
parámetro para el diagnóstico del Cushing. La determinación de la ACTH inmunoluminométrica (Inmulite ACTH) se utiliza para diferenciar entre Cushing de origen adrenal o hipofisario.

La ecografía de las glándulas suprarenales requiere de un ecografista muy experimentado, pero los progresos técnicos realizados en el ámbito del diagnóstico por imagen hacen de ella una técnica de primer orden en el establecimiento de un diagnóstico diferencial. Evidentemente no debe ser realizada antes de que se hayan realizado las pruebas anteriormente citados, sino cuando estas indiquen que hay un síndrome de Cushing.

La tomografía computerizada, y la resonancia magnética pueden resultar también sumamente útiles para la visualización de la hipófisis y de las suprarrenales.

El pronóstico dependerá de la causa que origine el síndrome:

El hiperadrenocorticismo de origen hipofisario dará lugar a una supervivencia media de 2 años (3 semanas a 7 años) tras el diagnóstico. Las recaidas en el tratamiento son frecuentes (57%). Es importante apuntar que el 60% de los perros tratados muere por otro problema diferente del síndrome de Cushing.

Si la causa es un tumor suprarrenal, el pronóstico dependerá de la naturaleza del tumor y de su localización. El 75% de los perros intervenidos quirúrgicamente sobrevive. En caso de ausencia de metástasis, y tras la eliminación mediante cirujía, el pronóstico es el mismo para los adenomas o los carcinomas (4 años de supervivencia media).

Si el origen es iatrogénico el pronóstico es bueno, si bien la curación puede ser lenta (varios meses).

En el síndrome de Cushing de origen hipofisario existen varias opciones terapéuticas: reducción de la capacidad secretora de las glándulas suprarrenales (o.p´DDD), destrucción química de la corteza de las glándulas suprarrenales que es donde se produce el cortisol (o.p´DDD), reducción de los signos clínicos mediante tratamientos hipocortisolemiantes (trilostano, ketoconazol), destrucción de adenomas hipofisarios por radioterapia tras la identificación del tumor por tomografía, que se podría asociar a la eliminación parcial o total de la hipófisis.

El o.p´DDD (mitotane o lisodren) actúa destruyendo selectivamente determinadas zonas de la corteza de la glándula adrenal. Es un fármaco derivado del DDT y es un potente adrenocorticolítico.

El trilostano es un esteroide sintético sin ninguna actividad hormonal que bloquea la síntesis de cortisol por parte de la suprarrenal, además de los mineralocorticoides y hormonas sexuales suprarrenales. Es el tratamiento de elección en los países en los que está autorizado su uso (Francia, Gran Bretaña, y España). En la actualidad se recomienda administrarlo por la mañana con un poco de comida. La mejoría en los perros se observa muy rápidamente en el 70% de los casos, pero debemos decir que la dosis útil es sumamente variable, tanto que oscila entre 6 y 50 mg/kg día (media final de 16 mg/kg). Las dosis iniciales son las establecidas por el fabricante en una sola toma al día, pero en caso de tener que aumentarlas por no conseguir el efecto esperado, se recomienda suministrarlo cada 12 horas. Curiosamente su uso produce un aumento del tamaño de las glándulas adrenales, dato que debe ser tenido en cuenta en los perros que están recibiendo este tipo de medicación, y que son controlados por ecografía.
Los efectos secundarios son muy raros, aunque se han descrito muertes bruscas en teckel con insuficiencia cardiaca y con necrosis suprarrenal aguda. En la mayoría de los perros, los efectos secundarios son leves y autolimitantes: diarrea, vómito, letargo, y alteraciones en los electrólitos.
El efecto hipocortisolemiante producido por el trilostano es interesante en el caso de tumores suprarrenales que no puedan ser extirpados. En estos perros se suele observar una clara mejoría clínica en al menos, 80 semanas.
El problema del uso del trilostano está en su alto precio.

El ketoconazol, es caro a la dosis que debe utilizarse para tratar el Cushing (15 mg/kg/12 horas), y el riesgo de toxicidad tampoco es desdeñable. Por otro lado los resutados obtenidos suelen ser decepcionantes, aunque su uso para el tratamiento paliativo de las metástasis tumorales y para la estabilización preoperatoria puede resultar interesante. Debo decir que una presentación de un medicamento veterinario que contenía está molécula ha sido retirado recientemente.

L-deprenil: es un fármaco utilizado en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson en el hombre. No es aconsejable su uso para tratar el Cushing hipofisario (HCH). Podemos decir que tan sólo resulta efectivo en el 20% de los casos.

La radioterapía hipofisaria se reserva para los animales afectados de macroedemas hipofisarios diagnosticados por tomografía o por resonancia y con riesgos de complicaciones neurológicas, y además no dispensa del tratamiento médico.

Cirugía: la extirpación de la hipófisis (hipofisectomía) se considera el tratamiento principal en la universidad de Utrech para el tratamiento de microadenomas o de las hiperplasias hipofisarias. Teniendo en cuenta la agresividad de este tipo de cirugías, y analizando los resultados publicados, preferimos no proponer este tipo de tratamiento y optar por los medicamentos o la radioterapia hipofisaria, a pesar de que en medicina humana es el tratamiento de elección y sus resultados suelen ser excelentes. Debo añadir que la radioterapia en España, es por el momento, muy difícil de realizar por la falta de centros con la infraestructura necesaria.

En caso de tumores suprarrenales el tratamiento de elección es la cirugía, después de analizar su grado de extensión, pero la terapía médica también puede ser eficaz. Tras la extirpación el perro padecerá hipocorticismo pues la glándula suprarrenal contralateral a la tumoral está atrofiada y por tanto no es funcional. Hasta que haya una recuperación de la funcionalidad de la glándula operada, el perro tendrá que estar muy bien controlado, y tratado con corticoesteroides ya que se le habrá provocado un Adisson temporal.
Cuando la cirugía es imposible se tratará con o.p´DDD o con trilostano.

El Cushing iatrogénico no requiere ningún tratamiento, salvo la interrupción de la administración de corticoesteroides, pero de forma lenta y bajando las dosis lentamente. En caso de imposibilidad de cesar la corticoterapia, es aconsejable establecer un protocolo de días alternos.

En conclusión: si vuestro perro tiene más de 6 años, y en un momento determinado comienza a beber más agua de lo habitual, lo que conducirá a un aumento de la diuresis, os pide más comida de la que debería ingerir, presenta zonas del cuerpo con una alarmante falta de pelo, y jadea más de lo normal sin causa que lo justifique, necesitará una visita al veterinario, que seguro tendrá en cuenta la posibilidad de que padezca un síndrome de Cushing.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Pso de Santa María de la Cabeza 68 A
Madrid 28045

VÍDEOS DE LAS COMPARECENCIAS ANTITAURINAS EN EL PARLAMENTO CATALÁN

Estas son las que están subidas a la web del Parlamento Catalán. Conforme vayan subiendo las que faltan, las iré poniendo:

Núria Querol 1

Núria Querol 2

Núria Querol 3

Mercedes Cano 1

Mercedes Cano 2

Pablo de Lora 1

Pablo de Lora 2

Jesús Mosterín 1

Jesús Mosterín 2

Jorge Wagensberg 1

Jorge Wagensberg 2

Antonio Moreno 1

Antonio Moreno 2

Espido Freire 1

Espido Freire 2

Josep María Terricabras

Josep María Terricabras 2

Jordi Casamitjana 1

Jordi Casamitjana 2

Jordi Casamitjana 3

José Enrique Zaldívar Laguía 1

José Enrique Zaldívar Laguía 2

Robert Bilbeny 1

Robert Bilbeny 2

Javier de Lucas 1

Javier de Lucas 2

Leonardo Anselmi 1

Leonardo Anselmi 2

Leonardo Anselmi 3

Leonardo Anselmi 4

Jordi Portabella

Monica Frassoni

sábado, 6 de marzo de 2010

LAS WEBS ANIMALISTAS HACKEADAS

Las webs de LIBERA, FUNDACIÓN ALTARRIBA, Y CACMA, han sido hackeadas.

Una demostración más de que los que piden libertad para disfrutar de sus aficiones, desconocen lo que dicho término significada.

EL PROYECTO TAURO NO CUENTA CON EL TORO DE LIDIA


Un proyecto pretende devolver a la vida al uro, ancestro común de las razas bovinas actuales, extinto desde 1627


MARTA DEL AMO - MADRID - 01/03/2010 08:00

La resurrección ha dejado de ser un lujo sólo digno de divinidades cristianas, pues el uro (Bos primigenius), un bóvido extinto desde 1627, se ha apuntado al carro de volver a la vida después de la muerte. El Proyecto Taurus , ideado por la organización conservacionista holandesa Fundación Ganado Taurino, pretende revivir a este animal, cuya desaparición se atribuye a la sobreexplotación humana y a la destrucción de su hábitat. Esta especie llegó a Europa hace 250.000 años, y de su evolución y descendencia surgieron las razas vacunas actuales. "Podríamos considerar al uro como el hombre de cromañón bovino", explica el genetista de la Universidad de Córdoba involucrado en el proyecto, Alfonso Luque.

Aunque a priori la iniciativa parece una versión del guión de Parque Jurásico, Luque asegura que el proceso de revivir al uro "es mucho más simple y menos fantástico que la película". Los investigadores están seleccionando las razas vacunas actuales más similares al uro para realizar un proceso de retrocruzamiento. Este consiste en buscar las características genéticas del uro entre sus descendientes y mezclarlas mediante cruces hasta combinarlas en un solo ejemplar, lo que Luque define como una "evolución a la inversa". Para el director del Proyecto Taurus, Henri Kerkdijk, el proceso "es como tener todas las piezas de un puzle, lo único que hay que hacer es encajarlas correctamente".

El Proyecto Taurus selecciona los genes del uro de entre sus parientes actuales

"Hemos seleccionado varias especies en cuyos genes esperamos encontrar la receta del uro", comenta Kerkdijk.

Para conocer cuáles son los ingredientes del uro, los investigadores van a extraer material genético de restos de este animal presentes en huesos y dientes almacenados en museos de historia natural. "Mediante la comparación de los distintos ADN, sabremos en qué se parece cada raza a su ancestro", agrega Kerkdijk.

A comienzos del próximo verano, los científicos obtendrán los primeros vástagos cruzados. Si todo sale según lo planeado, cada generación se parecerá más al uro original. "Nuestro objetivo es conseguir una correspondencia genética del 100%, aunque va a ser casi imposible", afirma Kerkdijk. "Alcanzar una similitud del 99% sería estupendo", añade. Según el experto, los bóvidos seleccionados tienen una correspondencia de "entre el 50% y el 75%" de su ADN con el de sus predecesores. "Cuantas más especies se crucen, más se parecerán los descendientes al uro original explica Luque. Puede que dentro de tres o cuatro generaciones ya tengamos crías muy similares", agrega.

En el zoo de Madrid vivieron dos procedentes de un programa nazi

Propaganda nazi

Esta no es la primera vez que los uros coquetean con la idea de volver a la vida. En 1921, los hermanos Heinz y Luck Heck iniciaron un proyecto parecido. Heinz trabajaba en el zoo de Múnich, mientras que Luck dirigía el de Berlín, ambos en Alemania. Su iniciativa fue apoyada por el régimen nazi, que consideró la resurrección de esta especie como un logro de la raza aria, por lo que fue incluida en sus campañas de propaganda.

Cada hermano seleccionó una serie de razas diferentes para realizar los cruces. Los ejemplares nacidos en Berlín se perdieron durante los disturbios de la II Guerra Mundial, por lo que la mezcla de Luck fue la única que sobrevivió. Actualmente, se estima que existen unos 2.000 animales descendientes de las criaturas de Luck, localizados en zoos y reservas naturales de Alemania, Holanda y Bélgica.

«Los uros juegan un papel esencial dentro de los ecosistemas»

A pesar de que varias de las razas seleccionadas por los Heck coinciden con las del Proyecto Taurus, la correlación entre los animales resultantes y los uros primigenios no fue suficiente, por lo que los animales de los hermanos se conocen como ganado de Heck. Estos uros bastardos no sólo difieren de los originales a nivel genético, sino también físico y de comportamiento. "Los hermanos Heck escogieron mal las razas para hacer los cruces", afirma Kerkdijk.

"El ganado de Heck es demasiado pequeño, la forma de sus astas no es la correcta y sus patas son demasiado pequeñas, entre otras cosas", explica el científico. Además, estos bóvidos muestran un comportamiento violento, según Kerk-dijk: "Son agresivos de un modo antinatural". Un bóvido salvaje abandonará el lugar antes de tener un enfrentamiento o se defenderá, "pero estos atacan sin motivo", agrega.

Para evitar que la próxima generación de uros entre en cólera cada vez que vea a un ser humano, el Proyecto Taurus incluye los análisis genéticos de los que carecían los hermanos Heck. "Nuestros uros se parecerán a sus antecesores física y genéticamente", explica Luque. Según el genetista, la discordancia entre el ganado de Heck y el Bos primigenius se debe a que en los primeros "sólo se atendió a sus características fenotípicas". El fenotipo es el conjunto de cualidades de un ser vivo determinadas por su información genética o genotipo. "El fenotipo es la expresión del genotipo más la influencia de los factores ambientales", afirma. Según Luque, "las primeras generaciones del ganado de Heck se parecían físicamente a los uros, pero, a medida que se cruzaban unos con otros, se diferenciaban más y más".

Una finca española está pendiente de recibir ejemplares recreados

Otra herramienta a disposición del equipo de Kerkedijk es el genoma del Bos primigenius, que ha sido recientemente secuenciado por científicos del Laboratorio de Genómica Animal del Colegio Universitario de Dublín (Irlanda). Dentro de este mapa genético, los expertos van a analizar tres elementos: "Por un lado, están los microsatélites del ADN que servirán para establecer la distancia genética entre los ejemplares", explica Luque. Con esto averiguarán cuánto han evolucionado los animales frente al uro primigenio. "También analizaremos el ADN mitocondrial, que se hereda de la madre, y el cromosoma Y, que proviene del padre, para obtener la mayor cantidad de información relevante", añade el experto.

Aliado ecológico

De entre todas las especies extintas, el uro ha sido elegido para la resurrección por su función ecológica. Este animal "es una parte fundamental de la población de megaherbívoros de Europa", afirma Kerkdijk. El reto de devolver la vida a esta especie va de la mano del programa de Redes Ecológicas de Holanda, que pretende que en 2018 todos los espacios naturales del país estén interconectados. "Si queremos crear una naturaleza real, la flora y la fauna deben devolverse a su estado original", agrega.

Para que un ecosistema pueda ser autosuficiente, debe contar con al menos una especie megaherbívora. Para Kerkdijk, "después de 250.000 años de evolución, los uros son el ganado más adecuado para repoblar las reservas naturales". Según el experto, su impacto sobre el medio ambiente es el menos agresivo. Los uros salvajes no necesitan cuidado, son capaces de mantenerse por sí mismos y no son agresivos, unas cualidades que resultan "fundamentales para la reintroducción", comenta.

La Fundación Ganado Vacuno no es la única que conoce las bondades de los uros. La Sociedad Alemana de Criadores de Ganado de Heck (VFA, en alemán), que gestiona las poblaciones de esta especie, está en trámites con una finca española para cederle hasta 35 ejemplares. Se trata de 800 hectáreas de campo cercanas al Pirineo de Girona, dirigidas por el gestor medioambiental Marian Piper. "Un ecosistema sin grandes herbívoros necesita ser cuidado por humanos afirma Piper. La naturaleza requiere animales salvajes para que vivan en libertad y Europa lo está intentando con los uros recreados". Esta no sería la primera vez que el ganado de Heck pisa España: en 1987, un ingeniero mexicano donó dos ejemplares al zoo de Madrid que, según fuentes del parque, "se perdieron recientemente".

Aunque habrá que esperar unos cuantos años para ver si el uro se reintroduce, los ecologistas advierten de que este hecho "más que un capricho, es una necesidad para los ecosistemas", concluye Piper.

Esto es lo que nos contaba Sánchez Dragó sobre el "Uro"

COMPARECENCIA EN EL PARLAMENTO CATALÁN





Gracias señora presidenta, señores diputados, organizaciones y público asistente.

El título de mi comparecencia es:

El sufrimiento del toro en la lidia: Lesiones anatómicas, alteraciones metabólicas y neuroendocrinas
(Reducido)


Los argumentos taurinos para defender la fiesta se vieron incrementados en el año 2007 gracias a la aparición de una hipótesis en la que se cuestionaba el sufrimiento del toro durante la lidia. El estudio fue realizado por veterinarios de la facultad de veterinaria de Madrid, y tuvo y tiene amplio eco entre los defensores de la tauromaquia.

Lo que les voy a plantear hoy, en ésta mi comparecencia, son una serie de datos objetivos que aparecen en numerosos trabajos, muchos de ellos llevados a cabo por veterinarios de plazas de toros y publicados en libros y revistas científicas.

Una vez escuchada mi exposición, deberán ser ustedes los que decidan si el toro bravo es un animal adaptado para la lidia, que ha nacido para morir en un ruedo, y lo que es más importante, si dicho espectáculo supone maltrato, dolor y sufrimiento para el animal, y que por tanto sería susceptible de ser prohibido en la Comunidad Autónoma de la que ustedes son diputados, a través de la modificación del artículo 6º de su Ley de Protección Animal.

La lidia consta de una serie de tercios en los que el toro es picado, banderilleado, y herido de muerte con el estoque, siendo posteriormente descabellado y apuntillado.

La puya es un arma metálica cortante y punzante que consta de 6 cm de cuerda encolada y 2.5 cm de púa piramidal tan afilada en cada una de sus aristas como la hoja de un bisturí. Va provista de un tope cilíndrico que debería impedir que entrara en el cuerpo del animal más de esos 8.5 cm.

Son muchos los estudios anatomopatológicos que se han desarrollado sobre cadáveres de toros lidiados para determinar las lesiones que provocan.

Los cánones taurinos marcan como lugar "ideal" para la realización de esta suerte, la zona anatómica conocida como morrillo, que se sitúa en el cuello entre la 4ª y 6ª vértebra cervical, lugar donde asienta una gran masa muscular responsable junto a determinados ligamentos de los movimientos de extensión de la cabeza. Como podrán ver y saber a continuación esto casi nunca es así.

En todos, absolutamente todos los estudios consultados al respecto, se reconoce que los puyazos suponen, entre otras cosas, un gran daño neurológico para el toro.

En más del 70% de los toros estudiados, se ha determinado que las puyas son clavadas en zonas muy posteriores a la indicada como "ideal". Las lesiones descritas afectan a más de 20 músculos, sin contar los intercostales y costales. Todas estas estructuras son necesarias para la movilidad del tercio anterior de animal, los movimientos del cuello, y de la cabeza, y para la función respiratoria. Pero no son sólo los músculos, tendones y ligamentos los que son seccionados, sino también importantes venas, arterias, y nervios

Los resultados indican que la profundidad media de los puyazos es de 20 cm, habiéndose encontrado trayectorias de hasta 30 cm. Se sabe que una sola vara puede abrir hasta 7,4 trayectorias diferentes.

Se reconoce que las puyas provocan fracturas de apófisis espinosas y transversas de vértebras, fracturas de costillas, y de sus cartílagos de prolongación, y que pueden perforar la pleura y el pulmón, dando lugar a neumotorax. Del mismo modo son inevitables las lesiones de la médula espinal, las hemorragias en el canal medular, y la lesión de nervios tan importantes como el plexo braquial (que se ocupa de la inervación de las extremidades anteriores), y de las ramas dorsales de los nervios espinales que se encuentran paralelos a la médula.

Las pérdidas de sangre que sufre un toro en la suerte de varas son algo contradictorias, oscilando entre el 8 y el 18% de su volumen sanguíneo. Un toro de 550 kilos perdería entre 3 y 7 litros de sangre tras los puyazos.

Las banderillas, que se clavan en número de seis, llevan en su extremo un arpón de acero cortante y punzante, que en su parte visible será de una longitud de 4-6 cm. Desgarran muchas de las estructuras anatómicas lesionadas con anterioridad por las puyas, y producen lesiones en unos 10 cm alrededor de donde han sido insertadas, aumentando la pérdida de sangre en el animal.

El estoque, una espada curvada de 80 cm de largo, debería lesionar o secciónar los grandes vasos que asientan en la cavidad torácica, es decir, la vena cava caudal y la arteria aorta posterior.

Lo que sucede con más frecuencia es que el estoque lesiona cordones nerviosos laterales a la médula, lo que provoca la desconexión de todo el aparato motor de la caja torácica, lo que añadido a la gran lesión del pulmón derecho, da lugar a una dramática dificultad respiratoria. La sangre pasa del pulmón a los bronquios, de allí llega a la traquea, y sale al exterior por la boca y la nariz.

En otras ocasiones se atraviesa el diafragma, lo que va a producir una parálisis por lesión del nervio frénico; la lesión del nervio frénico puede determinar compromiso de la función diafragmática con insuficiencia respiratoria.

Se dan casos en que las estocadas son tan traseras que pueden llegar a penetrar en el hígado y la panza.

En otras ocasiones veremos unos pequeños hilos de sangre en la boca y en la nariz. Esto sucede cuando el estoque ha tocado la parte más externa de los pulmones y el toro se traga su propia sangre.

En 57 corridas estudiadas (342 reses) tan sólo el 20% de las estocadas lesionaron la vena cava caudal.

En el año 2003 se publicó un estudio en el que tras el análisis de 434 toros se certifica la presencia de émbolos en el tejido pulmonar y hepático en un alto número de animales, que se atribuyen a la irrupción de la espada en la región intratorácica, órganos intraabdominales, así como en las estructuras vasculares.

La lidia concluye con el descabello y la puntilla.

El descabello se realiza con una espada similar al estoque, pero que lleva un tope de 10 cm. Su misión es lesionar y seccionar la médula espinal entre la 1ª y 2ª vértebra cervical.

La puntilla se le da al toro con un cuchillo de 10 cm de hoja, que una vez introducido en el espacio occipito-atlantoideo secciona el bulbo raquídeo, provocando la parálisis general del animal con disminución de la presión arterial. Los movimientos respiratorios se van paralizando y la sangre circulante, cargada de CO2, produce hipoxia en el encéfalo. Se dice que provoca la muerte instantánea del toro, pero no es cierto, ya que va a dar lugar a la la muerte por asfixia. Algunos animales presentan durante algún tiempo después reflejos que son compatibles con la vida. La puntilla está prohibida en todos los mataderos de la UE por considerarse un método cruel de dar muerte a un animal.

Pero no son sólo éstos los datos que les puedo aportar para demostrar que la lidia es un acto cruel de maltrato animal, con una profunda repercusión en las constantes vitales del toro, lo que demuestra el sufrimiento físico y psíquico a que es sometido.

En estudios realizados para determinar las alteraciones metabólicas que sufren estos animales queda patente su incapacidad para adaptarse a la misma.

32 parámetros sanguíneos han sido estudiados en cientos de toros lidiados y dados muerte en la plaza. Todos estos valores sufrieron importantes modificaciones en un espacio de tiempo relativamente corto, el que dura la lidia, y todas las alteraciones, tanto a la alta como a la baja, pueden ser consideradas como patológicas. Estos animales presentan graves alteraciones hepáticas, renales, del equilibrio ácido básico, del recuento de células sanguíneas, y de sus valores hormonales. En el dossier que se les ha entregado tienen una amplia información al respecto.

Estas analíticas revelan un grave estado de hemoconcentración y deshidratación por la pérdida de fluidos que experimenta el animal.

La presencia de un pH ácido en la sangre en el 93,5% de los toros analizados, demuestra un estado de acidosis metabólica que podemos considerar como grave. Un pH sanguíneo bajo significa que la sangre contiene demasiado ácido, lo que es perjudicial para las células del organismo. El origen de este estado patológico hay que buscarlo en el sobreesfuerzo que supone la lidia, para la que el toro no está preparado.

También ha sido merecedora de estudio la función respiratoria del toro durante la lidia, mediante la medición de gases sanguíneos (gasometría). De estos trabajos podemos deducir un gran sufrimiento.

Las mediciones incluyen la presión parcial de oxígeno (PO2), la presión parcial de dióxido de carbono (PCO2), el pH, el bicarbonato (HCO3-), el dióxido de carbono total (TCO2), el exceso de bases (EB), y la saturación de oxígeno (sO2).

Los valores obtenidos después de la lidia demuestran la incapacidad de los pulmones para eliminar el CO2 que se está produciendo, disminuyendo la presión parcial de oxígeno (PCO2) y aumentando la presión parcial de dióxido de carbono (PO2). Una muestra más de la incapacidad del toro para adaptarse al castigo a que es sometido.

Según el taxidermista de la plaza de toros de Las Ventas, el 60% de las cabezas de toros sobre las que ha trabajado, presentan fisuras o fracturas de cráneo. Un conocido crítico taurino, se refirío a esta circunstancia como el "crimen del estribo del picador"

Un estudio realizado sobre más de 6000 toros revela un gran número de lesiones oculares que sufren estos animales durante la lidia, en el desembarco del camión, o durante la espera previa a su salida a la plaza. En un 23% de ellos, se encontraron úlceras de córnea, desprendimientos de retina, luxaciones y subluxaciones de cristalino, fractura del borde orbitario en el arco superciliar, y hemorragias intraoculares.

Incidiendo en el estudio al que he hecho referencia al comienzo de mi exposición, y en el que nada se dice de todas las alteraciones orgánicas y anatómicas que he descrito, les haré una serie de puntualizaciones con respecto a las afirmaciones que en él se hacen, y que concluyen minimizando el sufrimiento, el estrés y el dolor que padece el toro durante la lidia, y transformándolo en un animal adaptado para tal fin.

El estrés es la "situación de un individuo o de alguno de sus órganos o aparatos, que, por exigir de ellos un rendimiento superior al normal, los pone en riesgo de enfermar", es decir, una verdadera amenaza para la homeostasis, que es la tendencia de los organismos para mantener la estabilidad de componentes fisiológicos vitales como el pH, la temperatura corporal, los electrolitos, o la tensión de oxígeno, por lo que mantener en equilibrio sus valores en un rango estrecho es esencial para la supervivencia del individuo.

Como se puede comprobar trás el estudio de las análiticas, el organismo del toro durante la lidia no puede conseguir dicho equilibrio lo que demuestra su inadaptación a la misma.

Se nos dice que el tálamo del toro es más grande que el del resto de los bóvidos (aproximadamente un 20%), y que por ello estos animales son capaces de responder al dolor con más rapidez. Evidentemente no puedo negar esta afirmación, la de su tamaño, pero si les puedo decir que el tálamo no es el encargado de responder ante el dolor. Esta estructura neuronal situada en el centro del cerebro es la que procesa las sensaciones, propaga los impulsos y quizás los integra, pero es la corteza cerebral la que decide la respuesta que se debe producir.

Se afirma también que el toro carece de neuronas memoria, lo que haría que careciera de recuerdos en lo que respecta al dolor. La percepción del dolor requiere un reconocimiento cortical del estímulo como no placentero. Además, el dolor es una experiencia subjetiva sensorial y emocional que requiere la existencia de conciencia.

El aprendizaje, la memoria, y el comportamiento agresivo, dependen en gran medida de unas estructuras cerebrales que reciben el nombre de hipocampo y amígdala, y no del tálamo.

Cualquier mamífero tiene tres memorias: memoria sensorial que opera en un tiempo inferior a un segundo, memoria a corto plazo, que no se prolonga más allá de 15 a 20 segundos, y memoria a largo plazo. Las tres interactuan conjuntamente y se envian información, y tienen una función definida. La primera de ellas está fuera del control de la consciencia, y actua de manera autómatica y espontánea en todos los mamíferos.

En un estudio que lleva por título: "Comportamiento del toro de lidia frente al caballo y la muleta", se puede leer: "la tienta con muleta en el toro de lidia es inviable dada la capacidad de aprendizaje de estos animales".

Entiendo que el aprendizaje lleva aparejado el recuerdo, que se le niega al toro de lidia, y creo evidente que el toro de lidia, a lo largo de su vida, ha tenido contacto con sensaciones que le han provocado dolor, y que por tanto debe tener conciencia y memoria sobre él.

En este mismo estudio se nos dice que el toro se adapta perfectamente a la lidia, ya que el cortisol, hormona medidora del estrés determinada en toros muertos en el ruedo, presenta valores menores que el medido después del transporte, y que el de los toros que fueron devueltos a los corrales por no ser aptos para la misma, lo que hace suponer que el viaje y la salida al ruedo les estresan más que la lidia en sí.

En dos tesis doctorales, presentadas en la facultad de veterinaria de Madrid (2002, y 2006), y dirigidas por el mismo veterinario que ha hecho estas afirmaciones, se dice todo lo contrario: "los toros lidiados y dados muerte en el ruedo, presentaban niveles hormonales de cortisol más altos que los tomados como control, que son los devueltos por no ser aptos para la lidia, y se concluía que la lidia suponía un importante estrés para el toro, ante el que intenta adaptarse".

Los estudios a los que he hecho referencia sobre las análiticas en toros lidiados, y algunos otros, demuestran que el cortisol está por encima de los valores considerados como normales, y que el toro sufre un gran estrés al ser lidiado. Ante la duda que puede se puede plantear al respecto, les diré que:

"Cuando existen lesiones en las vías de transmisión del sistema nervioso, indispensable para que se produzca una respuesta endocrina ante estímulos estresantes mediada por el sistema nervioso, dicha respuesta se puede ver amortiguada o evitada por lesiones neuronales o de la médula espinal".

Descubrimientos muy recientes indican que las betaendorfinas podrían inhibir las descargas de los precursores hormonales que darían lugar a las descargas de cortisol. Dado que al parecer el toro durante la lidia, descarga estas sustancias en gran cantidad, podría ser ésta otra de las razones por lo que el cortisol medido no sea el esperado.

El agotamiento del toro ante la lidia (tercera fase del Síndrome de Adaptación de Selye), debe ser tenido en cuenta en las determinaciones hormonales por lo que respecta al cortisol, y deberían valorarse los numerosos daños físicos y alteraciones metabólicas que sufre el animal, y que demuestran su inadaptación.

Los análisis sanguíneos en toros lidiados indican altos niveles de potasio y bajos niveles de sodio y de cloruros, compatibles con el posible agotamiento de la glándula suprarrenal encargada de descargar el cortisol, y la aldosterona.

Y para terminar mi comparecencia haré alusión a otra afirmación que se extrae como consecuencia del estudio mencionado. En él se dice que, gracias a la gran descarga de opiáceos endógenos -betaendorfinas, y metencefalinas-, el dolor y el placer se equiparan.

Las endorfinas no tienen poderes mágicos. Todas las endorfinas descubiertas hasta hoy, son descargadas cuando hay estrés y dolor, y no se me escapa que tienen propiedades analgésicas, pero en ninguna publicación científica podrán leer que neutralizan el dolor hasta equipararlo al placer. Si así fuera: ¿que sentido tendrían los estudios sobre el dolor y cómo neutralizarlo?

El estudio de los opiáceos endógenos, y de sus receptores es todavía hoy un gran misterio para la ciencia médica, y sabiendo que se descargan en ingentes cantidades ante situaciones de estrés, de dolor, de sufrimiento, de sobreesfuerzo, de hemorragias, de desequilibrio orgánico, de insuficiencia cardiorespiratoria, y de alteraciones de la tensión arterial, como las que se producen durante la lidia, y que les he explicado, es lógico que el toro, durante la agonía a la que es sometido, no tenga más remedio que producirlas. Los estudios que demuestran lo que afirmo son numerosos, y en el dossier que se les ha entregado tienen algunos ejemplos. En muchos de ellos, se afirma que a mayor indice de endorfinas, mayor es el dolor que se siente y el estrés que se padece (Bacigalupo), e incluso en algunos estudios de medicina humana, y veterinaria, sirven para cuantificarlos. Se ha llegado a afirmar que las endorfinas descargadas en estados de estrés no tiene poder analgésico (Harbach 2007), y varios autores aseguran que las encefalinas representan el sistema modulatorio de mayor relevancia en el intento de adaptación de un organismo al estrés crónico.

Si el toro de lidia tiene esta sobrenatural adaptación para soportar el dolor, el maltrato y el sufrimiento, creo que ésta hipótesis es merecedora de un importante espacio en una publicación de caracter científico, cosa que hasta ahora no ha sucedido.

"El bienestar animal a de abordarse bajo bases científicas verdaderas. La percepción errónea de los animales como seres que no sienten y que por tanto son incapaces de sufrir, hace que se desarrollen actitudes negativas hacia ellos, que se reflejan en conductas de neglicencia, crueldad o trato irrespetuoso".

Observen como sale el toro a la plaza, y como termina su vida, y si todavía alguien puede pensar que este animal ha sido capaz de sentir placer en algún momento de la lidia, pongo mi título de licenciado en veterinaria a disposición de los órganos colegiados que regulan mi profesión.

Terminaré citando a Sófloques que decía: "una mentira nunca vive hasta hacerse vieja".

Muchas gracias señora presidenta y señoras, y señores diputados.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Veterinario.

Datos:

Estudio del eritrograma y leucograma en el toro lidiado.

Analíticas en toros lidiados

Comparativa de los valores de betaendorfinas en el parto de una mujer y en el toro lidiado.

Adaptaciones metábolicas en vacas bravas como respuesta a estímulos estresantes.

Hay bastantes informes técnicos más, en especial sobre lo que realmente son las betaendorfinas, y los estudios clínicos y experimentales pertinentes, pero éstos me los guardo. A buen entendedor, salud.

Ecos en la prensa:

Noticias Terra

La Vanguardia

El Mundo

El Periódico de Cataluña

El País

ADN

ABC

La Voz de Galicia

Estrella Digital

COMPARATIVA DE LOS VALORES DE BETAENDORFINAS EN EL PARTO DE UNA MUJER Y EN LA LIDIA DEL TORO

COMPARATIVA DE LOS VALORES DE BETAENDORFINAS EN EL PARTO DE UNA MUJER Y EN LA LIDIA DEL TORO


Estudio sobre las betaendorfinas en 69 mujeres de parto. Una parte de ellas recibieron cursos de preparación para el parto y otra parte no.

Se valoró la sensación dolorosa como parto tolerable, parto doloroso, y parto insoportable.

Tasas de betaendorfinas:

Tolerable con preparación para el parto: 133,48 pg/dl = 1,3348 pg/ml
Tolerable sin preparación: : 188,94 pg/dl = 1,8894 pg/ml

Doloroso con preparación: : 293,50 pg/dl = 2,9350 pg/ml
Doloroso sin preparación: : 415,74 pg/dl = 4,1574 pg/ml

Insoportable con preparación : ninguna mujer calificó el parto como insoportable.
Insoportable sin preparación : 508,80 pg/dl = 5,0880 pg/ml

De este estudio podemos sacar dos conclusiones claras:


A: A mayor sensación de dolor, mayor es la descarga de betaendorfinas.
B: La preparación para el parto disminuye el estrés que puede provocar, y por lo tanto la descarga de betaendorfinas, lo que deja claro el importante papel emocional que tienen estas sustancias.

Dado que este estudio se realizó de forma secuenciada, se concluye que las tasas más altas de betaendorfinas medidas coinciden con el momento del parto más doloroso, que es la expulsión del feto, y que en este caso las betaendorfinas no son más que mediadores y moduladores del mismo.
Debo añadir que las máximas tasas de betaendorfinas se produjeron en aquellas mujeres cuyos partos fueron distócicos, es decir, complicados.


Creo absurdo y poco científico establecer valores comparativos en cuanto a descargas hormonales entre dos especies ante estímulos que nada tienen que ver, como son el parto de una mujer y la lidia de un toro. Podríamos en todo caso hacer un estudio cualitativo, pero nunca cuantitativo que es lo que ha hecho el Director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de Madrid. Me refiero al hecho de que podemos utilizar las betaendorfinas en ambos casos como una respuesta al dolor, sensación que existe en ambas circunstancias, pero no podemos decir que el hecho de que una especie u otra descargue más o menos hormonas nos pueda servir para sacar alguna conclusión científica. Son especies diferentes, y las circunstancias bajo el que se percibe el dolor también lo son.

Aún así, y dado que se nos dijo en un principio que el toro descarga 10 veces más betaendorfinas durante la lidia que una persona, y que recientemente se ha afirmado que el toro durante la lidia descarga entre 10 y 20 veces más betandorfinas que la mujer en el parto, debo hacer una serie de puntualizaciones:

Como se ve en el estudio al que hago referencia, los valores de betaendorfinas determinados en mujeres de parto son sumamente variables. Tenemos un mínimo de 1,3348 pg/dl y un máximo de 5,0880 pg/dl. ¿Con qué valor comparamos las betaendorfinas descargadas por un toro durante la lidia? ¿Con el mínimo o con al máximo?

No tenemos unos valores claros de la cantidad de betaendorfinas que descarga un toro en la lidia, pero a través de unos gráficos que han sido publicados en algún medio taurino, creo poder afirmar, que serán más o menos los siguientes:

Salida al ruedo: 5,5 pg/ml
Después de las puyas: 17-19 pg/ml
Después de las banderillas: 18-23 pg/ml
Después de la estocada: 21-26 pg/ml

Dado que al salir al ruedo, salvo la colocación de la divisa, no hubo estímulo doloroso reconocido, podemos ver que la tasa de betaendorfinas en el toro de lidia es similar a la que descarga una mujer durante el parto con la máxima sensación de dolor (5,5 pg/ml en el toro y 5,0880 pg/ml en la mujer).

Al igual que en la mujer, que aumenta su descarga de betaendorfinas conforme el dolor es más intenso (de tolerable 1,3348 pg/dl, a insoportable 5,0880 pg/ml), sucede lo mismo en el toro de lidia conforme los estímulos dolorosos van siendo mayores (después de la puya 17-19 pg/ml a después de la estocada 21-26 pg/ml). Es importante observar que el valor desde que el toro sale al ruedo, hasta que recibe el primer estímulo doloroso, varía considerablemente, de 5,5 pg/ml a 17-19 pg/ml.

Si tomamos el valor mínimo de betaendorfinas en la mujer, 1,3348 ante el estímulo doloroso que supone el parto, y el mínimo en el toro de lidia ante el primer estímulo doloroso (puyas) 17-19 pg/ml, veremos que es aproximadamente 17 veces mayor en este último, y si comparamos los máximos, 5,0880 pg/ml en la mujer (dolor insoportable), y 21-26 pg/ml del toro (después de la estocada), veremos que en el toro de lidia el valor de betaendorfinas es aproximadamente 5 veces mayor.

Como vemos los aumentos de los valores siguen en una y otra situación una progresión más o menos parecida:
En la mujer pasamos de 1,3348 pg/ml (mínimo) a 5,0880 pg/ml (máximo); 1,3348 pg/ml x 4 = 5,3392 pg/ml
En el toro pasamos de 5,5 pg/ml (mínimo aunque sin aparente sensación dolorosa) a 21 pg/ml; 5,5 pg/ml x 4 = 22 pg/ml. Mucho menor sería la progresión si tomamos como referencia los valores después de la puya (17-19 pg/ml), y los valores después de la estocada (21-26 pg/ml).

Según el estudio lo que se nos quiere hacer ver, es que el toro, en base a la generación de mayores descargas de betaendorfinas según van aumentando los estímulos dolorosos (puya-banderillas-estocada) es capaz de neutralizar ese incremento de dolor. Debo añadir que en la última determinaciòn se ha obviado el efecto que podrían producir el descabello y la puntilla.

Resulta curioso que está conclusión sea contradictoria con la secuencia del parto de la mujer, que nos dice que conforme el parto es sentido como más doloroso las betaendorfinas descargadas van aumentando. Tampoco podemos olvidar que en el estudio realizado en mujeres de parto, el componente sustancial al estrés provoca una mayor descarga de betaendorfinas, como queda demostrado cuando se nos dice que las que recibieron preparación para el parto, y las que no eran primíparas, descargaron menos betaendorfinas, y calificaron el acontecimiento como tolerable.

Dejando claro que este estudio comparativo no tiene demasiado valor científico, ya que como he dicho se trata de especies diferentes, y de que el estímulo doloroso también lo es, ¿qué conclusiones podemos sacar de él?

Para mí las conclusiones son claras: las betaendorfinas se descargan en base a dos factores que en ambos casos existen: el estrés que supone para la mujer el parto, y el estrés que para el toro supone la lidia, y el dolor que supone el parto para la mujer, y la lidia para el toro.
Dado que conforme los estímulos dolorosos van aumentando las descargas de betaendorfinas también lo hacen, debo pensar que a mayor tasa de estas sustancias, mayor es el dolor que se siente. No debemos olvidar que el máximo valor de betaendorfinas durante el parto de la mujer, se da en el momento más doloroso del mismo, que es cuando el feto pasa por el cuello del útero y es expulsado, y en el toro después de la estocada.

Si estas sustancias tuvieran la capacidad de neutralizar el dolor, que es lo que las atribuye el estudio sobre el toro de lidia, ¿no sería más lógico que fueran disminuyendo según van pasando los tercios de la lidia, o según se van sucediendo los acontecimientos en el parto?

¿Por qué la anestesia epidural en la mujer de cara al parto, hace disminuir ostensiblemente las tasas de betaendorfinas con respecto a aquellas que no la recibieron? ¿Por qué cuando se realiza una transfusión intrahepática en un feto sin anestesia previa las tasas de betaendorfinas son más altas que en aquellos fetos a los que se realizó la transfusión con anestesia previa? ¿Por qué cuando a un animal se le suministran analgésicos antes y después de una cirugía sus niveles de betaendorfinas son menores que en aquelllos que no recibieron este tipo de tratamientos?

Otro dato que me parece sumamente importante y que no podemos pasar por alto, es que el estudio en las mujeres se hizo de forma secuenciada, es decir que fueron muchas las tomas de sangre durante el acto de parir, mientras que el toro, las determinaciones se hacen sobre un animal muerto (?), y no sabemos los tiempos transcurridos.

¿Cuánto tiempo pasó desde que el toro recibió las puyas, fue devuelto, fue sacrificado y se le extrajo sangre? ¿Cuánto tiempo pasó desde que el toro recibió las banderillas, fue devuelto, fue sacrificado, y se le extrajo la sangre? ¿Cuánto tiempo pasó desde que el toro recibió la estocada-descabello-puntilla, llegó al desolladero y se le extrajo sangre?

Podemos decir según estas apreciaciones que los valores que arrojan los resultados sobre los toros que se valoran después de las puyas y de las banderillas, no son reales, ya que debemos suponer que todos se obtienen sobre cadáveres, es decir sobre toros apuntillados, o sobre toros a los que se da muerte con una pistola de bala cautiva en el desolladero, salvo que las extracciones de sangre se hicieran sobre el toro vivo, en cuyo caso no se ha contado con el valor añadido del estrés que supondría la inmovilización para obtener las muestras de sangre. Hago todas estas reflexiones porque desconozco el protocolo seguido por el veterinario que ha firmado el estudio, y que hasta ahora no nos han sido expuestas.


Otro dato básico en cualquier estudio científico, y que también desconocemos, son los valores que podríamos considerar como normales (basales) con respecto a las betaendorfinas en la especie humana, y en los bóvidos, y más concretamente en el toro de lidia, pero me temo que dado el especial carácter de este animal será bastante complicado obtenerlos. Tampoco serviría de mucho una anestesia previa a la extracción de sangre para su determinación, dado que estas sustancias inhiben en cierto grado su descarga.


Me gustaría que mis compañeros veterinarios que han cedido sus tribunas para hacer publicidad de este estudio, se plantearan estas reflexiones y las conclusiones que se pueden sacar de este estudio comparativo, y que se manifestaran con claridad al respecto.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Veterinario.

jueves, 25 de febrero de 2010

EL MUNDO DEL TORO TAMBIÉN SE APROVECHA DE LAS OBRAS BENÉFICAS

La beneficencia de Fabra es ruinosa

La feria taurina costó más del doble de la recaudación que logró

MARÍA FABRA - CAstellón - 25/02/2010

Para entregar una donación de 68.000 euros, la Diputación de Castellón se gastó cerca de 170.000. Ésas son las cuentas de la última feria taurina de la Beneficencia organizada por la institución provincial, en junio del pasado año. El presidente de la Diputación, Carlos Fabra, desveló ayer la recaudación obtenida tras la celebración de los dos festejos taurinos (una corrida de toros y una novillada sin picadores) y entregó a las dos asociaciones beneficiarias sendos cheques por valor de 34.500 euros cada uno. Sin embargo, el montante de los gastos, que se aprobaron por decreto, para sacar adelante esta feria son más del doble de lo que finalmente se ha donado a las asociaciones, fin último, al menos en teoría, de la organización de estos festejos.

La Diputación de Castellón obtuvo 68.000 euros tras invertir 170.000

Para la celebración de la Beneficencia, la Diputación corrió con los gastos de contratación de toros y toreros, que ascendió a más de 120.000 euros. A éstos añadió el coste de todos los servicios que supuso la apertura de la plaza de toros y otros gastos para la celebración de los festejos, luz, agua, publicidad, limpieza, incluso el pago de una factura a una sociedad dedicada a regalos de empresa, que sumaron cerca de 20.000 euros.

Pero el desembolso de dinero de las arcas públicas no se quedó en eso. La Diputación adquirió entradas para los festejos que la misma institución organizaba por un total de 25.440 euros.

Un graderío lleno suele ser muestra del interés que levantan los carteles. En el caso de la corrida de la Beneficencia, la labor de la Diputación se despliega para que todos los ayuntamientos se vuelquen en la celebración. Y Fabra envía entradas a todos los ayuntamientos de la provincia que se las quedan, previo pago, o no. Ayer, Fabra desenfundó la lista de "insolidarios". "Con el tiempo me voy haciendo malo", se justificó el también presidente provincial del PP. Sólo dos ayuntamientos del PP osaron devolver todas las entradas: el de Algimia de Almonacid y el de Alfondeguilla. Otros cinco ayuntamientos gobernados por independientes también optaron por no "contribuir" de esta manera, al igual que una ristra de consistorios socialistas. "Morella devolvió el 75% de las entradas que se mandaron", quiso precisar Fabra, quien dijo que "afortunadamente, también en estos tiempos de crisis, algunos ayuntamientos se han vuelto a volcar en la petición de entradas".

Para hacer entrega de los cheques, tamaño concurso de televisión, Carlos Fabra se rodeó de representantes y miembros de las asociaciones beneficiarias. Una de ellas, El Rinconet, realiza una destacada labor con un centro de empleo con una plantilla integrada por 14 personas que reciben remuneración. La otra asociación beneficiaria es la de Padres y Amigos del Sordo de la Provincia de Castellón (Aspas), un activo colectivo que trabaja duro a favor de la integración. A ellos se unieron representantes de la empresa que gestiona la plaza de toros, Tauro Castellón, que también se deshicieron en alabanzas hacia Fabra y se preguntaron, apesadumbrados, qué será de esta feria de la Beneficencia cuando "don Carlos" deje la Diputación.

Otro ejemplo, extraido del blog de un aficionado.



viernes, 19 de febrero de 2010

VIPO, EL PERRO VOLADOR

Video

Resulta patético que unos dibujos animados hayan puesto en pie de guerra a los taurinos, que ahora reinvindican la figura de Espinete.

Resulta que cuando yo era niño, lloré con Dumbo, y con Bambi, y recuerdo los dibujos de la abeja Maya. Como bien decía una buena amiga, los explotadores circenses de animales no protestaron por eso, ni los cazadores de ciervos tampoco, ni tan siquiera los fabricantes de miel.

Ahora, un perro volador, una cigueña, y un gato, han ofendido a los más rancios defensores de la fiesta patria.

Pues que le vamos a hacer...

EL DALAI LAMA CONTRA LAS CORRIDAS DE TOROS

El Dalai Lama, contra los toros

El líder budista apoya la iniciativa catalana para abolir la Fiesta

MAIOL ROGER - Barcelona - 19/02/2010

Enlaces a la noticia
Al Dalai Lama no le gustan las corridas de toros: Como líder budista, aborrece cualquier tipo de maltrato animal. La tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular en el Parlamento catalán que promueve la abolición de la Fiesta en Cataluña ha despertado el interés del líder espiritual. A través de la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal ha hecho llegar a los diputados catalanes una misiva en la que les reclama que prohiba las corridas de toros en Cataluña.
"Creo que existen considerables evidencias de que las corridas de toros son una práctica cruel que inflige de forma pública un dolor atroz a animales inocentes y sintientes", dice el Dalai Lama en la carta, en la que explicita la reclamación a los diputados: "Doy soporte a la Iniciativa Legislativa Popular promovida por ONGs y ciudadanos catalanes para prohibir las corridas de toros en Cataluña.
Hago un llamamiento al Parlamento de Cataluña para que vote a favor de la reforma del artículo 6.2ª de la Ley de Protección de los Animales de Cataluña, y abolir definitivamente la excepción que permite las corridas de toros", reclama.
Tras aceptar la ILP a trámite, una comisión del Parlament debate la reforma para redactar un proyecto de Ley que deberá ser refrendado en el Pleno.

domingo, 7 de febrero de 2010

ANIMALES: MANUEL VICENT

Probablemente la violencia como forma de cultura se inició en este planeta cuando se acabaron las nueces de los árboles donde nuestros padres vivieron encaramados durante millones de años y un día echaron pie a tierra y tuvieron que procurarse las proteínas en la carne, primero del pariente que tenían más a mano y después de los animales que cazaban. Devorar o ser devorado era la cuestión, antes de que el pensamiento llegara al cerebro humano. Cuando este dilema se resolvió a favor del primate, de forma que comenzó a matar más que a ser matado, el hombre inició su reinado en la tierra y se definió a sí mismo como ser racional pese a la necesitad de seguir devorando otra carne para alimentarse. Pero no está claro que el hombre sea un animal inteligente. Los niños, antes del uso de razón, en sus juegos salen de su conciencia y se convierten con toda naturalidad en caballos, en lobos, en pájaros. Esa etapa de la niñez en que las ranas pueden ser princesas corresponde a aquélla de la evolución de la conciencia en que los animales formaban parte de nuestros sueños. La danza primitiva y las primeras voces humanas imitaban los movimientos y los sonidos de las fieras a la hora de emparejarse. En el paraíso las serpientes hablaban. Una culebra enroscada en el tronco del árbol de la ciencia le dijo a Adán que podía ser Dios con sólo morder una manzana. De hecho, aquella serpiente pasó luego a adornar la mitra de los faraones y de los papas. En la antigüedad el porvenir se leía en las entrañas de las ocas, y los ojos de los búhos vigilaban el silencio de los muertos. La mitología se produjo primero creando animales imaginarios, nacidos del subconsciente, leones alados, dragones de siete cabezas, mujeres con colas de pez, y después de amasarlos en el Olimpo con las pasiones de los dioses, esos trasgos mentales pasaron a formar capiteles de las iglesias cristianas. En la cultura moderna el mundo animal está recobrando el prestigio que tuvo en la antigüedad, cuando muchos animales eran dioses. En ellos establece la última fase del amor, desde la anciana que tiene el corazón dividido entre el gato y el canario al teniente general retirado que es arrastrado por el capricho de su caniche de árbol en árbol, sin poder ya ejercer sobre él sus dotes de mando.