martes, 8 de diciembre de 2009

UNA ILP MUY NECESARIA

Susana Gómez Martín

A pesar de disponer de cantidades ingentes de dinero público ( el que les damos todos los españoles y europeos a costa de nuestros servicios sociales , por ejemplo) sin el que no podrían sobrevivir, el apoyo incondicional de los medios de comunicación y algunos personajes de renombre entre sus filas, el mundo taurino ve como se les viene abajo ese negocio suyo tan anacrónico, que no tiene cabida en la España de hoy en día.

En efecto, la sensibilización hacia el sufrimiento de los animales no hace sino crecer en una sociedad que evoluciona moralmente. Las corridas de toros son un sinsentido en el siglo XXI, un acto de crueldad soez hacia unos pobres animales, de existencia comprensible en la Europa preilustrada, pero inadmisible en nuestros días.

Durante los últimos años hemos visto como el lobby taurino inventa todo tipo de tretas publicitarias para intentar seguir vendiéndose como una actividad acorde con los tiempos. Primero , a la vista de la preocupación social por el medioambiente, se les ocurrió plantear la tortura de los toros como una actividad no sólo “ecológica”, sino necesaria para la conservación de los ecosistemas. Argumento este que provocaba la risa por incierto y porque lo que rechaza la sociedad es la tortura de los animales, así que a continuación se inventaron un pseudo estudio pretendidamente científico que afirmaba que el toro no sufre en absoluto al ser torturado y asesinado. Evidentemente este “estudio”, contestado por veterinarios serios, no fue publicado en ninguna revista científica aunque sí publicitado a bombo y platillo en los medios de comunicación españoles, no siempre atentos a contrastar su información. ( Por supuesto no se hicieron eco de la existencia del estudio de los veterinarios que demostraban que esta teoría era absurda) .

En estos momentos , ante la proximidad de la votación en el parlamento de Cataluña de la ILP para prohibir las corridas de toros, los tauricidas vuelven a la carga con otra de sus infantiles ocurrencias: hacerse pasar por víctimas, decir que si se les prohíbe torturar animales el Estado atenta contra su libertad individual. Pobrecillos. Quizá aún no se han enterado de que vivimos en un Estado de Derecho, en una sociedad provista de un ordenamiento jurídico , que se rige por normas y en la que incluso el poder del Estado queda subordinado al orden jurídico vigente. La ley es el instrumento preferente para guiar la conducta de los ciudadanos, de forma que toda nuestra vida se encuentra limitada por normas, leyes y prohibiciones. Es el precio a pagar por tener derechos, pero es que para que alguien tenga derechos es necesario que los demás tengan obligaciones . Mi derecho a la vida implica que los demás tienen la obligación de no matarme. Así que ese derecho mío supone también un “recorte” a la libertad individual de los demás. Las leyes, además, van cambiando , sometidas a la presión moral que ejerce la sociedad, cuya sensibilidad evoluciona de manera constante.

Los taurinos deberían respetar las normas que rigen una sociedad democrática y dejarse de victimismos, ya que son ellos los que causan dolor, sufrimiento y miles de víctimas: no sólo los toros, y la verdad innegable en el centro de toda esta cuestión es el inmenso, terrible sufrimiento al que son sometidos , sino la mayoría de los españoles , que no queremos que ellos tengan derecho a torturar y asesinar animales a su antojo y que demandamos avances en la legislación para, en efecto, poder impedirles seguir causando dolor con su macabro negocio. Vayan aceptándolo, señores: la tauromaquia tiene los días contados.